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29/7/12

Días de lluvia



Nubes de lluvia
1. El otro día estábamos en la fonda donde siempre comemos. No pica, nos dicen, pero esa es una mentira recurrente con la que hemos aprendido a vivir aquí en el DF: si tiene chile, pica, aunque te digan lo contrario. Cuando terminamos y salimos a la calle, comenzó a llover. Lo primero que pensamos fue "¡los periquitos!". Los habíamos dejado afuera. No a la intemperie, sino en el techo que cubre los lavaderos, pero aún así, no les gusta la lluvia, y siempre los estamos cuidando del viento. Tuve que correr mientras veía que cada vez caían gotas más y más gruesas. Subí las escaleras como un rayo hasta que llegué a la azotea, dos pisos arriba. Se me acababa el aire. Ni siquiera alcanzamos a meter la jaula a la casa: la tuvimos que resguardar en el cubo de las escaleras. Estuvimos atrapados como 30 minutos mientras el granizo caía sin piedad, destrozando las pobres plantas del balcón. Los periquitos estaban asustados, pero al menos no se mojaban ni tenían frío. Yo sólo pensaba en todos los miles, quizá millones de otras aves que viven en los árboles, que se alimentan de basura. En todos los nidos que tumbó el granizo. Estúpida lluvia.

2. Después de la cirugía no he sentido que haya retomado mi vida en el punto donde la dejé. Aún me siento raro saliendo a la calle, hablando con la gente... He tratado de llenar estos huecos enfrascándome en proyectos nuevos, pero como siempre, acepto más de lo que puedo mantener. Debo quedarme sólo con lo que puedo manejar. No está bien esto de siempre estar ocupado. Ni siquiera gano tanto dinero como para eso.

3. Nunca imaginé que tener periquitos pudiera implicar tanto trabajo. Levantarnos temprano para destaparlos, lavarles con agua y jabón las bases de la jaula y los trastes de agua y comida, las perchas donde pasan la mayor parte del día, ponerle su pomada y sus gotas a Rómulo sin que haya una mejora aparente (aún no le salen las plumas de la cola), servirles sus semillas de desayuno, alpiste, mijo o avena, y agua fresca y limpia por si se quieren bañar. Una hora después hay que volver a limpiarlos, volver a llenar los trastes, esta vez con croquetas (sí, hay croquetas para aves, ¿qué pensaban?), alguna verdura o fruta, les encanta la espinaca y ahora hemos descubierto que también la acelga, zanahoria, manzana, papaya ni siquiera hicieron el esfuerzo por picarla, pero ya le hallarán el gusto. Y así todo el día, estar al pendiente de que no peleen, de que tengan siempre comida limpia, taparlos antes de que se meta el sol para que descansen tranquilos... Pero con todo este trabajo, no los cambiaría por nada del mundo. Me encantan.

PD: Después les subo más fotos de ellos.

15/12/08

Casi


[Navidad en Berlín/ Berlin zum Weihnnachtszeit]

1. Anoche no pude dormir. Me despertaba a mitad de la noche pensando, y si cambió el examen, pero luego recordaba las palabras de M, es verdad, lo va a dejar igual, y C, así se le facilita calificar, tiene que entregar calificaciones el miércoles, no se va a poner a leer más de 500 respuestas en dos días... Pero a las pocas horas otra pesadilla interrumpía mi descanso. La conciencia, caray. No, decía M, es su culpa, a quién se le ocurre no cambiar el examen en 5 años, qué clase de maestro es ese. Pensé, tiene razón. Luego pensé, Y si sí lo cambió. Me había pasado el fin de semana resolviéndolo, estudiando ejercicio por ejercicio, muchas horas de mi vida y para nada. Me desperté por última vez antes que el escándalo del celular y me paré antes de la salida del sol. Me fui a la escuela diez minutos antes. Creí que llegaría temprano, pero al menos cinco más de mi grupo ya estaban ahí. No era el único nervioso. Quién sabe si todos habrían pasado tan mala noche. El maestro se detuvo frente a nosotros, a unos 20 metros, y bebió muy quitado de la pena un sorbo de su café. Luego siguió caminando. Nos dijo, Vaya, que puntuales, y yo, como broma, dije, Punto extra. Todos reímos. Risa nerviosa, dijo C. A mí me dieron el examen primero. Por primera vez desde el inicio del trimestre estaba el grupo completo. Decía, Nombre, luego las instrucciones, idéntico. Leí las preguntas. Idénticas. Sonreí, miré a mi alrededor pero nadie me prestaba atención. Volví a sonreir y empecé a contestar.

2. E salió del salón de posgrados de CBI sin despedirse de nadie. A veces me siento mal porque es un tipo muy noble y no merece ser tratado así, pero hay ocasiones en los que a mí se me antoja irresistible una expresión irónica o algo así... No lo hago por molestarlo. M recibió una llamada. Debo aceptarlo, me cae muy bien, cómo tiene esa visión crítica de la antropología, cómo no se calla nada, su sinceridad desconcertante... Que la maestra iba a invitar el desayuno. Va. Salimos corriendo hacia la entrada de la escuela. Estaban en las quesadillas. La gente le entregó su trabajo. A mí me daba un poco de pena entregárselo frente a todos, porque sabía que me iba a ver presuntuoso. La maestra me miró y me dijo, Daniel, tu trabajo. Saqué el CD de la mochila y se lo di. Puso cara de asombro. Igual que todos. Luego se ve el futuro antropólogo visual, dijo C. Me sentí bien. Orgulloso. Al final le expliqué a la maestra que tenía que leer la nota del disco, y no le hice ni una aclaración más. Desistí de la idea de verlo con ella porque sabía que sudaría mucho, y ya era tarde. Comimos. Fueron $235, escuché a la señora. 10 refrescos. La maestra dijo, Perfecto. Le salimos baratos, la verdad. Había empezado a pensar que el video no era tan bueno. Pero es la autoestima, el estrés, qué sé yo. Qué sé yo.

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"Se me cae, se me cae como a la culebra"

8/12/08

Recta final [vol. 2]


[Estación atlalilco, línea 8 del metro del DF]

4. Un día de estos los posts con la etiqueta "personal" van a superar a los "cuentos". Lo cual me llena de tristeza.

5. Sostenía la laptop de F, frente a mi clase de Introducción a la Ciencia Política [¿habrá una optativa que se llame "introducción a la antropología social"? Por que si no...] mientras se reproducía el video que había hecho dos días antes. Sudaba. Siempre me pone nervioso mostrarle mis videos a los clientes, aunque estrictamente mis compañeros de clase no eran mis clientes, pero no quería decepcionarlos. Pensé, Ya duró mucho, cuando a los cinco minutos comenzaron a escucharse rumores y voces que sobresalían del ruido de las bocinas. Pensé, Debí cortarle más. A la hora de la edición siete minutos no me había parecido demasiado, pero aprendí que, aunque no parezca muy largo, hay que cortarle lo más que se pueda. No los veía, sólo de vez en cuando, cuando soltaban una risa, un comentario, algo. Trataba de mantener la vista fija en la pantalla, cuando L y G, dos alumnos que en primero eran del "otro grupo", tomaron sus cosas y se fueron. El video no había terminado todavía. Pensé en decirles, Oigan, yo vi toda su exposición, y recordé cuando Homero Simpson les gritó a los demás padres de familia, en el auditorio de la primaria Springfield, cuando todos huían por alguna razón ante la presentación de alguno de sus hijos, Regresen, ¡nosotros vimos a sus hijos! No dije nada y esperé a que terminara. Concluí con algunas ideas atropelladas porque sabía que ya eran las 10. Todos se fueron. Nadie aplaudió. Pero el maestro me puso MB.

