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15/12/08

Casi


[Navidad en Berlín/ Berlin zum Weihnnachtszeit]

1. Anoche no pude dormir. Me despertaba a mitad de la noche pensando, y si cambió el examen, pero luego recordaba las palabras de M, es verdad, lo va a dejar igual, y C, así se le facilita calificar, tiene que entregar calificaciones el miércoles, no se va a poner a leer más de 500 respuestas en dos días... Pero a las pocas horas otra pesadilla interrumpía mi descanso. La conciencia, caray. No, decía M, es su culpa, a quién se le ocurre no cambiar el examen en 5 años, qué clase de maestro es ese. Pensé, tiene razón. Luego pensé, Y si sí lo cambió. Me había pasado el fin de semana resolviéndolo, estudiando ejercicio por ejercicio, muchas horas de mi vida y para nada. Me desperté por última vez antes que el escándalo del celular y me paré antes de la salida del sol. Me fui a la escuela diez minutos antes. Creí que llegaría temprano, pero al menos cinco más de mi grupo ya estaban ahí. No era el único nervioso. Quién sabe si todos habrían pasado tan mala noche. El maestro se detuvo frente a nosotros, a unos 20 metros, y bebió muy quitado de la pena un sorbo de su café. Luego siguió caminando. Nos dijo, Vaya, que puntuales, y yo, como broma, dije, Punto extra. Todos reímos. Risa nerviosa, dijo C. A mí me dieron el examen primero. Por primera vez desde el inicio del trimestre estaba el grupo completo. Decía, Nombre, luego las instrucciones, idéntico. Leí las preguntas. Idénticas. Sonreí, miré a mi alrededor pero nadie me prestaba atención. Volví a sonreir y empecé a contestar.

2. E salió del salón de posgrados de CBI sin despedirse de nadie. A veces me siento mal porque es un tipo muy noble y no merece ser tratado así, pero hay ocasiones en los que a mí se me antoja irresistible una expresión irónica o algo así... No lo hago por molestarlo. M recibió una llamada. Debo aceptarlo, me cae muy bien, cómo tiene esa visión crítica de la antropología, cómo no se calla nada, su sinceridad desconcertante... Que la maestra iba a invitar el desayuno. Va. Salimos corriendo hacia la entrada de la escuela. Estaban en las quesadillas. La gente le entregó su trabajo. A mí me daba un poco de pena entregárselo frente a todos, porque sabía que me iba a ver presuntuoso. La maestra me miró y me dijo, Daniel, tu trabajo. Saqué el CD de la mochila y se lo di. Puso cara de asombro. Igual que todos. Luego se ve el futuro antropólogo visual, dijo C. Me sentí bien. Orgulloso. Al final le expliqué a la maestra que tenía que leer la nota del disco, y no le hice ni una aclaración más. Desistí de la idea de verlo con ella porque sabía que sudaría mucho, y ya era tarde. Comimos. Fueron $235, escuché a la señora. 10 refrescos. La maestra dijo, Perfecto. Le salimos baratos, la verdad. Había empezado a pensar que el video no era tan bueno. Pero es la autoestima, el estrés, qué sé yo. Qué sé yo.

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"Se me cae, se me cae como a la culebra"

8/12/08

Recta final [vol. 2]


[Estación atlalilco, línea 8 del metro del DF]

4. Un día de estos los posts con la etiqueta "personal" van a superar a los "cuentos". Lo cual me llena de tristeza.

5. Sostenía la laptop de F, frente a mi clase de Introducción a la Ciencia Política [¿habrá una optativa que se llame "introducción a la antropología social"? Por que si no...] mientras se reproducía el video que había hecho dos días antes. Sudaba. Siempre me pone nervioso mostrarle mis videos a los clientes, aunque estrictamente mis compañeros de clase no eran mis clientes, pero no quería decepcionarlos. Pensé, Ya duró mucho, cuando a los cinco minutos comenzaron a escucharse rumores y voces que sobresalían del ruido de las bocinas. Pensé, Debí cortarle más. A la hora de la edición siete minutos no me había parecido demasiado, pero aprendí que, aunque no parezca muy largo, hay que cortarle lo más que se pueda. No los veía, sólo de vez en cuando, cuando soltaban una risa, un comentario, algo. Trataba de mantener la vista fija en la pantalla, cuando L y G, dos alumnos que en primero eran del "otro grupo", tomaron sus cosas y se fueron. El video no había terminado todavía. Pensé en decirles, Oigan, yo vi toda su exposición, y recordé cuando Homero Simpson les gritó a los demás padres de familia, en el auditorio de la primaria Springfield, cuando todos huían por alguna razón ante la presentación de alguno de sus hijos, Regresen, ¡nosotros vimos a sus hijos! No dije nada y esperé a que terminara. Concluí con algunas ideas atropelladas porque sabía que ya eran las 10. Todos se fueron. Nadie aplaudió. Pero el maestro me puso MB.

