3/9/12
La tesis
Estoy cansado de echarle la culpa de todos mis problemas a la tesis. La verdad es que se siente bien volver a la escuela, sentarse a escuchar divagaciones teóricas que sólo hasta que las escuchas te das cuenta que las sabías, hacer lecturas con límite de tiempo y disfrutar subrayando, anotando al margen y alzando la mirada para reflexionar, brevemente, sobre el párrafo que acabas de leer.
Tengo que, necesito, terminar la tesis. Hasta que no lo haga sentiré que hay algo que sigue pendiente en mi vida y que no puedo seguir adelante si no lo resuelvo. Sí, me caga el sistema escolar, la forma en que se estruturan las jerarquías académicas, el favoritismo, nepotismo, el círculo vicioso de la beca-investigación, los aires de superioridad de los investigadores... Pero no puedo negar que me fascina el análisis social. Si pudiera deshacerme de todas esas experiencias terribles y desastrosas de la escuela, creo que mi objetivo principal sería estudiar un posgrado.
Pero ahora soy alguien diferente y mis objetivos son otros. Sin embargo, es como cuando te da pena empezar un libro nuevo, recién comprado, que te mueres por leer, porque sabes que ahí, en el estante, está aquel otro, que también te gusta pero que no le ves fin, y te debates entre empezar a leer el nuevo libro de tiempo completo (porque ya lo abriste un par de veces, leíste uno o dos capítulos, pero no te sientes cómodo) o terminar de una buena vez ese otro libro que a veces odias sólo porque está ahí, incompleto, estorbando.
Así las cosas.
28/10/09
Futuro [vol. 2]

1. Es un poco dar una última pataleada antes de llegar a la playa. Las cosas no están saliendo tan bien como yo quisiera, pero eso es lo de menos, estoy en muy buena compañía, me siento completo, feliz, agradecido por los días de sol y por los días de lluvia, y por las noches con luna y las nubladas, en fin, por todo lo que el mundo tiene para dar. Qué dirección ando, la sé, la conozco. Si fue o no mi mejor decisión, no importa ya, con tanto tramo caminado. Cuál es mi papel, qué quiero lograr, el tiempo lo dirá. No he tenido la oportunidad de desmayarme durante dos minutos y diecisiete segundos para conocer qué será de mí en seis meses, mi única salida es esperar, si me iré a un trabajo de campo o no, si elegiré un buen proyecto o no, me preocupo demasiado cuando la experiencia dicta que no es suficiente preocuparse, sino aprovechar las oportunidades cuando se presenten. ¿Y quién dice que yo aspiro al éxito profesional? Lo tengo muy claro, si no soy antropólogo, editaré videos, y si eso tampoco funciona, pues me iré de guía de turistas, todos trabajos dignos (tengo mis dudas sobre el de antropólogo), y que me ayudarán a vivir. Sólo es la sensación de que el tiempo pasa y que en realidad no he logrado nada. Ni para mí, ni para nadie.
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"¡Qué pobre memoria es aquella que sólo funciona hacia atrás!", Lewis Carroll
15/7/09
Ya

1. He tenido, últimamente, nostalgia de los primeros días. Cuando llegamos aquí sin nada, cuando podíamos cargar, nosotros mismos, con todas nuestras pertenencias. Eran tiempos de ilusiones, de deseos, de porvenires. No habíamos fracasado porque habíamos empezado otra vez, habíamos vuelto a nacer. Esa noche, mientras miraba el alto techo del cuarto que T nos consiguió para dormir, yo pensaba en nuestro futuro. El de largo plazo no me interesaba, sino que me preguntaba, Qué vamos a hacer, de qué viviremos, con esa ansiedad que ya me conoces. Tampoco me interesaba el pasado. Me enfoqué tanto en el día siguiente, en lo que haríamos, que olvidé que te tenía entre mis brazos. Al sentirte de nuevo, un escalofrío recorrió mi espalda, dibujé en mi cara una sonrisa y me sentí muy feliz. Sólo hasta entonces, supe que la felicidad, para mí, sí existía. Que tenía nombre, apellido, y el rostro más bello de todos.
2. Por una parte, me alegra que termine el trimestre. Estaba empezando a fastidiarme todo esto. Estoy perdiendo las motivaciones para la escuela, y no las recuperaré hasta que descubra nuevas clases, nuevos proyectos y nuevos retos. El tercer año ya. Queda poco tiempo y hay mucho qué hacer. Desde este trimestre me pondré en contacto con la universidad a la que me quiero ir a hacer trabajo de campo, prepararé el proyecto y se lo llevaré a mis maestros para que me ayuden. Hasta ahora, todo ha ido bien, pero sé que las cosas irán mejor. Eso espero.