6. Estaba tratando de aprenderme los géneros de las cosas cuando me lamenté que los alemanes le hubiesen puesto sexo a todo. No se me pega todavía, los únicos que me sé son los que ya de por sí son sexuados, como der Schuler y die Schulerin, der Herr y die Frau, der Lehrer y die Lehrerin, der Freund y die Freundin... Pero Hefte? Regel? Fenster? Tag? No los recuerdo. Y gran parte no sé lo que significa. Debía haber estudiado en su momento. El caso es que estaba tratando de aprendérmelo ayer pero me costaba trabajo concentrarme con F así. Qué, los lavaderos no son nuestros, debimos levantarnos temprano, no deberían utilizar los dos que a fin de cuentas son compartidos, para qué lavan tanta ropa... Todo eso, sí, tenía razón, pero qué más podíamos hacer. Sólo lamentarnos o dejarlo ir. Mañana lavo yo, no te apures, pero nada, nada podía calmar su mal humor, y aunque me ha pedido cientos de veces que no le haga caso, es imposible. Las emociones se contagian. Fue entonces cuando un pensamiento terrible vino a mi mente. Pensé, Te vas a lamentar cuando me vaya. Pensé que a fin de cuentas, yo era el que aguantaba más. Yo era el que más cedía, el que más me preocupaba. Pensé que gasto demasiado tiempo tratando de conservar su humor en un estado al menos tranquilo, no digamos bueno. Es verdad que no "trabajo", al menos no formalmente, pero también es verdad que no sólo me dedico a estudiar. Y que de cualquier forma debo mantener mi rendimiento, con o sin su apoyo... Pero pronto alejé esos pensamientos de mi cabeza. No, el amor no es siempre bueno y hermoso. Los sentimientos no son buenos ni malos. Son sólo sensaciones subjetivas que nos motivan a la acción. Lo que quiero decir es que no debo tener miedo de haber pensado eso, pues lo que cuenta no es qué siento, sino qué hago con eso que siento. ¿Y qué hago? Pues estoy aquí. De pie. Y aquí quiero estar.

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"Dame alas para volar
no me las vayas a cortar que me caigo"

11/7/08

Soy tío [...!]



A pesar de todo, las ganas de tener un hijo no se me han quitado. Es un sentimiento egoísta, lo sé, pero es lo que hacen todos los papás, diría yo si tratara de justificarme. O diría, también, que quiero perpetuar el material genético de mi familia... O diría cualquier tarugada. Pero una cosa son las razones que la gente da para hacer lo que hace, y otra son las que realmente tiene para hacer lo que hace. No sé si me explico.

Mi cuñada, por ejemplo, le compró una camisita, muy mona, eso sí, del América. Su abuelo, don J, le compró un mameluco de las Chivas. Y yo pienso, Por favor, el niño ni sabe lo que es el fútbol. Pero eso no es todo, F le compró también un trajecito del América, porque quería comprarle algo... Yo, por ejemplo, jamás permitiría eso con mi hijo. No permitiría que lo bautizaran, no lo pondría a ver la tele para que los colores y los ruidos lo apendejen un rato, ni, al escuchar reggaetón en el metro, le diría "¡Baila, baila!", mientras aplaudo y lo obligo a moverse como títere. Lo dejaría que creciera con la menor carga social posible. Le diría que no es verdad que está bien hacer todo lo que los demás lo obligan, que está bien decir lo que siente, y sobre todo, sentirlo. Que no tiene por qué hacer el ridículo para complacer a los mayores. Lo dejaría elegir la religión que prefiera al crecer, pero por supuesto, le inculcaría los sagrados valores del ateísmo más escéptico y racional. En fin, haría con mi hijo todo lo que deseo hacer con los hijos de los demás (incluído mi sobrino) pero que las reglas sociales no me permiten por no tener el título de "padre".

Tal vez estoy mal. Tal vez nunca tendré un hijo. ¿Qué mujer pasaría nueve meses de su vida con un niño en el vientre para, al dar a luz, regalarlo a una pareja que está imposibilitada para procrear...?

Haré lo posible. Y tiene que ser pronto. Al terminar la carrera. Tampoco quiero ser un papá muy viejo... Ya estoy divagando. El estrés de los días pasados me atrofió el cerebro.

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"El ambiente social del que procedemos tiene mucho que ver con el tipo de decisiones que creemos apropiadas", Anthony Giddens

10/6/08

[Fragmentos de un discurso] Irrelevante



1. La escuela.
Al fin han subido la primer calificación a la página de la uam. Sin noticias nuevas. Sigo nervioso por economía política, es la única que me preocupa. Pero, como bien me dicen mis camaradas, yo siempre me preocupo y siempre salgo bien. Una B no me caería nada mal. Pero con una S me conformo.

2. Los alemanes.
Cora es una persona sumamente talentosa. No sé si se decepcionó con la relativamente poca gente que acudió a su show el viernes pasado, pero antes del espectáculo la noté muy entusiasmada y hasta nerviosa; después, indiferente y hasta un poco seca. Pero me cae bien. A Gert no lo conocí mucho porque me daba un poco de miedo, pero cada vez que le hablaba me contestaba con una enorme sonrisa que dejaban al descubierto sus dientes separados, y durante el show fue muy simpático, sobre todo cuando dijo "he reservado una habitación... ¡con baño!". Gary es el que mejor me cae, no sé si porque me habla y me pide más cosas que Cora, y su esposa, Lavenia (creo que así se escribe) es una sonrisa viviente. Ella fue la que buscó cómo se dice "recuerdo" en alemán. Además, me da gusto que les haya agradado la ciudad lo suficiente como para dejar de ir a Acapulco.
Ah, y me gusta practicar mi muy mal inglés.

3. La pescada.
Cuando llegamos antenoche, después de ver el show de las Hijas de Safo, F casi pisa su cuerpo aguado e inerte. La juntamos del suelo y la volvimos a meter en la pecera, pero yo sabía que sería inútil. Me sorprendió ver cómo, a pesar de todo, de vez en cuando daba unas sacudidas muy macabras. Yo la había visto rara desde que la compramos: siempre inquieta, queriéndose salir de la pecera. Pero los peces no pueden vivir fuera del agua. Lo hemos comprobado.

4. Las vacaciones.
Hoy es el primer día. Quedan mañana, el jueves, sábado, domingo, lunes y martes. Y de nuevo a la escuela. Que fiasco. Quién me ha robado mis vacaciones.

5. Etcétera.
Estoy cansado. Tengo la barba crecida, los ojos me arden, la espalda y los hombros me duelen y tengo mucha, mucha, pero mucha flojera de ir al Vicio hoy. Pero el deber me llama.

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Vayan al sexto festival internacional de cabaret, no sean así. Acá la cartelera.

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"Bésame, bésame mucho... que tengo miedo a tenerte y perderte después..."

12/5/08

De capuccinos y carreras de media noche



Nunca imaginé que terminaría aprendiendo a hacer capuccinos. Es muy sencillo. Ayer, por ejemplo, aprendí dónde estaba mi error: lleno demasiado el vaso de leche y por eso, cuando echo el café, la espuma no sube tanto, pero hoy practicaré. Si mi mala suerte es suficiente, estaré solo en la barra y, otra vez, saldré hasta las doce de la noche, si no es que después, y tendré que correr, correr y más correr hasta el eje 8 para alcanzar el camión a Santa Marta, pues es el único que a esa hora sigue pasando, pagaré cinco pesos y llegaré en diez minutos a la calle que baja a mi casa, para después bañarme, deshacerme del sudor y del olor a café, café con aroma de sudor, descansar, relajarme, dejar de pensar en los meseros, en lavar el trapeador, mañana será otro día, si me dicen algo no me importa, por el momento, ayer, alcancé camión, si hubiese lavado bien el trapeador, quién sabe si hubiera alcanzado, lo más probable es que J se encabrone porque lo regañarán a él (Se supone que dejaste los trapeadores limpios y ve, qué es esto, esto es limpio según tú), y él vendrá conmigo, o en todo caso, me acusará, Yo le dije, le advertí que si usaba el mechudo lo volviera a lavar, que yo ya había terminado con él. Qué importa.

Si mi mala suerte no es todavía suficiente, C me ayudará a cerrar y nos iremos, más o menos, temprano. Ya tiene toda la experiencia y me ayudará a limpiar y con los inventarios, yo, lavaré, es lo que se me da, y no me importa lavar, es mucho más fácil, haces jabón, desarmas y vuelves a armar, es todo, no hay cosas más sencillas. Procuraré barrer en los ratos de ocio, se supone que hoy está tranquilo pero no me confiaré, hay función en la cineteca y eso significa, invariablemente, gente, quién sabe cuánta. Ya veremos.

