28/9/08

Pronto



1. La verdad es que sí estoy entusiasmado. Hace mucho estaba deseando asistir a un concierto suyo y ahora, por fin se me va a hacer. Tómenla, tijuanenses!

2. Al hablar con K, y notarla así, tan desenfadada, tan natural... pensé, "válgame, eso es tener problemas". Y yo quejándome. Digo, no es que le tenga lástima ni nada. Sigue adelante, con su hijo y su vida como si ninguna de esas cosas horribles le hubieran pasado. Yo me habría desbaratado. La verdad es que he tenido una buena vida, todo muy fácil, y eso me ha causado que me establezca en un nivel de comodidad en el cual no debería. Debo ponerme las pilas (ahora sí), pero ya.

3. El nuevo trimestre, 08O, cuarto mío, me provoca más flojera que entusiasmo. La verdad es que no me hubieran caído nada mal unos pocos días más de vacaciones. Tenía muchísimos planes y no sé en qué se me fue el tiempo. Según yo, iba a hacer fichas de estudio de todos los libros que he leído durante el año, relacionados con la escuela, y organizar mis juegos de copias para ver cómo me deshago de ellos, quizá se los heredé a alguno de los alumnos nuevos que entren. Pero, por alguna misteriosa razón, no tuve tiempo.

4. Ahora sí, no hay pretexto: ya he pensado durante días enteros qué hacer para que mis videos sean la mejor opción de mis clientes potenciales. Y quiero comenzar de una vez a tener independencia económica, no tanto por F, sino por El Vicio. ¿Qué pasará cuando F se harte y ya no quiera ir a la oficina, lo cual, al parecer, sucederá muy pronto? Pues espero que para entonces, yo ya esté trabajando en las producciones de videos de eventos. El lunes o el martes iré al mercado, donde están los locales de recuerditos de bodas y quince años, y cazaré a mi próximo cliente. Además, la posibilidad de editar un video de un bautizo me ha traído una muestra, para que no crean que los voy a embaucar. No llego a tanto (todavía).

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That's why, my friend, it's an evidence: politik is violence!"

4/9/08

Be



1. Cuando M. me acompañó al edificio H, a buscar al profe de sociología, secretamente esperaba no encontrarlo. La noche anterior había meditado mucho el asunto de esa calificación. Desde que fuimos a presentar el "examen", cuando me topé con C. en el camino y me dijo, "nos puso MB", pensé, Entonces será pan comido. Cuando terminó nuestra charla, después de no haber dicho nada (¿¡Por qué me quedé callado!?), y cuando nos dijo, "Pues en esta charla les pongo B", pensé en decirle algo, Oiga, cómo B, no estamos tan mal, al menos no todos... Pero algo dentro de mí, un instinto de resignación, genético quizá, me hizo detenerme.

2. Aunque creo que ya sé qué fue lo que pasó. Todo empezó cuando el dr. Reygadas nos entregó las calificaciones del ensayo. Pude ver, en la parte de arriba, una calificación a la que no estoy acostumbrado, aunque en la final era la misma de siempre. Inmediatamente pensé, Mierda, no es justo. Después pensé que lo merecía. Por soberbio y por engreído. Luego pensé que no podía resignarme de esa forma. Por eso con fui a preguntarle a Falomir, y puse todos sus textos en mi ensayo final. Por eso fui a preguntarle a Tejera, y contesté las preguntas tal y como me dijo. Con Reygadas no había más qué hacer. Y con Rodríguez... Quizá ahí me entró el remordimiento. De no haber hecho nada cuando estábamos en el equipo. De haber faltado a dos o tres clases importantes. Entonces sí pensé, Me lo merezco. Y me quedé de brazos cruzados.

3. Lo que sí está decidido es que será la única B que me permitiré en toda la carrera. Me confié, ese fue mi error. Me sentí superior a los demás y creí que la UAM, igual que todas mis anteriores escuelas, serían pan comido. Pero ahora veo que me falta mucho. Si redacto bien y puedo entender las teorías, no basta. Mi limitación es aplicarlas en la vida cotidiana, y en eso hay gente que es mejor que yo, y tengo que trabajarlo.