3. Me mata la ansiedad. Cada vez que pasó por la oficina del departamento de antropología, me detengo en el cuadro de anuncios para ver si ya publicaron los resultados de la admisión. Durante estos últimos días, hay momentos en que estoy convencido, en que no hay manera de que no te acepten. Otras, tengo miedo, y estoy seguro que te rechazarán, y me pongo a pensar, Entonces, qué haremos. Yo creo que es un buen proyecto. El único motivo por el que, creo, podrías no quedar, es que no eres antropólogo. Pero entonces, para qué la abren a todos los de ciencias sociales... Además, justificamos muy bien la vinculación con la comunicación. Sólo espero el viernes para salir de la maldita duda. Entonces, ya veremos qué hacemos. Sólo entonces.
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"En el fondo amamos nuestro deseo, y no aquello que deseamos", F. Nietzsche
18/3/09
Ser optimista

A pesar de no tener buena memoria, me gusta mucho recordar. Porque, debido a la manera en que se desenvuelve el tiempo hasta ahora, es decir, como una espiral interminable, podemos ir, en nuestra cabeza, de un punto a otro del pasado, sin que el tiempo tenga que transcurrir. El pasado en la cabeza es como un dvd, en cambio, el resto de las dimensiones temporales, el presente y el futuro, son como una cinta de un vhs. Hay que esperar, pacientemente, a que transcurra cada uno de los momentos, de los días, de los meses, para conocer qué pasará con nosotros.
Pensar en el futuro me provoca una gran ansiedad. Porque estoy nervioso. Que todo esto no valga la pena. Que después de todo, termine la carrera, me fastidie y no haga nada de lo tenga planeado, o que lo intente y lo arruine. Por eso estoy convencido de que es mejor no pensar. No imaginar, no especular, de cualquier forma, no sirve de nada. La vida está hecha de decisiones, tomándolas modificamos el curso de nuestras existencias. No decidir, en el fondo, también es una decisión, pero yo estoy determinado a aprovechar las oportunidades, todas y cada una. No, no quiero estudiar el acceso a la justicia de los pueblos indígenas, a pesar de ser un valioso conocimiento, estoy interesado en otros temas que considero más intrigantes y que me apasionan en una forma distinta; pero, si llegado el momento, tengo la oportunidad de involucrarme, no la desaprovecharé.
Todo el mundo busca destacar, sobresalir, ser más que los demás. No soy el único, no soy el mejor ni el más preparado. Pero todos tenemos derecho a esforzarnos, a intentarlo y, sobre todo, a hacernos ilusiones. Prefiero ser optimista, pero hay ocasiones en que no puedo mantener los pensamientos de ese tipo durante un periodo más o menos prolongado de tiempo.
3/3/09
Futuro
Casi a las diez treinta me decidí. Corría el riesgo de que la respuesta fuera, No, no va a venir, no avisó nada, sería un golpe duro, pero entonces podría disimular la decepción y salir corriendo para mi clase antes que fuera demasiado tarde, hacer como si nada. Los planes, las esperanzas, el discurso trazado en mi cabeza, todo sería olvidado y yo seguiría adelante. Lo intentaría de nuevo, sí, pero ya no sería igual. Como no será igual cuando la dr. De Teresa me invite a comer a su casa, dentro de cinco meses, para que su marido vea mi trabajo. Pregunté, y me dijeron que el doctor estaba en un examen. Que terminaría a las once. Respiré aliviado, emocionado, salí de la oficina y me fui a recargar al pasamanos de la escalera, en el centro del patio. Esperé.
Por alguna razón, no fue como yo esperaba, pero logré lo que tenía en mente: que el doctor me conociera, que supiera que a mí también me interesa la investigación visual. Hablamos un rato considerable, me entusiasmé, le hablé de cómo lo había hecho, de qué había pensado, de cómo sería el siguiente video, y él me dijo, Me gusta, me gusta mucho. No lo había dicho si no fuese cierto, no tiene necesidad de mentir. Tal vez el proyecto que le presenté no es de los que él prefiere, lo cual importa poco, no voy a hacer lo mismo que todos. Últimamente he tenido pensamientos muy ambiciosos. Y este episodio era nada más y nada menos mi cita con el futuro. Sé que dentro de varios años recordaré este primer encuentro y reconoceré que fue importante. Definitivamente, este es el primer paso. Todo lo anterior, hasta ahora, en realidad no había contado.