Y después de esta noche, llegará el martes. Iré a mi clase de historia, entregaré mi trabajo. En argumentación nos dictarán un cuestionario y se acabó, luego por las copias correspondientes o libros a la biblioteca y vámonos, directo a coyoacán, otra vez, pero ya no a la cineteca, sino al teatro bar el vicio, a hacer covers. Regresaré a casa con F, haré un poco de tarea si me da tiempo en lo que llega O. Estoy nervioso. Invitarlo. Así pudo ser, tan simple y sencillo, invitar a alguien, no hacerlo oculto, de haber sabido que F habría aceptado, así. O quizá no. Quizá me lo propuso porque O es soldado, y por el simbolismo que implica invitarlo.

Estoy nervioso. No sé qué pasará. Y el trabajo en Top Sure Institute no me convence. Las ventas, lo he comprobado por segunda ocasión, no es lo mío, y no lo comprobaré por tercera. Mejor mañana, si no tengo mucha tarea, me iré a repartir volantes. Ahora sí estoy más animado con esto. Necesito animarme porque si no, andaré vagabundeando, de trabajo en trabajo, toda la vida. Y eso no es lo que quiero, la verdad.

Es todo por ahora.

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"Despréndete de todas las impresiones de los sentidos y de la imaginación, y no te fíes sino de la razón", René Descartes

15/7/07

No se olvida



Dos marchas, un mitin en plaza pública, una reunión con ejidatarios, una asamblea nacional, un par de volanteos, y muchas sesiones ordinarias y extraordinarias del comité. De eso se conforma mi historial como revolucionario. He hecho tan poco.
Mis días consisten, o al menos los últimos, en levantarme de la cama, vestirme, sentarme a escribir, cambiarme, desayunar/comer, tomar el metro, leer la biografía del Che, trabajar diez horas rodeado de gente que pertenece a un grupo social que una vez admiré, por su lucha y su actividad política, pero ahora, al contactarlos, al conocerlos, me he dado cuenta que la mayoría son vacíos, secos del cerebro, faltos de ideas propias, preocupados por banalidades, sin saber ni apreciar, ni practicar, dicho sea de paso, lo que sus dirigentes una vez lograron, y haciendo todo lo contrario a lo que intentaron predicar, discriminando, haciendo a un lado, ignorando a otros grupos minoritarios. Prosiguiendo con mi rutina: termino de trabajar como a las 10 y media u once, me dirijo otra vez al metro, otra vez leo la vida del Che, llego a mi casa, como/ceno, leo El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Cervantes -unas tres o cuatro páginas por sesión-, o si no toco la guitarra para no perder la práctica, no me da tiempo de hacer las dos, y me acuesto en la cama, dispuesto a empaparme de amor para dormir tranquilo. Los días de descanso salimos, vamos a algún museo, a la cineteca, visitamos a alguien, compramos la despensa, ese es el único que varía. Si no aprovecho, al menos vivo 15 ó 16 horas al día. Todavía duermo bien.
Pero siento la angustia ahogándome. Siento la necesidad imperiosa de utilizar mi tiempo en lo que antes lo usaba, en lo que antes agotaba mis energías, físicas, intelectuales y monetarias. Todos los días recuerdo que este país, esta sociedad está condenada a cambiar para no perecer. Cada día veo la injusticia, le desigualdad, la ignorancia, la pobreza extrema, y la rabia me invade. No estoy al día con lo que pasa en el mundo, mis actualizaciones se limitan a las primeras planas que leo en los puestos de periódicos, y la mayoría consisten en "¡Mató a la nuera!" o "¡Partido en dos!", pero sé que las cosas no pueden andar bien, porque no se ve en las calles. Porque la política sigue siendo, como siempre, un ranking de popularidad, porque, por más bonita y moderna que se vea la ciudad, no significa que haya un avance o un progreso. Acá, en los lados feos, todo está igual, los desempleados siguen sin empleo, los desnutridos siguen sin comer, los analfabetos siguen sin ir a la escuela. Eso es lo que más me preocupa, la educación. Estoy convencido que un proceso revolucionario no puede llevarse a cabo sin la participación popular, y ésta no puede accionarse sino en personas con un nivel de educación medio. Con gente que sepa un poquito de economía, de política, de sociología. Y me gustaría hacer eso, en mis ratos libres -que son de por sí pocos-, participar en campañas voluntarias de educación, y hacer algo por mi país.
No me siento patriota. No siento que este sea un país que yo deba defender con la vida, pero sí lo haría por las personas. Ellas no son las culpables de su ignorancia, sino este sistema horrible, esta tríada gobierno-iglesia-medios de comunicación, esos son los que chingan la nación. Más los últimos, embobando, durmiendo conciencias, volviéndolos adictos a dramas insensibles, a juegos sin motivo, a noticias que desinforman. Sé que cuando entre a la UAM podré sumarme a algún grupito de rebeldes que encuentre por ahí, que sí los hay, y organizarme con ellos para armar un documental sobre la pobre educación de los mexicanos, o una jornada de educación, o un taller de lectura y redacción... Tantas cosas. Por eso no puedo esperar para entrar a la escuela. Por eso, y porque estoy ávido de aprender acerca del hombre y sus sociedades. Pero ya cada día falta menos, ese es mi único consuelo.

"Si mi sangre pide, mi sangre le doy/ por los habitantes de nuestra nación"

24/12/05

regalo de navidad

regalo de navidad

dos días seguidos he tenido pequeñas fricciones con mi hermano que pudieron haberse evitado. sé que ninguno de los dos queremos eso. todo porque no supe darle a mis mensajes el tratamiento adecuado, y mis preguntas sonaron a regaños, mis sugerencias sonaron a órdenes. yo sé muy bien qué siente, porque el asunto del orgullo es genético, y a su edad, yo era igual. procuro no olvidarlo.

la última discusión fue por una estupidez. rentamos un videojuego, yo, para no variar, me clavé y jugué varias horas seguidas porque sólo tengo cuatro días para terminarlo. a la hora de la comida le paré y me puse a "remodelar" los links de mi blog. luego de un rato llegó mi hermano y se disponía a prender el nintendo, pero iba a poner uno de los juegos suyos, no el que rentamos... le sugerí que continuara con mi labor de horas, porque bueno... para un videojugador, terminar un juego es una especie de símbolo, y sólo teníamos cuatro días. él no tenía ganas, aún así aceptó mi sugerencia, pero de mala gana. al ver su reacción, me arrepentí de haberlo presionado, y le dije que mejor no jugara, que pusiera otro y le di un pretexto cualquiera. él respondió que no, que ya así... pero yo lo conozco, y su tono era de algo de rencor, elevó la voz, yo volví a "sugerir", él gritó, y yo apagué el nintendo suponiendo que ese sería el fin de la discusión, y él, iracundo, aventó el control al suelo y se fue...

ya sé, suena como una estupidez, y sé que lo fue. yo no debí sugerirle nada, y él no debió reaccionar así... pero es más difícil de lo que parece. no supe qué hacer, y todo por algo tan simple... ante situaciones como ésta me pregunto si tendré lo que se requiere para ser un buen papá. ser el hermano mayor es como ensayar para la paternidad, y yo siempre he tenido problemas con esto. y es que a veces mis hermanos son tan cerrados que me desespero... estoy empezando a dejar de entenderlos. mierda.

pero reflexioné toda la tarde, y llegué a una conclusión. no debo tratar que los demás hagan lo que yo haría. no debo obligarlos, ni enfadarme si no toman mis sugerencias, ni presionarlos para que hagan lo que digo. cada quien debe tropezar con sus propias piedras. cada quien debe escoger qué estrella seguir. no todos son como yo... ese es el encanto de la humanidad: todos somos diferentes, y esas diferencias deben preservarse.

de vuelta en mi casa (después de ver king kong por segunda ocasión), vi en el noticiero un reportaje del muro de la vergüenza, de los indocumentados, de los campesinos que, a pesar del tratado de libre comercio, no pueden vender en los estados unidos, y recordé todo lo que aprendí en mis clases de globalización, y sentí la indignación y la injusticia más que nunca, y decidí que tengo que hacer más. sin embargo, creo que lo mío no son las protestas, ni los boicots, ni los saqueos, ni las manifestaciones... no. debo cambiar yo. ya lo estoy haciendo, pero aún falta mucho qué hacer. debo sacudirme hasta el más mínimo residuo de egoísmo en mi interior, debo empezar a mirar a las demás personas hasta el fondo de su alma, y ver en sus ojos sus problemas, sus miedos, sus frustraciones, sus esperanzas... porque el egoísmo es lo que nos frena. porque al sólo pensar en la satisfacción propia, nos olvidamos que en el camino tal vez estamos pisoteando a otra persona. no soy la única persona con sueños, ni con deseos, ni con temores... todos somos iguales.