4. Ya no me importa no ir a las fiestas. El otro día estaba viendo las fotos de E., de todo lo que me he perdido y lo que no viviré jamás... Pero ahora más que nunca estoy convencido que las fiestas no ayudarán en lo más mínimo a mi futuro profesional. Que mi época de adolescente desmadroso ya pasó, y lo que ahora realmente me interesa es saber qué será de mí después de la escuela...Las fiestas lo único que dejan es una cruda terrible. Y las pocas que llegué a experimentar (y las pocas que estoy dispuesto a experimentar próximamente) son suficientes para mí.

26/8/08

Golpe bajo



Cuando estuve en la prepa, fue sumamente sencillo superar, en casi todo los aspectos, a mis compañeros de clase. La verdad era que sentía orgullo, al ver a la maestra de música recomendarle a los demás guitarristas que si se les olvidaba algo, me siguieran a mí; o cuando la maestra de taller de redacción me hacía leer mis trabajos frente a la clase; o cuando la maestra de historia me quitaba los exámenes para que no me copiaran. Era increíble.

Cuando llegué a la universidad, me sentía nervioso. Pero bastaron dos trimestres de calificaciones perfectas para percatarme de que, en realidad, competir acá no iba a ser tan difícil. Pero hoy el dr. R me ha puesto los pies en la tierra. No soy el mejor. No soy un buen analítico. Entiendo con facilidad las teorías, y redacto mejor que muchos, pero como él dijo, eso no basta. Bueno, escribir bien ayuda a los que te leen a entenderte. Pero se necesita mucho más que una pluma hábil para ser un buen antropólogo. Aunque se suponía que esto era mi hobbie.

Me había confiado tanto que lo dejé todo para el final. Que no pedí consejo de nadie, que realmente pensé que no necesitaba esforzarme demasiado. Llegado el momento de redactar, me puse tan nervioso (como ahora me pasa con mi siguiente ensayo) que no pude hilar mis ideas, ni hacer una buena aplicación de la teoría al ejemplo, aunque lo intenté. No sabía qué más agregar. Fue un trabajo mediocre, pobre y que merecía esa calificación. Digo, no fui el peor. Pero no es a lo que estoy acostumbrado. Eso pasa por confiarme.

Ahora, tengo dos alternativas. Puedo ser más humilde y dejar de preocuparme por saberlo todo; pero hoy dejé pasar la oportunidad. El dr. R me detuvo antes de la clase y me preguntó sobre mi trabajo. Yo le dije lo que sabía, y estuve tentado a preguntarle qué había salido mal, cómo podía mejorar. Pero en ese momento llegó C. No lo considero un rival, no estamos en las mismas condiciones. Él me supera por mucho, pero hirió mi orgullo escuchar al dr. R decirle que "había sido un placer darle clases"... ¡Argh! La mayor parte del tiempo había escuchado eso, pero hacia mí, no hacia alguien más. Quizá ese golpe bajo me hizo dejarme de demostraciones de humildad. Fue un golpe duro, la verdad.

La otra alternativa es ser más agresivo. Leerlo todo, pensar, escribir, discutir con los maestros. Ya que mi memoria no es tan buena, necesito hacer fichas, sinopsis, resúmenes, de todas las teorías que hemos visto. Participar más en clase, opinar, criticar, debatir... Es decir, como hacía en la prepa: darme a notar. Que los profesores recuerden mi rostro al pasar lista, que me citen, que discutan mis ideas... Eso ayudará, supongo, a mis ambiciones futuras.

O tal vez sea una buena idea combinar ambas y dejar de confiarme. Aceptar que tengo limitaciones analíticas importantes, que la comprensión de una teoría no es suficiente. Que ser un buen antropólogo no consiste en pasar todos los exámenes...

La verdad es que me dolió el orgullo. Esa es la verdad.