Ahora sólo queda ponerme a trabajar. Leer, preguntar, comenzar a hacer verdadera antropología. Me he liberado de un enorme peso al decidir el tema de mi tesis desde ahora, y he dado un primer paso en la elección de mi asesor. Me encuentro bien, tranquilo, excitado por el rumbo que están tomando las cosas. Cada vez me convenzo más de que puedo lograr grandes cosas. De que valdrá la pena haber faltado a los viajes y a las fiestas y a las reuniones, porque después, cuando ya me encuentre trabajando y haciendo lo que me gusta, podré hacer todos los viajes, todas las fiestas y todas las reuniones que me plazcan. En eso tengo puesta la mira. En el futuro, a largo plazo. Sólo espero que no me caiga un avión encima, cuando vaya caminando por la calle, y todo se vaya al carajo. Pero eso sería tener muy mala suerte...
Y yo no creo en la suerte.
25/1/09
Gracias

1. Mandar todo al carajo, comenzar de cero, echar todo por la borda, borrón y cuenta nueva, son muchas las frases para una sola cosa, tan sencilla, tan simple, con tantas consecuencias, causante de tantos temores, de inquietudes, qué vamos a hacer, qué va a pasar, tendré que dejar la escuela, trabajar aquí y allá, vender nuestras cosas, cambiarnos a un multifamiliar, y todo lo que hemos hecho, lo que hemos logrado durante dos largos años, qué, pues se derrumba, se nos escapa, inevitablemente, despiadadamente, de entre las manos, qué vamos a hacerle, nada, esperar, que la suerte nos sonría, si es que nos sonríe, ser como el río que fluye, como el viento que corre alrededor de este mundo. Todo esto me llenaba de miedo, por la incertidumbre, porque recordé, recordé el hambre, la soledad, la fatiga ocasionada por estudiar tiempo completo y trabajar tiempo completo, y además, dónde iba a conseguir trabajo, pensé, pensé, le pido a mis maestros, le digo a M, que a fin de cuentas cuando le pedí se hizo el sordo, me la debe, o en algún call center, al cabo experiencia ya tengo, y no necesito más, fingiré que vendí mucho, que ni uno se me iba vivo, que me pasaron directo a Expertos Puerto Rico después de la capacitación, omitiendo la parte en que me degradan a un grupo que no tiene pies ni cabeza, que no es el mejor pero tampoco el peor, sólo diré, cuando me pregunten, Y vendías, diré, pues, Sí. Y escucharte entonces, decirme No es necesario, no te preocupes, me llenó de dicha, de tranquilidad, mi corazón dio un suspiro, porque bajo estas condiciones, en este momento de nuestras vidas, es lo mejor que se te ha ocurrido, esperar, sacrificarte por los que amas, y no sabes cuán agradecido estoy contigo, y nunca te lo voy a dejar de agradecer, porque me estás dando una oportunidad que nadie más me habría dado, porque sin ti, no veo el modo de llegar al final de la carrera, porque me has demostrado que no eres esa persona egoísta y arrebatada que a veces das la impresión de ser... No sé si es madurez o qué, lo cierto es que, aunque tal vez no es la decisión más acorde a nuestra ideología, sí lo es a nuestro contexto coyuntural, a la situación que estamos viviendo ahora mismo.
Una vez más, gracias.
Una vez más, te amo.
10/10/06
Un mes

Vivimos aquí hace un mes y, creo, ya me he acostumbrado. A las llaves largas y floreadas que T. nos regaló cuando llegamos, a la puerta que se atora, al espejo de cuerpo entero. Al timbre del teléfono que conseguimos en la glorieta de Insurgentes, a la mesita con mantel blanco robada del restaurante de arriba, a los tres platos, tres vasos y tres juegos de cubiertos que no hemos tenido oportunidad de estrenar, al tic tac incansable del reloj despertador verde que se trajo, a dormir envolviendo su frágil cuerpo en un colchón inflable, a bañarme con agua calentada con una especie de bobina en un balde, al pañuelo del Che pegado a la cortina de nuestra única ventana, a la ropa doblada con riguroso cuidado en las repisas que hay a manera de clóset, al par de luces blancas que encendemos casi todo el día debido a la oscuridad de la esquina donde está nuestro cuarto...
Vamos viviendo cada día, sin planes, sin expectativas, tratando de no encerrarnos en una rutina cíclica que terminará por enfadarnos a ambos... Procuramos sorprendernos, regalarnos detalles, decirnos las cosas que ya sabemos, sólo para estar seguros. Dice que va a ser difícil irnos a Francia, que estudiar el idioma es carísimo, que ya no ofrecen becas como antes, que jamás va a poder pagar un curso de francés... Pero yo le digo que hay que tener prisa. Tenemos toda una vida por delante, tal vez el año que entra yo soy locutor de algún programa de radio, o editor de alguno de TV, y puedo pagarle eso y más... No sé. Todo lo que tuve, jamás esperé tenerlo, todo fue dándose, solito, bastaba que yo confiara, que me entregara al tiempo, que dejara que los acontecimientos siguieran su curso natural.