y si puedo comprender eso, y puedo cambiar mi manera de actuar, tal vez contagie a alguien, y si una sola persona comprende mis razones, y mis motivaciones, y mis causas, y las hace suyas, habré dado el primer paso, habré contribuido con el bienestar social. porque tal vez esa persona contagie a otra más, y esa a otra, y así se formará una gran cadena que abrazará al mundo entero... y eso, un cambio en el mundo, será el mejor regalo de navidad. el cambio ya ha comenzado, porque mi motivación aumentó. y sé que encontraré muchos obstáculos y sinsabores... pero no puedo darme por vencido. el mundo no va a cambiarme.

sé que en estas fechas los corazones se ablandan y la percepción se abre, así que mi mensaje de navidad es el siguiente:

di NO al egoísmo. que tu prioridad pase del "yo" al "nosotros". que la indiferencia no te domine. que el sistema no te ciegue ante la injusticia. que el consumismo no convierta a tu corazón en una joya de 18 kilates. que recuerdes siempre, siempre, que allá afuera hay alguien que tiene menos oportunidades que tú y más problemas, que su lucha de cada día no es vivir mejor, sino sobrevivir, y que mientras tú estás aquí leyendo estas líneas y mientras yo estoy aquí escribiéndolas, hay alguien que se está muriendo de hambre, y alguien que está sufriendo una pérdida, y alguien angustiado porque no sabe qué pasará mañana con sus hijos... ábrete: abre tus ojos, y mira a tu alrededor; abre la boca, y di lo que ves; abre la mente, y percibe la realidad; abre el corazón, y siente cómo el mundo sufre...

feliz navidad.

21/12/05

sugestiones

sugestiones

"siempre, al viajar de una ciudad a otra, me duele el estómago". al principio era por nervios, según, pero esta vez no creo haber estado nervioso, y aún así, hubo un momento en que el dolor fue insoportable.

"en mazatlán hace calor". cuando llegué a la casa que me vio crecer y convertirme de un niño caprichoso y rencoroso al jovenzuelo que aspira cambiar el mundo, encontré a mi madre tapada con una pequeña cobija azul, mientras yo sudaba porque traía una camisa de manga larga.

"las despedidas son siempre dolorosas". esta vez me sucedió al revés, y en lugar de pensar en la despedida #6 hasta el final de las vacaciones, ese pensamiento angustiante fue el que provocó mi insomnio de la primera noche. pensé que no podría soportar una despedida más, que ni mi madre, ni mis hermanos, ni yo, la merecíamos. en el punto crítico, asumí que entonces sólo quedaban dos salidas: o me quedo para siempre aquí, o me quedo para siempre allá. pero ninguna de las dos me parecía mi camino. concluí que, como cuando dicen "es mejor haber amado y perdido que nunca haber amado", es mucho mejor ver a mis hermanos y a mi madre de vez en cuando que nunca, así, la esperanza de verlos de nuevo me da fuerzas cuando estoy lejos.

"la navidad es época de reconciliación". pero descubrí que no siempre es así. mi familia (hoy lo descubrí) tiene conflictos emocionales que van más allá de lo que se puede ver. rencores enraizados, odios que jamás fueron olvidados, discusiones enterradas vivas, cuyos fantasmas aún siguen haciendo estragos. esta navidad no será como las demás. la festividad más tradicional de la familia ha sido estropeada por un problema que siempre ha existido, pero que hasta ahora explotó... y yo no quiero eso. no vine para eso, mierda... vine para la cena de noche buena en casa de mi abuela, con todos reunidos, como una verdadera familia... porque allá es lo único que me falta.

"debo cortarme el pelo". así es. debo.

"incluso los sentidos pueden verse afectados cuando la sugestión es demasiada"

21/11/05

descubrimientos

descubrimientos

hay quienes dicen que todos los días se aprende algo nuevo. el otro día le enseñé a jessy a recordar cuáles meses tienen 31 días contando con los nudillos. y el fin de semana pasado descubrí que siempre es mejor estar bien hidratado, aunque te den ganas de ir al baño o aunque no sientas sed, si no, puedes quedarte ciego cuando menos lo esperas... pero esa es otra historia.

anoche decidí gastar mis últimos veinte pesos en algo de cenar. hice los dibujos de la tarea de mercadotecnia en el cuaderno (igual que el guión técnico para guionismo), con la esperanza de poder pasarlo al siguiente día temprano a computadora para entregarlo. la nueva remesa me llegó hasta las once pasadas, lo cual me quitaba la posibilidad de entregar mi trabajo a tiempo para evaluación. ¿víctima de las circunstancias? no, no creo. más bien, víctima de la mala administración, víctima de la economía del país, víctima del modelo neoliberal, como la gran mayoría de los habitantes del mundo. en la clase de foto había cola para usar el salón, y a mí me toca hasta el próximo miércoles, así que decidí no ir a la escuela. me bañé con calma, arreglé como pude mi cuarto, y fui a sacar el dinero. compré un libro que necesitaba y que por casualidad encontré en la librería de la uabc, en un recorrido de reconocimiento, pensando en que, en un futuro no muy lejano, estaría recorriendo los andadores de esa escuela pero no para perder el tiempo, sino para acudir a mi siguiente clase. regresé a casa, leí dos capítulos de "patas arriba, la escuela del mundo al revés" de eduardo galeano (muy recomendable), y cuando dieron las dos y media, acudí a la fondita a cuatro cuadras de mi casa a comer algo. luego fui a caminar, y por casualidad, vi a lo lejos una comercial mexicana. con la esperanza de poder adquirir ahí mi revista conozca más (edición especial de sexo) a precio de portada, me encaminé hacia ahí y, para mi enorme sorpresa, descubrí el centro comercial otay, una especia de "gran plaza" mazatleca si estuviera abierta las 24 horas y fueras a las 4 de la mañana: locales abandonados, pasillos vacíos, vendedores (de libros, de belleza estética, de impresiones, de ropa, de sombreros mexicanos) esperando el milagro de que un cliente atravesara la puerta del local.

me pareció fabuloso. como descubrir ruinas contemporáneas, un centro comercial en el olvido, donde el eco se multiplica por las esquinas, los guardias de seguridad te ven con ojos de sospecha, y te siguen por los estantes del interior de la comercial mexicana, porque en aquel lugar rústico no existen las cámaras de seguridad, ni las alarmas antirrobos, vamos, ni siquiera existen las puertas que se abren solas: aún tienen la leyenda "empuje" inscrita con letras blancas. me pareció un descubrimiento insólito, un lugar donde puedes ir y disfrutar del silencio y la tranquilidad, un mundo paralelo donde el consumismo aún no clava sus garras, donde los vendedores, en lugar de competir, se unen para vender aunque sea un poco, y los clientes, en vez de recorrer la plaza con prisa, se toman su tiempo para saborear el placer de la quietud. la mejor plaza de tijuana: el centro comercial otay.

por cierto, antes tenía multicinemas. ya no.

11/11/05

un milagro

milagro

todo empezó cuando el profesor luis moreno, de globalización y modernidad, nos dejó una exposición sobre la reforma energética mexicana. mi equipo de trabajo consistía en un grupo de personas a las que no frecuento, y yo jamás me había sentido con la confianza suficiente como para liderar un grupo. lo dejé pasar. bajo mi nueva filosofía de "las calificaciones no relfejan lo que en verdad he aprendido", el mes de octubre había flojeado tanto en la escuela que terminé reprobando tres materias, una con cero, una verdadera humillación para mi historial académico. como excusa para mi autoengaño, decidí que, ya que me cambiaría de escuela el próximo periodo, no tenía por qué esforzarme demasiado por pasar materias que, o no me interesaban, o no me gustaban los profesores. la irresponsabilidad, una vez más, me había envuelto en sus tramposos brazos, seduciéndome.

llegó el día de la exposición, y nuestro equipo fue el más patético de la historia. nadie tenía bien claro sobre qué iba a hablar, ni siquiera dominábamos el tema, y el profesor moreno lo notó de inmediato. me sentí mal, como suelo sentirme cuando defraudo las expectativas de las personas que admiro (como mi papá o algunos de mis tíos). pero, la misericordia del profe nos otorgaba veinte minutos de la clase siguiente (el viernes) para reponer nuestra pésima actuación. al término de la clase, reuní a mi equipo y les exigí reunirnos a la mañana siguiente, faltando a nuestras clases regulares, para enmendar nuestro trabajo.