10/8/08

Estamos perdiendo el tiempo



Paremos de gritar, pido palabra,
estamos perdiendo el tiempo,
con los insultos y los corajes,
convirtiendo en pesadilla macabra
el sueño que nos mantenía despiertos.

¿En qué se convertirán los recuerdos?
Cuando las canas nos roben nuestras noches,
se habrán hundido, los pies atados,
en medio de un mar de reproches,
sordos, ciegos y desalmados.

Estamos perdiendo el tiempo,
se nos escurren entre los dedos,
los segundos que aún nos quedan,
los minutos llenos de miedos,
las horas que nos precedan,
los días que se sucedan,
los meses, los años restantes,
y nosotros, pobres ignorantes,
sin ver que al fin nos hemos convertido
en un par de pieles ambulantes.

Voy a aventurar una propuesta,
en lugar de pelear, amemos,
y en vez de gritar, cantemos,
la alegría de nuestro amor fortuito,
que la voluntad ha vuelto infinito.

Caminemos en la dirección opuesta,
reencontremos nuestra propia historia,
sin exigirnos intentar respuestas,
no dejemos que el rencor nos abrace,
mejor tus brazos emanando euforia.

Estamos perdiendo el tiempo,
y vamos a intentar recuperarlo,
a tu corazón cansado y tibio,
voy a terminar de calentarlo,
con detalles y gestos de alivio,
que desmoronen las costumbres,
elevarte alto y que vislumbres,
sentado junto a mí sobre una estrella,
al mundo y sus incertidumbres,
y que no habrá una hazaña más bella,
que esta del amor que nos tenemos,
y que en el fin de los días estaremos,
juntos los cuerpos,
tomadas las manos,
gritando el afecto,
dos seres humanos,
que aprendieron a no perder el tiempo.

Virginio Urbina

28/7/08

Importante




¿Sabes? Acabo de descubrir algo de suma importancia, que no debo olvidar jamás:

No vale la pena llorar por ti.

Así llore diez mares de lágrimas, o los que fuesen, no vas a cambiar. Seguirás con tu mismo temperamento, voluble, obsesivo, enojón, y te valdrá madres considerar que vives con una persona que al igual que tú, tiene emociones complejas y sentimientos irracionales.

Esperaba que funcionara mantener el corazón abierto para ti. Según esta teoría, la puerta del corazón es, a fuerza, de dos vías. No puedes mantener la circulación de emociones si la cierras para impedir que entren sentimientos hirientes. Has insistido tanto, no te quedes con nada, dime las cosas, pero no sirve, no sirve de nada, no ganamos nada, ninguno. Así que lo ideal es mantenerla firmemente cerrada, y poner, enfrente de la puerta, un bonito cuadro, o mejor, una fotografía, con las cosas como están ahorita, un amor interminable, una paciencia inagotable, una voluntad inquebrantable. Nada entra, nada sale, y viviremos felices por siempre, tú enojándote, yo viéndote enojar. Pero eso sí, ni una lágrima más, ya estoy harto de eso.

No, no estoy harto de ti. Sino de dejarme lastimar por ti, de que tus palabras y tus acciones me resulten tan hirientes, porque me importas, porque el mundo se puede caer en mil pedazos, y la gente puede señalarme y burlarse de mí, eso no me importa, pero tú, lo que tú digas, lo que tú hagas, es lo que me quita el sueño. O me quitaba. Porque lo permitía. No quiere decir que te quiera menos, o que te vaya a dejar de amar. Es, nada más, cambiar la estrategia, para mejorar la convivencia, respirar y suspirar no ha funcionado, ni contar hasta diez, ni el ejercicio de la crueldad, nada, hasta ahora, y no quiero que se muera el amor, es lo que menos quiero, la voluntad está, siempre estará, eso no lo dudes, sólo voy a no dejar que me lastimes. Porque de eso sí ya me cansé, y es cosa mía, no tuya, esa es la esencia de mi descubrimiento, que no es que tú me lastimes, sino que me dejo lastimar, y eso es lo que cambiaré.

¿Cómo decían los de la película? Corazón de piedra, o algo así.