Quizá de haber entrado al canal 7 allá en Mazatlán, no habría tenido tiempo para hacer todo lo que pude hacer con mi trabajo de editor. Otra vez creo en el destino, y si éste me ha traído hasta aquí, con la persona con quien estoy, es por algo, lo sé, estoy seguro. Sólo hay que tener paciencia y confianza, y todo se irá dando. Conseguiremos mejores trabajos, entraremos a la escuela, conoceremos gente, compraremos cosas, tendremos dinero...
No es que yo sea un avaro ni nada por el estilo, pero en una sociedad como la nuestra, el dinero se vuelve vital. Todos vivimos en función de él, por más que lo detestemos: sin dinero no se puede comprar comida, ni boletos del metro, ni suéteres para el invierno, ni la parrilla eléctrica que nos hace falta, ni sacar del montepío la guitarra eléctrica. Tampoco se pueden pagar los exámenes de admisión a las universidades. Por eso, odio el dinero, pero sé que lo necesito, sé que debo ir a trabajar, todos los días, a una sucursal de una trasnacional de comida rápida que no hace más que golpear la economía y la salud de los mexicanos, donde me pagan una miseria, pero que necesito para sobrevivir.
No me hace feliz tener la cartera llena de billetes, nunca lo he visto así. Pero me siento más tranquilo si me voy a dormir pensando en que, si mañana tengo hambre, puedo comprarme un pan o una quesadilla. Pero nuestra economía sigue tambaléandose. Aún no hemos pagado nuestras deudas, pero eso se debe a la irregularidad de nuestros salarios, y a nuestra falta de capacidad administrativa. Con el tiempo podremos controlar mejor nuestros egresos, porque el dinero que ganamos es suficiente para vivir sin dificultades, y sin lujos. La semana pasado hasta fuimos al cine, esta semana, tal vez no nos alcance para comer todos los días... Pero no importa. Yo confío en mi buena suerte. Y ahora ya no soy nada más yo... Somos dos. Y ambos confíamos...
[Que en el centro de mi ser había un lugar... para ti]
8/1/06
77ma. Temporada de Big Father
Nubarrones negros y centelleantes se forman en lo alto del domo, y llueve sobre la ciudad. Clara no sabe dónde está. Con trabajo recuerda cómo llegó allí. Un corredor oscuro, pestilente, humeante. Siente frío y tiembla. Recuerda que huía de Alberto. Se había portado raro durante meses enteros. A todos los miraba con un brillo macabro en los ojos. Recorría la mansión observándolos a escondidas, estudiando los hábitos de sus compañeros. Pero nadie sospechó hasta que Marlene apareció muerta en la piscina. Esa noche transmitieron en vivo. Adriana Camposanto se enlazó con los concursantes y anunció el inicio de la temporada 77 del programa. "Uno de los siete nuevos integrantes es el asesino, y se los aseguro, en verdad es un psicópata". Todos señalaron a Alberto como el culpable, y lo amarraron en el sótano. Todos sabían que la transmisión en vivo seguía, por lo que algo iba a pasar. Ignacio tuvo un ataque de nervios, y agredió a René. Alicia intervino, Tenemos que tranquilizarnos, así no solucionaremos nada, y se llevó a Ignacio al patio, lejos de los demás. Clara quería ayudar, así que los siguió. Encontró a Ignacio y a Alicia enfrascados en una pelea que no duró mucho: Alicia consiguió clavar un cuchillo en la garganta de su contrincante, y la sangre corrió. Clara no logró frenar su grito de espanto, y entró corriendo a la casa. Alicia es la asesina, Alicia es la asesina, gritaba. En la cocina, dos de sus compañeros estaban tirados en el suelo, desangrándose, ya sin vida. Adriana Camposanto hizo un nuevo enlace, recordándoles que el premio de la nueva temporada había ascendido a un millón y medio de dólares y un coche de lujo. Tal vez por eso la competencia se había puesto tan difícil.
Clara bajó corriendo al sótano, y deasató a Alberto. Discúlpanos, creímos que tú eras el asesino, pero no, yo vi a Alicia matando a Ignacio, y no está sola. Alberto se frota las adoloridas muñecas y la empuja. Clara cae al suelo, Oh, ¿no me digas? Qué mala suerte... para ti. Clara se incorpora con una velocidad asombrosa y huye. Siente los pasos de Alberto sobre sus talones. Corren atravesando los pasillos en tinieblas. Clara baja las escaleras y llega a la lavandería. Parece no haber salida, pero se equivoca: el ducto de ventilación, ahí quieto, en la pared, es su única salvación. Se mete en aquel estrecho agujero y avanza torciendo en cada esquina a la que llega. Escucha los gruñidos de esfuerzo de Alberto siguiéndola, cada vez más lejanos, hasta que desaparecen. Después de dar vueltas por horas, encuentra una salida.