el jueves me fui directo a la biblioteca, pero no había nadie, así que me dirigí al salón de clases. el profesor de mercadotecnia sólo estaba recibiendo trabajos, y como yo no lo había hecho, me quedé afuera. vi por la puerta a dos de mis compañeras, pero cuando llegaron mis amigos y propusieron irnos a desayunar, no puede evitar aceptar. cuando regresé, ya no había nadie. y no tenía manera de localizar a los miembros de mi equipo, por tanto, mi exposición del día siguiente no se efectuaría, una vez más, gracias a mi irresponsabilidad.

todo el día estuve maquinando planes para excusarme con el profesor moreno. había varias posibilidades: faltar a su clase, inventarme alguna excusa catastrófica e implorarle para que me otorgara una nueva oportunidad, recurrir a mi trágica historia de estudiante solo y sin recursos (que siempre había funcionado con otros profes), o, nada más, decir la verdad. decidí que eso sería lo mejor. esperar al profe a la entrada del salón y decirle que yo no iba a exponer, porque no había hecho nada, y que merecía el castigo que él considerara necesario. el viernes llegué más temprano que lo habitual, mis compañeras preparaban la computadora y la presentación, y yo... yo me quería hundir en un pozo. salí del salón, me planté en las escaleras para terminar de leer el libro que nos había encargado también para esa clase, y esperé, muerto de nervios y de vergüenza.

¿qué cara le mostraría al profe? ¿qué cara pondría él cuando se lo dijera? "mierda", pensé. eran las ocho diez. un retraso de diez minutos no significaba nada. a las ocho quince me empecé a impacientar. a las ocho veinte, subió don robert, el encargado de no sé qué en la escuela, para avisarnos que el profe luis moreno no asistiría a dar clases. recordé que, cuando me levanté esta mañana, y salí de mi casa, enfundado en la máscara de valor que me pongo cuando sé que soy un fiasco, pensé "algo extraordinario tiene que ocurrir, como siempre". porque esa era la ley. siempre que yo no hago algún trabajo importante, algo pasa y me libero de todo eso. esta vez también pasó. pero sé que es la última vez, algo dentro de mí me lo dice.

todo esto coincide con la revolución ideológica que experimento en estos días. desde que me enteré del abrumador cero, decidí que debía dejar de lado mi actitud valemadrista y aplicarme. desde que me empezó a preocupar mi futuro, después de ese profundo lapsus en el que me autoproclamé "prisionero del presente", me pregunté qué voy a ser para ganarme la vida, y me quedé sin respuesta. mi profesora de lectura y redacción me ha dado ánimos para editar mis cuentos y novelas, y aunque lo ideal sería vivir de lo que me gusta, aún no me siento con confianza (ni talento, ni experiencia) suficiente para empezar el arduo camino que deben recorrer los escritores, aunque sé que tarde o temprano lo empezaré. mi imagen dando clases de ortografía en alguna preparatoria es algo que no termino de aceptar. necesito moverme, y este milagro que ocurrió hoy es la señal que me terminó de activar. es todo, no puedo seguir igual. se acabó la irresponsabilidad.

9/10/05

letargo

letargo

no conozco con certeza el significado de esa palabra, pero creo que es la que mejor define el estado en el que me encuentro. domingo por la tarde, la soledad como mi única compañera, no porque así sea mi destino sino porque yo así lo elegí. o tal vez no. tal vez sí es así mi destino. el caso es que miro el cielo limpio y azul, la calle desierta y en paz, la poca gente que transita el barrio, el señor en bicicleta, la madre y la hija juntas, la farmacia abierta, y todo en marcha, en orden, siguiendo su rumbo predefinido. yo también sigo mi rumbo predefinido, porque creer en eso es la única forma que he encontrado para no agobiarme con la incertidumbre de por qué estoy aquí, y a dónde voy, a dónde me dirijo, a dónde terminaré. pienso que soy parte de un plan trazado desde el principio de los tiempos, y que nada de lo que haga o deje de hacer cambiará las cosas. claro que puedo llegar al final de mi camino cansado y temeroso, o por el contrario, repleto de sabiduría y realizado, todo dependerá de mis acciones. llegaré a donde tengo que llegar, de eso no hay duda, pero la forma en que lo haga será por completo mi responsabilidad.

ahora me encuentro, como ya dije ayer (¿en verdad fue ayer? a mi me parece que pasaron siglos...), me encuentro estancado en el eterno presente. una fuerza extraña me ha envuelto entre sus finas garras, destruyéndome como nunca nadie me había intentado destruir jamás, con una elegancia admirable, con una paciencia notable, podría decir que esta fuerza misteriosa me destruye casi con cariño, con ternura, y por eso me atrapa aún más. no es la soledad, con esa ya me he familiarizado lo suficiente y sé que no es tan sutil ni tan inteligente. no es el amor, porque el amor es salvaje y sin límites. no es la rutina, porque la rutina sólo te llena de una eterna expectativa, esperando a que pase algo. es algo distinto, algo que nunca antes había sentido. y que se levantó esta mañana de la cama conmigo.

está en mis ojos, en mi rostro, habita dentro de mí. y tengo la vaga sospecha de que ya lleva mucho tiempo actuando, carcomiéndome, esperando el momento justo para revelarse y atacarme por el frente. pero mientras no sepa con certeza qué es, no podré controlarlo, o defenderme aunque sea. descubrí que no me conozco tanto como pensé. que hasta para mí soy casi un desconocido. que todo lo que creía saber de mí, y por tanto, de los demás (porque veo a los demás a través de mi propia imagen reflejada en ellos), podría resultar falso, que mi concepción del mundo y de la vida no es como lo había percibido hasta el día de ayer. y necesito hacer algo para no quedarme atrapado en el presente, que es algo muy diferente a disfrutar el presente. mucho, muy diferente.

11/9/05

es un domingo más (doctor jeckill sucks!)

una vez escuché esta canción al grupo donde mi compañero de escuela, el señor pez, toca desde por allá por abril. y me gustó el título. un domingo más.

bien, lo que se dice bien, no he comido. he leído hasta el cansancio, y cuando me di una vuelta por el barrio para ver a quién veía, no vi a nadie. y es que pasar el largo y tormentoso domingo con alguien no es igual que pasarla solo. con alguien aunque sea puedes decir estupideces. si te las dices a ti mismo, ni gracia te dan.

de repente recuerdos. una conversación que no me inmiscuía pero que aún así decidí revivir, un correo que me invita a una reunión de la secundaria a la cual no podré asistir por vivir en una ciudad diferente, un característico brillo del sol en la tarde que me transporta a mi puerto natal con la mente, sólo con la mente. malas amistades, así las llamarían las abuelitas conservadoras, esas que me han llamado el lic, será porque soy el único que estudia, será por alguna otra idiotez, el caso es que me han bautizado, me han unido a su club, algo que no había sido común en mí desde tiempos inmemoriales, que alguien me haga parte de su grupo es insólito, inaudito. pero malas amistades, lo que se dicen malas amistades, no lo son. no me obligan a hacer nada que no quiera hacer, me cuidan, me dicen cuídate de ese, al menos ya sé lo que me espera. no debo darle tanta importancia. de su amistad, por usar una palabra cualquiera, no dependo yo ni ningún aspecto de mi vida. es todo como que me pusieron el lic, y me reconocen en la calle, y me dicen ahí la vemos lic. patético. entusiasmado por un apodo.

no puedo quejarme de la primera semana de clases. estuvo hasta cierto punto bien, y ahora vamos a ver qué nos depara la segunda. na'h... los fantasmas no resucitan del todo. son como zombies asquerosos que se pasean desorientados, tratando de ser lo que una vez fueron pero ya jamás serán... lo que cuenta es lo que existe, lo que está vivo, lo que es tangible y presente. lo demás no hay que tomarlo en cuenta. lo demás está de más.

8/8/05

de lo innombrable y las lecturas de media noche

es eso que las ciencias humanas llaman instinto lo que me hace recorrer una vez más la avenida de los ingenieros para ir en busca de algo que llene el hueco de mi estómago, es lo que hace al sol buscar un agujero entre las nubes que, indiferentes, se pasean con entera libertad por el cielo azul. hasta el sol tiene instintos, tiene un fin, iluminar la tierra, hacer nacer la vida, vean si no las ramitas que se asoman entre el asfalto de la calle, quieren encontrar al sol, el sol las guía hacia él, es cuestión de reciprocidad. mi mente se ha estado torturando con una frase que leí la otra noche, en realidad son dos, diferentes, pero con el mismo sentido, como bien sabe el mundo, todo es una sola cosa, todo habla sobre todo: "es una vieja costumbre de la humanidad ésa de pasar al lado de los muertos y no verlos", así dice saramago, también dice "dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos". será que yo no tengo nada adentro, que quien mira dentro de mis ojos sólo ve neblina, cansancio, melancolía, por eso la gente tiene la impresión de que ando como muerto, un fantasma hambriento, dije, y no se fijan en mí. excepto, claro, el doctor simi, que apenas me ha visto en la calle, hace un par de horas, y me ha hecho señas con las manos, levantando sus dedos índice y meñique, el habitual saludo de los rockeros, según la creencia popular, me ven a mí huyéndole al peluquero, la chamarra descolorida de mezclilla, la mochila llena de 'pins', los tennis sucios, los pantalones rotos, dan por hecho que me gusta el rock, que toco la guitarra, que me inyecto alguna droga, con esa greña, me dijo el tipo la otra noche, no creo que no te metas nada.
recuerdo, recuerdo el buen augurio del doctor simi, no soy tan invisible después de todo, mientras camino con una torta en la mano para llevar, de la taquería de aquí al lado, no son como las de don ernesto pero qué se le va a hacer, ya es tarde y no tengo humor de caminar, apenas levanto los pies, y pienso que todo lo que he venido pensando antes no tiene sentido. qué caso tiene esta lucha a largo plazo, este esfuerzo desmedido por acomodar en mi cama la soledad inminente, por acostumbrar a los oídos al silencio de las paredes blancas, por vivir de recuerdos alimentados por esperanzas vanas, etéreas, que no tardan en desvanecerse en el aire. qué poco duró el encanto de un programa de tv al aire, de proyectos no realizados, de personas no conocidas, de libertades mal tratadas, todo comienza a diluirse en el tiempo, a perderse entre la bruma. no tiene caso llegar al final de este camino andando con estos pasos, pensar en que mi única motivación es terminar la carrera, conseguirme un buen empleo, quizá termine dando clases de literatura o de expresión escrita en alguna universidad, en alguna preparatoria, de mis peores miedos, terminar de maestro, y no es que tenga nada contra ellos, pero mi vida siempre ha sido la escuela, no quiero que sea así hasta la hora de mi muerte, quiero algo más, algo que no sé qué es, pero jamás dar clases en una secundaria, en una secundaria no, no lo toleraría, prefiero una preparatoria o una universidad. prefiero no ser maestro. mi única motivación es un futuro incierto, una familia imaginaria, un hijo que me abrace al llegar a casa, una esposa que me reciba con un beso, cómo te fue, mal, los chiquillos son insoportables, y reiremos, me servirá la cena, conoce mi platillo favorito, me contará su día, yo escucharé atento, haré preguntas inútiles, pero ese es el caso, compartir una vida, aunque sea una vida inútil.
no tiene sentido pensar así. no tienen sentido mis motivaciones. el pasado es inquebrantable, permanente, no se puede cambiar, y vivir de recuerdos es una tortura. el futuro es insondable, frágil, una sola acción, por más insignificante que sea, cambia el rumbo de todas las cosas, no se puede confiar en él. de hoy en adelante, mi única motivación será el presente, dejarme llevar por el instinto, levantarme de la cama cuando el despertador suene, vestirme, desayunar algo, el cuerpo es débil, buscar qué comer, dormir bien, mirar a la gente sabiendo que ellos no me miran, pero de qué vale que me miren, a fin de cuentas. el reto será levantarme, y cuando vuelva a la cama, dispuesto a dormir una noche más, y soñar con cosas que no recordaré, sabré que cumplí mi objetivo: un día más, otra lucha ganada.
al menos en la guerra de hoy llevo una ventaja. poco falta para que el día termine, y yo ya he comido. sé que alguien en esta ciudad, en este país, en este mundo, en este universo, piensa en mí, me recuerda con una sonrisa, anhela mi presencia como yo no tengo idea, se preocupa por mi bienestar y por mi felicidad... lo sé, confío en ellos, si mañana me olvidan, si mañana los olvido, si antes no estuvieron para consolarme, qué más da: yo sólo tengo el presente, los tengo aquí, lejos o cerca, me acompañan hoy, mañana será otra cosa, dios dirá, como dicen, por lo pronto, hoy miró el atardecer, las nubes tornándose rosas, la luz menguante del sol escurriéndose por las ventanas del local, los coches fluyendo sin descanso por la calzada... y yo respiro, satisfecho, sabiendo que tú (sí, tú), en algún lugar allá afuera, cerca o lejos, piensas en mí. y te doy las gracias por eso. yo también pienso en ti.

"La alegría y la tristeza pueden andar unidas, no son como el agua y el aceite"

6/8/05

del hambre y el desconsuelo

leo. leo sin descanso, hasta que me harto, entonces escribo, hasta que se me acaba la inspiración, y luego me quedo acostado, mirando el techo, pensando que debo comer algo, sin saber qué. no tengo ganas de salir de casa, algo ha pasado que me ha tumbado en la cama como un pobre ciego convaleciente, escucho a los vecinos que entran y salen, discuten deudas, comentan planes, yo no participo, si llego a salir de mi cuarto para buscar algún bocadillo en el refrigerador, no los miro, ni les hablo, apenas los saludo, les digo qué hubo, qué cuentas, pero en realidad no me interesa lo que esos tipos cuentan. vuelvo a mi jaula, leo un poco más, escribo un poco más, escucho las canciones mil veces repetidas en la radio, no tengo humor de ninguno de mis discos, me los sé ya de memoria, igual los libros, sólo espero, que suene el teléfono, que pase algo, que pase cualquier cosa y me saque de debajo de la tierra. pero no pasa nada.
salgo y miro la calle. el sol no calienta, lo que calienta son las calles, los edificios, el aire. ando como un perro callejero, oliendo aquí y allá las vapores que salen de las casas donde viven familias, se reúnen ya al comedor para ingerir los sagrados alimentos, la madre sirve los platos, la hija pone la mesa, el hijo y el papá se sientan sin remordimientos, y comen, como familia. yo los imagino con envidia, desde hace meses que como solo, que sólo escucho mi quijada masticando y nadie me pregunta Me quedó rico, te gustó, no está muy caliente, nada de eso, si está malo no puedo reclamar, si me gustó o no, es cosa que no interesa, basta con que calme el hambre, si está caliente no hay remedio más que esperar a que se enfríe, es ahí cuando sale el problema, cuando ya está frío y es imposible calentarlo.
nadie me reconoce. camino por la calle y soy como un fantasma, con un ente errante que vaga desconsolado, que no sabe de dónde viene ni a dónde irá a parar. la gente me ve, algunos piensan Qué le pasa a este jovenzuelo, lleno de aretes y todo greñudo, Queremos rock, dicen los albañiles cuando les paso por enfrente, burlándose de mí. que se burlen, que piensen lo que quieran, me importa poco, en parte porque tienen razón, a mí qué. no sé qué comer, no hay nadie que me oriente, que me diga Qué se te antoja, yo te lo preparo, Unas enchiladas, diría yo, unas suculentas enchiladas de pollo, no habrá gloria más grande este día que llenar mi estómago vacío con un platillo casero, ya basta de hamburguesas y de tortas, basta de tacos y de pizzas, estoy harto de comida chatarra, quiero algo que sepa a hogar, a familia, a recuerdo.
no es culpa de nadie. yo decidí esto, ahora no sé si lo quiero, pero no hay otra forma de saberlo más que llegar al final, entonces sabré si tanto sacrificio valió la pena. cualquiera podría pensar, Eso no es ningún sacrificio, tendrás oportunidades, tienes una libertad que muchos desearían, tienes un futuro prominente, una vida ideal, no sé de qué tanto te quejas, pero yo no me quejo, no estoy diciendo que ya no quiero esto, si no que no lo aguanto, y es bien sabido que el ser humano tiene esa capacidad masoquista de acostumbrarse a lo que no aguanta, si no cómo se explican todas esas parejas que evaden el divorcio por el miedo, no hay otra respuesta, es el miedo. si no estoy aquí, si no hago esto, dónde estaré, qué haré, no tengo otro camino, este es el único que me atrae, a pesar de que no lo soporte. entro en el local, saludó a don enrique, creo que ese es su nombre, buenas tardes, está disponible la nueve, me dice, ya ni me saluda, se ha acostumbrado a mi presencia, a que venga por aquí, a veces más tarde, a veces más temprano, ya soy su cliente habitual. avanzó hasta el fondo del local, me siento en la silla negra y, tras esperar los inevitables retrasos del explorador, comienzo a escribir. el hambre disminuyó, la compañía de todos estos desconocidos a mi alrededor la ahuyenta. nadie me habla, nadie me conoce. soy como un fantasma. un fantasma hambriento.