Avanza por la calle con el cuello adolorido. Clara mira el nuevo mundo que la rodea, sin muros, sin techos, sin cámaras, y se siente libre por primera vez en su vida. Era la única habitante que había nacido en la casa. Había estado ahí durante tres emisiones distintas. Era la primera vez que veía la ciudad. Por eso no le pareció extraño que un sujeto la estuviera esperando en una esquina, con un paraguas. Se saludaron. Ven, entremos, le dijo él, y entraron.
Era una sensación indescriptible. Ya no estaba siendo observada, podía ir a donde quisiera, conocer a mucha gente sin tener la obligación de tratarlos por el resto de su vida, conseguir un trabajo y ser como una persona normal, como los de afuera le contaban. No volvería a la mansión de Big Father por nada del mundo. Me llamo Aurelio, le dijo con una dulce sonrisa. Clara se sonrojó y agachó la cabeza. El elevador llegó al piso 37. Caminaron hasta la puerta 11, a mitad del pasillo. Esto no se parece en nada a la mansión, pensó Clara. Aurelio la dejó sentada en la cama y dijo que iba por un café. La emoción no dejó a Clara quedarse sentada y comenzó a deambular por el departamento. Se detuvo frente a un espejo, para mirar su rostro nuevo, un rostro libre, que empezaba a mostrar los 16 años que tenía una vez liberada su alma de aquella prisión inhumana. La voz de Aurelio traspasaba la pared de la sala. Sí, oíste bien, está aquí, en mi casa... Ja'h, ¿me crees idiota o qué? Ninguna fotografía hasta que pagues por ella... Mira, no tengo tiempo para juegos de palabras, ya escuché dos ofertas de siete cadenas nacionales, ¿cuál es la tuya? (...) ¿¡Estás bromeando!? ¡Hecho! Vengan por ella antes de que les baje el rating. Clara regresó a la sala y encendió el televisor. Big Father seguía transmitiendo en vivo. En el estudio, Adriana Camposanto daba la bienvenida a los nuevos 14 habitantes, quienes tenían que entrar en ese instante a la mansión, uno de ellos iba armado, nadie sabía quién era. La conductora interrumpía la acción y anunciaba que tenían un boletín de último minuto. Ya han localizado a Clara, la fugitiva, quien será reinsertada a la competencia de inmediato. Claro, pensó ella, por el contrato de mi madre. Soy su esclava. Aurelio aparece ante ella. Cómo pudiste, me arruinaste la única oportunidad de ser libre, le grita. Bueno, al menos me gané un boleto de entrada al concurso. Clara enmudece... ¿Qué dices? ¿Acaso no ves la televisión? ¡Nos están matando allí dentro! ¡Nos han hecho sus esclavos! ¡Nos roban nuestra libertad, nuestra privacidad, nuestra dignidad! ¿Eso es lo que quieres?
Aurelio la mira, no puede creer lo que escucha. Claro que no, estúpida... Quiero el millón y medio y el coche. Clara no puede contenerse y empieza a llorar. Alguien toca la puerta. Seguro vienen por ellos...
(FIN)
29/10/05
Viendo "Tu cerebro"
sólo imagina...
Esta noche la bolsa es de mil dólares. MIL dólares. Es una fortuna. Con eso alimentaría a mi familia por dos semanas, y le compraría zapatos nuevos a Marisol, la pobre no puede ir a la escuela porque no tiene zapatos. Que no se lo lleven. Así mañana serán mil cien, esos cien extra me servirían para un frasco de Rivaliux. Buena falta que me hace. Ah, perdió ese pendejo, sigue la pregunta final. Todas las miras en la frente del último concursante, el tipo amarrado en una cama vertical, todo un clásico. Pero me gustan más las hachas. Truenan. Oh, ahí viene el tren. Mierda, cállate Max, ya vas a empezar, ladrarle a un tren, qué reverenda estupidez, ¡que te calles! Uff... ¿En qué estaba? Ah, la pregunta. Elije el sobre verde. Está sudando, incluso llora, pero no se notan las lágrimas. El conductor lo abre. Ahora, la pregunta final, señor Salas Sepúlveda 21-D. Si contesta acertadamente se llevará la bolsa acumulada de mil (sí, MIL) dólares, y un pase de cortesía para el ciber-billar ElectroPool, ubicado en la calle 42 y Ruanova, manzana 3, edificio 52-G. De lo contrario, nuestros francotiradores de esta noche, entre ellos, el actor hollywoodense Brendan Buckerham (aplausos) y la princesa de Nueva Ucrania Republicana, Eloise Mundock (aplausos y chiflidos), le dispararán directo al cráneo hasta extraer tu, tu, TU cerebro. ¿Estás listo, 21-D? Cuánta confianza como para llamarlo por su primer nombre. 21-D está listo. La pregunta es...