Gira y da vueltas y rueda girando... Gira y da vueltas, y rueda, y rueda...

31/7/05

mala memoria

ya no es lo mismo recordar qué se siente el viento en la cara durante un atardecer mazatleco en la playa escondida. no es igual caminar por las calles de tijuana, porque ya no ando como desorientado, admirándome de tanta gente que hay, y el asombro que sentía al ver los aviones tan bajos en el cielo ya no es el mismo. ya cruzo las calles como si nada por las líneas amarillas, acostumbrado a que los coches se detengan por obligación, sin andar esquivándolos como en otros lugares. tampoco es lo mismo pasar el día entero en casa, sin nadie que venga a buscarme para hacer algo, si nadie necesita de mí, yo tampoco necesito de nadie, y he llegado a disfrutar el aislamiento, el encierro, mediante sabores con los que ya me familiaricé.
a veces olvido que me sigue mi sombra, y que la tierra es la que se mueve, y no el sol. a veces olvido que mis intestinos gruñen de hambre, y que por mis venas corre sin descanso la sangre, y que mis neuronas se resisten a morir. a veces olvido que mis ojos captan la luz y la transforman en formas y colores, a veces olvido que traigo perforada la lengua y que mi pelo crece a diario. a veces olvido que traigo las llaves en el bolsillo, y que en todas las cabezas hay pensamientos, no sólo en la mía. a veces, sólo a veces, olvido que ella tal vez esté pensando en mí en este instante, como yo, y a veces olvido que tengo familia lejos, esperándome en dos semanas más. a veces olvido que para el 19 de agosto es probable que me esté montando en un autobús con rumbo a mi lugar de nacimiento, y que volveré a ver a mi familia, a mis amigos, a las calles en las que crecí. a veces olvido que todavía me falta un largo trecho por recorrer, y que nadie vendrá a ayudarme cuando vuelva a caerme al agujero... y a veces me pregunto si, una vez adentro, seré capaz de salir por mis propios medios...
a veces olvido que fácil me olvidan. a veces, que estoy solo entre tanta oscuridad. a veces olvido que mis oídos oyen, y que las narices de los demás también huelen. a veces olvido que no hay nadie para escucharme, y dejo escapar algunas palabras que se pierden en el aire. a veces olvido que nadie me recuerda, y me siento bien, porque el engaño siempre trae una satisfacción primaria. a veces olvido tantas cosas... excepto a ti. tú siempre estás aquí, y siempre estarás.

(dedicado a mis amigos, en especial a G.G. y a Paloma)

15/7/05

esperando la última ola...

al fin ha pasado todo. entre planes echados a perder y tareas entregadas (y por ende, estrés liberado), ayer tuve que medio soportar el escándalo de los vecinos borrachos, mientras sentía que ella se me escapaba de entre las manos. y es que ya la sentía tan cerca, ya podía oler su cuello y sentir su mirada, y saborear sus besos. y resulta que el concierto que sería el pretexto para viajar a mexicali se cancela, y yo me quedo flotando en el aire, con los planes arruinados y la perspectiva de otro fin de semana aburrido.
ya todos se han ido de vacaciones, y no me quedan más amigos. los que más quiero ver están muy lejos, los que están aquí... pues, nada más no. los que todavía no llegan, ya llegarán, y los que están en trámites, llevan las de perder. mi cuaderno de cuentos ha sido invadido por poemas malos que no me atrevo a publicar, mi cuarto está sofocado y caliente... pasó una semana más, tan lenta y tan rápida a la vez. y nada... que todo parece tan lejano. el día de ayer parece tan distante, y qué decir de la semana pasada. y siguiendo con este patrón, quedaron muy atrás los gloriosos años de prepa, cuando yo era un joven cantante y actor muy popular entre los profesores, que ya me requerían para tal o cual obra, que para una tocada o para una pastorela, o para escribir un ensayo o qué sé yo.
quedaron muy atrás los tiempos en los que me tenía que levantar cada mañana, ponerme los zapatos, el pantalón negro y la playera blanca y subirme en un villa galaxia con dirección al centro histórico, esperar a que llegara el teniente y abriera la puerta del colegio, entrar y esperar al profesor o profesora, tomar las clases correspondientes, salir al receso a comprarle una torta a conchita o una pizza de champiñones, tomar más clases, salir de la escuela y caminar hasta el mercado pino suárez a tomar el camión de regreso a casa... qué lejos han quedado aquellos tiempos. lo peor es que nunca jamás regresarán.
por estos días el mundo se ve como si fuera un mundo vacío, solitario, como si todas las personas estuvieran deprimidas como yo. insisto en que mi viad se rige por los ciclos lunares, y cuando el cuarto creciente se empieza a transformar en luna llena, mi estrella comienza a opacarse. aah... pero qué cosas digo. tanto tiempo libre, y nada qué hacer... me gustaría... verla. verlas. pero más a ella, porque, pues... ella es importante. lo más importante... en fin. ninguna experiencia sobrenatural hasta el momento... qué vida aburrida, ¿no? jajaja...
ya.

12/7/05

cansancio crónico

hace varios días que no como bien. el estrés está llegando a un punto culminante, y todo por dejar pasar demasiado tiempo. hace años que debía comenzar un guión de radio para un trabajo de la escuela, y es hora que no lo empiezo y el profesor ya lo está pidiendo. la caja tv nos da más trabajo que nunca, tener los días programados me da una sensación de presión bastante rara. los días transcurren lentos e insoportables. las mañanas son nefastas, las noches calurosas, el baño apesta, no hay leche y el choco krispis (no creí que esto fuera a pasar jamás) me está empezando a hartar. las próximas salidas prometen bastante, pero no sé... no creo poder disfrutarlas como debería.
para un misántropo recién declarado, es muy difícil tener contacto con la gente. el domingo por la tarde, en la celebración del 116vo. aniversario de tijuana, había un escándalo en el parque, y decidí salir a ver qué había. un escenario colocado con una pantalla de tela detrás, y una manta que decía "aquí se celebrará el 116 aniversario de tijuana a partir de las 6p.m.", y eran las 7.30 y no había nada más que música. di una vuelta por el parque: sólo niños y papás pasando una tarde ociosa de domingo. me iba, cuando escuché una melodía muy familiar, un "atento, permanezca a la escucha"... y luego, "so many nights..." me senté y escuché las dos o tres canciones de manu chao que pusieron. luego siguieron con reggae, y me quedé otro rato. pero empezó a llegar la gente... y me sacaba de quicio ver a tantas personas reunidas en un solo lugar. no lo soportaba... así que volví a la casa, y lo demás... es secreto.
así que mis días actuales transcurren con mucha demora, tardan demasiado y ya quiero que todo esto pase. todavía sigo dejándome caer, cada día un poco más, un poco más, pero como que el vértigo ya me está atrofiando el estómago. tal vez, si extendiera mis alas, y sólo planeara con el aire que pasa por debajo de mí... para ver adónde me lleva el viento. el descenso frenético no es una buena idea después de todo. no puedes tener un pie en el mundo real y otro en el mundo interno. pero tal vez, pasar de un mundo al otro sea la solución... ocuparse de los dos al mismo tiempo... aunque me provoque más estrés, seguro será menor al que ya estoy sintiendo. sin cuentos nuevos, ni nada interesante qué contar... cambio y fuera.