¿Qué famoso cantante de reggae-gótico transmetal-indust se divorció de la super estrella porno y derectora de la línea de maquillaje para niñas Ultra-Cute, Sarah Williams, convirtiéndose en su ex-marido número 26, cifra récord para esta generación de jóvenes actrices porno?
21-D mira para todos lados, es obvio que no sabe, no tiene la menor idea. Pero si está fácil, hasta yo la sé: Lorenzo Bacardi ZayZay, el de Cinco Picos. Pide que se la repitan... Iluso, no sabe las reglas. O tal vez la presión mortal lo ponga nervioso. Niñerías. Le da cinco segundos. Cuatro... Tres... Dos... Uno... ¡Nacho Hernández-Varff! El conductor detiene el "¡Disparen!" en el pecho y abre la tarjeta con lentitud. Los créditos comienzan a aparecer en la tira negra de abajo, a toda velocidad. El conductor mira hacia la cámara. Y la respuesta es... ¡incorrecta! ¡Disparen!
Los francotiradores disparan, y el último grito de terror del pobre 21-D es consumido por el sonido de las balas destruyendo el cráneo del sujeto este, hasta dejar al descubierto su cerebro. El conductor toma el cerebro entre sus manos y baila al compás del ritmo que suena de fondo, una canción de ZayZay.
Tú, tú, TÚ puedes participar mañana por la bolsa acumulada de MIL CIEN dólares, sólo llama al 532117043249 e inscríbete ahora mismo.
Pronto, una pluma y una libreta, no se me vaya a olvidar.
(FIN)
...anigami olós
31/8/05
buscando
la otra noche tenía ganas de ver "alicia en el país de las maravillas", pero no, el video ha desaparecido de la casa en forma misteriosa, y yo no recuerdo haberla hurtado ni prestado ni nada. así que nos pusimos a ver "buscando a nemo", y aunque pueda sonar cursi, o tonto, para qué negar que hay cosas cursis o tontas que te pueden hacer reflexionar. en realidad, uno de mis principales deseos surgió cuando vi esa película. bueno, no surgió, sino que se afianzó: tener un hijo. no sé para qué, no sé si yo tenga el potencial o las aptitudes necesarias para ser un buen padre, o el valor, la capacidad, la inteligencia para educarlo. la verdad quiero hacer de mi hijo un ser que pueda pensar y que sea autosuficiente, y que pueda confiar en mí. bueno, creo que ese es el objetivo de todos los padres, y yo no sé si esté calificado para una tarea de esa magnitud. porque ya no estaría hablando de mi vida, sino de una vida ajena. me dicen que por eso soy egoísta... porque sólo quiero tener un hijo, y varón. en fin.
sin embargo, la llegada de un niño que dependa de mí me traería un sinfín de consecuencias de las que ahora sólo puedo vislumbrar una pequeña fracción. mi principal preocupación es que ese ser frágil e inocente me quitará mi libertad, lo quiera yo o no. sé que al cargarlo en mis brazos, al escuchar su llanto a mitad de la noche, al ver cómo me reconoce y sonríe con mi voz, me quitaría la voluntad para cumplir todos mis otros sueños. así de débil soy. no quiero pasar de los 25 sin tener a mi hijo, porque no quiero ser un papá viejo. ese es el problema, descubrir a qué lado se inclinará la balanza... pero bueno, no se puede tener todo en la vida. un hijo me ataría a un trabajo, a un plan, a una preocupación constante. anularía todo mi valemadrismo y mis irresponsabilidades, ya no podría decir que no tengo que responder a nadie sobre mis actos, porque ese pequeño ser no lograría sobrevivir sin mí. el reto en sí no me da miedo, lo que me da miedo es dejar todo lo demás para cumplir este "sueño" mío...
lo que sí sé es que, tarde o temprano, un hijo vendrá a mi vida. y entonces descubriré si puedo ser tan buen papá como el que me tocó a mí. mientras, seguiré preparando el terreno para su llegada. viene en camino... a ver cuánto se tarda.
29/8/05
de las vacaciones y la oportunidad para pensar
8/8/05
de lo innombrable y las lecturas de media noche
recuerdo, recuerdo el buen augurio del doctor simi, no soy tan invisible después de todo, mientras camino con una torta en la mano para llevar, de la taquería de aquí al lado, no son como las de don ernesto pero qué se le va a hacer, ya es tarde y no tengo humor de caminar, apenas levanto los pies, y pienso que todo lo que he venido pensando antes no tiene sentido. qué caso tiene esta lucha a largo plazo, este esfuerzo desmedido por acomodar en mi cama la soledad inminente, por acostumbrar a los oídos al silencio de las paredes blancas, por vivir de recuerdos alimentados por esperanzas vanas, etéreas, que no tardan en desvanecerse en el aire. qué poco duró el encanto de un programa de tv al aire, de proyectos no realizados, de personas no conocidas, de libertades mal tratadas, todo comienza a diluirse en el tiempo, a perderse entre la bruma. no tiene caso llegar al final de este camino andando con estos pasos, pensar en que mi única motivación es terminar la carrera, conseguirme un buen empleo, quizá termine dando clases de literatura o de expresión escrita en alguna universidad, en alguna preparatoria, de mis peores miedos, terminar de maestro, y no es que tenga nada contra ellos, pero mi vida siempre ha sido la escuela, no quiero que sea así hasta la hora de mi muerte, quiero algo más, algo que no sé qué es, pero jamás dar clases en una secundaria, en una secundaria no, no lo toleraría, prefiero una preparatoria o una universidad. prefiero no ser maestro. mi única motivación es un futuro incierto, una familia imaginaria, un hijo que me abrace al llegar a casa, una esposa que me reciba con un beso, cómo te fue, mal, los chiquillos son insoportables, y reiremos, me servirá la cena, conoce mi platillo favorito, me contará su día, yo escucharé atento, haré preguntas inútiles, pero ese es el caso, compartir una vida, aunque sea una vida inútil.
no tiene sentido pensar así. no tienen sentido mis motivaciones. el pasado es inquebrantable, permanente, no se puede cambiar, y vivir de recuerdos es una tortura. el futuro es insondable, frágil, una sola acción, por más insignificante que sea, cambia el rumbo de todas las cosas, no se puede confiar en él. de hoy en adelante, mi única motivación será el presente, dejarme llevar por el instinto, levantarme de la cama cuando el despertador suene, vestirme, desayunar algo, el cuerpo es débil, buscar qué comer, dormir bien, mirar a la gente sabiendo que ellos no me miran, pero de qué vale que me miren, a fin de cuentas. el reto será levantarme, y cuando vuelva a la cama, dispuesto a dormir una noche más, y soñar con cosas que no recordaré, sabré que cumplí mi objetivo: un día más, otra lucha ganada.
al menos en la guerra de hoy llevo una ventaja. poco falta para que el día termine, y yo ya he comido. sé que alguien en esta ciudad, en este país, en este mundo, en este universo, piensa en mí, me recuerda con una sonrisa, anhela mi presencia como yo no tengo idea, se preocupa por mi bienestar y por mi felicidad... lo sé, confío en ellos, si mañana me olvidan, si mañana los olvido, si antes no estuvieron para consolarme, qué más da: yo sólo tengo el presente, los tengo aquí, lejos o cerca, me acompañan hoy, mañana será otra cosa, dios dirá, como dicen, por lo pronto, hoy miró el atardecer, las nubes tornándose rosas, la luz menguante del sol escurriéndose por las ventanas del local, los coches fluyendo sin descanso por la calzada... y yo respiro, satisfecho, sabiendo que tú (sí, tú), en algún lugar allá afuera, cerca o lejos, piensas en mí. y te doy las gracias por eso. yo también pienso en ti.
17/5/05
un vistazo al futuro ideal
me gustaría despertarme mañana y descubrir que han pasado diez años, o veinte, y saber qué fue de mi vida, si hice lo que quería, si sobreviví aunque sea... pero no, eso es imposible. tendré que hacerle como todos, y vivir un día tras otro, aunque los días se me vuelvan rutina, una rutina triste y cansada, no como la que llevo por estos días, que consiste en ir a la escuela, asistir en la edición de la caja TV con mis "no tan brillantes" ideas y consejos, ir al cine los miércoles, ir al zaka's los sábados, y buscar qué comer -como los perros callejeros- todos los días, cuando le hambre se hace presente.
si cada persona trajera un letrero en la frente diciendo quién es, cómo es y qué le gusta, las cosas serían más sencillas. si el cuerpo no encerrara tantas apariencias inestables, y la piel fuera trasparente para alcanzar a ver el alma de las personas, todo sería más sencillo. no tendría que andarle viendo los ojos a todas las mujeres para ver cuál es "el amor de mi vida", no juzgaría a las personas por lo que traen puesto, o por las sandeces que dicen, o porque odian a todo el mundo y quieren que lily téllez se muera por habladora. y conocería a mucha gente con mayor facilidad... no sé. si me quitara la armadura, el cuerpo se me haría tan ligero y la vida tan fácil, que tal vez no lo aguantaría, y me amarraría una piedra en el tobillo. será mejor quedarme así, como estoy...
he sido así por tanto tiempo que ya no consigo ser de otra forma, no sé cómo, no sé cómo no ser como soy. será mejor quedarme así... aunque pesen las protecciones, aunque me duelan los pies... después de todo... ¿qué tan malo puede ser? no estoy para gustarle a la gente... y la soledad, aunque parezca lo contrario, no es tan mala... ¿verdad?