"i'm so happy: there's nobody in my place instead of me"

4/7/05

el descenso

llego a casa. me pruebo mi nueva playera de dr. jeckill, me cuelgo el morral y salgo de la casa. hace días que venció el plazo de la renta, pero yo no he pagado. no porque me haya gastado el dinero, sino porque don miguel no se aparece por ningún lado. camino, entro en el "ciber-café". el señor, en forma automatizada, me anuncia que siguen en las mismas, sin señal de internet. están así desde el sábado. voy al banco por dinero. voy a comerme una torta, gasto demasiado, ya me lo han dicho, pero no puedo economizar, no en esta situación. la comida sabe mala. ahí trabaja mi vecino, y yo no sabía (tan antisocial soy?). me termino la torta como puedo, salgo del local, y me dirijo al otro de renta de computadoras, al que no me gusta porque los teclados no tienen acentos, y tengo que vivir presionando alt-130 para la é, alt-160 para la á, etcétera. sólo escribo, sin un motivo definido... porque no he tenido inspiración para escribir un cuento decente. y porque siento que caigo... no porque quiera chocar contra el fondo, sino porque el vértigo de la caída se siente bien en el estómago, dejar de agitar las alas un rato y sólo descender...
no son las circunstancias. soy yo el que busca la ocasión. no es tan grave, no hay de qué preocuparse... sigo yendo a la escuela, sigo haciendo tareas (las que puedo), sigo hablando con mis amigos, duermo en mi cama, como a mis horas, ayudo en lo que puedo... en mi cabeza, el descenso no es lo único todavía... no es lo único, aunque pueda parecer lo contrario. pero me he vuelto más egoísta (sí: más...), buscando nada más lo que a mí me conviene. las lágrimas de la gente no me provocan nada. hace tanto que no lloro... que ya olvidé qué se siente. la última vez que estuve a punto de derramar lágrimas, me ardían tanto los ojos que no las toleré y decidí reprimirlas. mi cuerpo las rechaza...
espero que de verdad vengan los que iban a venir, enrique arballo y... "ella". esta semana resentí más su ausencia, porque creí que se terminaría, pero no... esperanzas sin fundamentos. no importa... yo iré. si la conductora de la caja tv no me lleva pronto, me iré yo solo... de raite. sería una buena aventura... salir el viernes de la escuela, echar ropa limpia en una mochila, caminar por la carretera hasta que un conductor piadoso se apiade de mí y me dé un aventón... volver? volver es lo de menos... si por mí fuera, me quedaría allá... a lo que me recuerda: necesito ropa limpia.
me he vuelto frío, calculador, insensible. me he vuelto metódico, indiferente, desconsiderado... ya me gusta dormir, cuando antes lo consideraba una pérdida de tiempo (tanto tiempo gastamos durmiendo en lugar de vivir...), ya no me importa no tener nada qué hacer, cuando antes era desesperante el ocio. ya no me preocupa tanto la escuela... después de todo, las calificaciones no definen lo que en verdad has aprendido... y si he descuidado algunas clases, ha sido por asuntos más importantes, y no porque yo así lo haya deseado... o al menos, eso quiero creer. quiero creer que sigo siendo yo. quiero creer que tengo el descenso bajo control, y que cuando me canse la sensación, volveré a batir mis alas y elevaré de nuevo el vuelo.
quiero creer que, en el fondo, sigo siendo yo... pero no es lo que eres por dentro lo que te define, sino tus actos. ahora ya no sé quién soy, y antes estaba tan seguro... bueno, tenía una idea leve. pero ahora... ahora estoy perdido, perdido en un huracán interminable que me arrastra... sé que saldré de ésta. aunque en el fondo, quiero seguir revolcándome en el viento del vacío; lo sé porque miro en cada esquina a ver si vuelvo a ver a este desconocido que me invitó a *****, y vuelvo al ***** cuando se van mis amigas sólo para... pues, para qué más. no todo en este mundo son ******.

"todo es mentira en este mundo... todo es mentira, por qué será..."

10/6/05

love sucks big time (conejo sonriente)

me he dado un banquetazo: no hay nada mejor para comer un viernes después de unas clases aburridas que una maruchan de camarón con un sprite bien helado. cero esfuerzo, cero neuronas quemadas, satisfacción cien por ciento garantizada. y mejor aún si, mientras la comes, despacio, sin prisa, saboreando cada fideo, cada chícharo y cada trozo de zanahoria deshidratada, escuchas de fondo el disco nuevo de tu artista favorito y amor platónico a la vez, mientras me dice, con una melodía empalagosa y un montón de arreglos extraños, que yo, más que nadie, merezco ser feliz.
se le ha olvidado colocar en su canción las instrucciones necesarias para lograr este objetivo, porque, pues, uno puede andar por ahí pregonando que todo mundo merece ser feliz, pero del dicho al hecho hay mucho trecho, como dice el dicho, camarón que se duerme, se lo lleva la corriente, como a los de mi maruchan, y no basta que le digas a alguien "hey, tú, deja de estarte quejando de la vida y sé feliz, ¡te lo ordeno!". pensar así sería una soberana estupidez. porque la felicidad, como todas las demás emociones humanas, es un estado transitorio del alma, que va y que viene, a veces sin orden ni método específico, un día puedes amanecer feliz, dirías que por los sueños que tuviste mientras dormías, pero y si no te acuerdas de lo que soñaste, te buscas una razón, dices que será porque presientes que te irá bien ese día, o cualquier otra burrada que se te ocurre, el caso es fingir que no amaneciste feliz nada más porque sí, porque ya te tocaba dejar atrás la tristeza y unirte al grupo de gente que cree que la vida es una enorme aventura.
yo, por mi parte, no considero que la vida sea una enorme aventura, sino una serie de aventurillas diminutas que se suceden unas a otras. no me considero optimista, pero tampoco del todo pesimista (soy realistas, según), y si un día amanezco feliz (no, hoy no me pasó, pero estuve cerca) sin razón alguna, no buscaré explicármelo, y dejaré que todo salga como tenga que salir, porque en ocasiones pasan cosas que no esperabas, y si uno vive una vida ordenada, metódica, sistemática, el menor desvarío de un engrane te saca de funcionamiento. por eso mi vida no se alteró en lo absoluto cuando valery, la muchachita de prepa que el otro día me sacó la lengua sin siquiera conocerme (gesto muy desconsiderado porque yo no supe si era a mí o a alguien que tenía atrás), y la cual me echa unas miradas que llegan a intimidarme, se cruzó en mi camino el otro día, respiró hondo, como para tragarse los nervios y no pensar en qué iba a decir, y luchando contra la tentación de desviarse hacia otro lado y dejarme pasar, me abordó, se presentó, me preguntó qué estudio, en que semestre voy, y se admiró de mis perforaciones. me pareció un gesto aplaudible, no me molestó, en lo absoluto, y no es por querer parecer un galán cotizado en la escuela, sino que, para qué nos hacemos tontos, ella está de alguna manera interesada en mí, y yo ya me había dado cuenta desde que entré a la escuela.
sin embargo, y aclarando el título de este post, que se alarga sin control y sin consideración de los lectores que acaso llegaran a posar sus ojos en él, desde mi primer fracaso amoroso, hace ya bastantes años, una sombra amenazante me nubla la cabeza y me hace desconfiar, por muchas razones, del amor. después de aquella amarga experiencia, he tenido alrededor de cinco oportunidades concretas de dejarme envolver por las imponentes garras del amor una vez más, pero, a la hora de la hora, cuando las cosas están en el punto en el que, si damos un paso más, será imposible dar marcha atrás, yo doy marcha atrás, y me retiro como si nada hubiera pasado.
es por eso que, después de llevar meses pregonando frases como "el amor es una mierda", "love is a dog from hell" y "el amor es un sentimiento contra-natura", hoy traslado eso a un objeto material con más o menos el mismo mensaje ("love sucks big time"): una pulsera negra y rosa, con un conejo sonriente, patrocinada por la conductora de la caja tv. a ver si así el amor me declara la guerra y me manda a alguien de una buena vez, para callarme la boca y hacerme quitar mi nuevo accesorio estilístico. mientras tanto... ah, ya se me fueron las ideas.
sí, sé que es un post pobre, pero no hay remedio. mi inspiración la ocupan mis nuevos cuentos, los cuales espero publicar en cuanto los termine, para que este blog vuelva a tener sentido y uso práctico...
(p.d.: estuve a punto de borrar todo el post, porque me parece largo, aburrido y sin sentido, pero en fin... por algo a uno se le ocurren las cosas)