(p.d.: ya sólo falta un día y medio. el 19 cumplo 19... y ojalá que este año sea mucho mejor que el anterior. sí... lo será. lo será)
21/2/05
novusvitae
Lázaro corre sin control por la ciudad en ruinas. Todo a su alrededor está destruido. Los edificios omerciales, las grandes torres, los parques, las casas... todo cae a pedazos, batallando por mantenerse en pie después del fuego y las ondas sísmicas. La guerra se había llevado todo. Sólo bastó que alguien empezara, luego los demás lo siguieron. Armas devastadoras, producto del hecho de no saber cuándo detenerse. Nucleares, bacteriológicas, químicas... qué importa. Finalmente consiguieron su cometido. Toda la vida en el planeta era historia. Toda menos Lázaro.
Medio enloquecido, se detiene. Sus ojos, muy abiertos, irritados y llorosos. Resopla. Se recarga, sin darse cuenta, en la pared. Su mano se topa con algo afilado. Un pedazo de metal de los tantos que cayeron al suelo desde las alturas, cuando algo demoledor convirtió las maravillas en añicos. El hombre observa la improvisada arma con mirada idiota. Como un poseso, rebana en grandes y repetidas tajadas su muñeca izquierda. No detiene el salvaje acto hasta que su mano cercenada cae al suelo en medio de un charco de sangre. Grita, tropieza y, finalmente, cae al suelo, boca arriba, sobre un montón de escombros. El sangrado se ha detenido. Su nueva mano empieza a formarse. Recuerda involuntariamente... la memoria regresa atrás. El laboratorio. Era completamente feliz metido ahí dentro, rodeado de tubos de ensayo, matraces y químicos mezclados. Horas y horas de investigación buscando el sagrado grial: la inmortalidad. En teoría, es posible. Las células se oxidan, se ‘desgastan’. La regeneración de los motores biológicos necesarios cesa... los motivos son muchos. Lo que él buscaba era una manera de acelerar las células para reconstruirse a sí mismo de manera indefinida. ‘Afinar’ el mecanismo humano. Perfeccionar la fábrica...
Éxito. Sí señor... obviamente él fue el primero en probarlo. Funcionó. Por Dios, vaya que funcionó. Su cuerpo se regeneraba a una velocidad pasmosa. Cualquier corte, cualquier herida, era reparada en segundos. ¿Comer? ¿Dormir? Pronto descubrió que no necesitaba nada, simplemente vivía. Su cuerpo era su propia fuente de energía, reconstruyéndose, nutriéndose a sí mismo innumerables veces, autorreciclándose sin fin. Luego, la luz. El ruido, la explosión. Abrió los ojos y quitó los escombros que habían caído sobre él. Descubrió con horror que había perdido una pierna, pero vio con más horror aún que el muñón pegajoso que crecía en su lugar. El muñón que sería una pierna completa y funcional en cuestión de horas. El mundo había muerto. El mundo lo había pasado por alto encerrado en su santuario científico, mientras afuera, la guerra estallaba. Y finalmente, llegó a su fin llevándose todo al diablo. ¿Cuántas veces había intentado suicidarse? Su cuerpo perfecto, carcelero inagotable de su propia alma, se negaba a morir. No podía morir. Había intentado todo... todo en un mundo sin vida más que la suya, perfecta. El calor, el frío, el agua, la gravedad... su cuerpo respondía y se recomponía siempre. Creaba miembros, reparaba heridas, se nutría de sí mismo, aumentaba o disminuía sus funciones, todo con la premisa de vivir. Ni la radiación había podido matarlo. Sus ropas, hechas jirones, estaban llenas de sangre seca. Pero su cuerpo no tenía una sola cicatriz.
Tenía una última esperanza. Sabía de algo tan absolutamente destructivo que quizá le mataría. Miró el sol, en lo alto. Con el tiempo el astro moriría, moriría y se llevaría todo el sistema con él, en su calor abrasador. Sonrió. Sólo debía esperar. Se quedó ahí, tirado, sintiendo el cosquilleo de su nueva mano, mirando el cielo. ¿Qué es un par de miles de millones de años? Pan comido.
Tatiana Ortiz Loyola Modilevsky