6. Estaba tratando de aprenderme los géneros de las cosas cuando me lamenté que los alemanes le hubiesen puesto sexo a todo. No se me pega todavía, los únicos que me sé son los que ya de por sí son sexuados, como der Schuler y die Schulerin, der Herr y die Frau, der Lehrer y die Lehrerin, der Freund y die Freundin... Pero Hefte? Regel? Fenster? Tag? No los recuerdo. Y gran parte no sé lo que significa. Debía haber estudiado en su momento. El caso es que estaba tratando de aprendérmelo ayer pero me costaba trabajo concentrarme con F así. Qué, los lavaderos no son nuestros, debimos levantarnos temprano, no deberían utilizar los dos que a fin de cuentas son compartidos, para qué lavan tanta ropa... Todo eso, sí, tenía razón, pero qué más podíamos hacer. Sólo lamentarnos o dejarlo ir. Mañana lavo yo, no te apures, pero nada, nada podía calmar su mal humor, y aunque me ha pedido cientos de veces que no le haga caso, es imposible. Las emociones se contagian. Fue entonces cuando un pensamiento terrible vino a mi mente. Pensé, Te vas a lamentar cuando me vaya. Pensé que a fin de cuentas, yo era el que aguantaba más. Yo era el que más cedía, el que más me preocupaba. Pensé que gasto demasiado tiempo tratando de conservar su humor en un estado al menos tranquilo, no digamos bueno. Es verdad que no "trabajo", al menos no formalmente, pero también es verdad que no sólo me dedico a estudiar. Y que de cualquier forma debo mantener mi rendimiento, con o sin su apoyo... Pero pronto alejé esos pensamientos de mi cabeza. No, el amor no es siempre bueno y hermoso. Los sentimientos no son buenos ni malos. Son sólo sensaciones subjetivas que nos motivan a la acción. Lo que quiero decir es que no debo tener miedo de haber pensado eso, pues lo que cuenta no es qué siento, sino qué hago con eso que siento. ¿Y qué hago? Pues estoy aquí. De pie. Y aquí quiero estar.

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"Dame alas para volar
no me las vayas a cortar que me caigo"

29/11/08

Recta final


[Mi cactus favorito]

1. A veces no te entiendo. A veces siento mucho miedo de cansarme, de tirar todo al carajo y alejarme de ti, no sé si para siempre, sólo pienso en irme, unos días, unas horas, una vida, pero irme. Entonces respiro, trato de entenderte, de pensar como lo harías tú, pero me resulta muy difícil, porque a mí el viento no me molesta, porque yo soy más práctico y me interesa hacer las cosas rápido y con comodidad; porque sé que no soy perfecto ni busco serlo, ni busco que todo a mi alrededor esté perfecto. No somos iguales, lo sé, siempre lo he sabido. Y sé también que estamos juntos por voluntad, y que eso es lo que cuenta, porque yo podría irme, o tú podrías irte, y quizá encontraríamos a alguien más que, creeremos, nos entiende más, nos complace más, nos hace sentir mejor, pero a los meses iremos descubriendo que no todo es tan bueno, que no hay pares perfectos, que el "alma gemela" no existe, y nos arrepentiremos, porque sabíamos que estábamos bien juntos, que estábamos logrando cosas, muy lentamente, con muchos esfuerzos, pero eran nuestros. Porque tú y yo nos fuimos y no teníamos nada. Y todo lo que hemos conseguido, ha sido, en gran parte por nuestro esfuerzo. Y todos los sueños que tenemos, los planes, los proyectos, los lograremos gracias sólo a nuestro esfuerzo. Por eso te amo.

2. Ya me estoy cansando. Estoy haciendo un esfuerzo sobrehumano por terminar el trimestre lo mejor parado posible. Espero también conquistarme al maestro con mi video, no está mal. Le lloraré por un punto extra, porque sé que en este examen no me fue tan bien. Pero mi exposición quedó buena, y el video también... Hice un esfuerzo mayor, eso que ni qué. Con los demás... No quiero pensar. Hoy me he relajado casi todo el día, y mañana haré lo mismo; me preocuparé hasta el lunes. Entonces veré cuáles son las últimas preocupaciones... Después, sólo será cuestión de presionar "reset". Y listo.

3. Me siento mal de avanzar tan lento. Han sido dos años y no he logrado casi nada. Sigo parado en la misma posición económico-social. Si acaso nuestros ingresos han aumentado un poco, no ha sido gracias a mí. Los proyectos eventuales en los que trabajo sólo sirven para pagar las deudas. Una vez creí que podríamos empezar a ahorrar, pero no fue así. Ahora tampoco se podrá. Tal parece que, no importa qué, seguiré con mis mismos lentes otro año, y no podré llevarles regalos decentes a mis familiares. Sólo a la familia nuclear (y ni siquiera serán decentes) y ya está. Si se preguntan Pues a qué se fue, no ha hecho nada, no me importa. Me importa que el tiempo avanza lento, y que falta mucho para que yo pueda hacer algo importante con mi vida, a pesar de que el año entrante cumpliré 23, y el descenso comenzará. Por eso estoy haciendo todo esto. Por eso insisto con MA, que ya no sé si de verdad es tan difícil localizarlo o nada más ya no quiere respondernos. Pero el lunes iremos. Y también voy a llorarle. Un trabajo. Un conocido. Un proyecto de medio tiempo. No pido mucho, porque no podría con todo.

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"Haremos de cuenta que fuimos basura..."

20/11/08

Invierno



1. Entramos otra vez a la UAM, por los torniquetes, y caminamos hasta nuestros respectivos lugares, T y yo a la cafetería, M a su clase de italiano y L a la suya de teatro medieval, cuando vimos en los cristales del edificio B los resultados del sorteo de reincripción al trimestre siguiente. Y eso sólo puede significar una cosa: que este trimestre está a punto de acabar, y nadie puede hacer nada para evitarlo. En menos de un mes hay que hacer tres exámenes, uno final y dos parciales, un trabajo parcial y uno final. Este es el comienzo del año filtro, según todas nuestras teorías conspiratorias, y según mi pesimismo, este será el trimestre más fácil. De aquí en adelante todo será más difícil y me tendré que olvidar de mis boletas llenas de MBs... Pero no se las voy a poner fácil. Pelearé hasta el último segundo.

2. La primera parte de la exposición fue aburrida. Al final el único que hizo un comentario espontáneo fue E, pero era de esperarse: él siempre tiene algo qué decir. Entonces presentamos el video, repartimos los volantes, hablamos de nuestra experiencia y muchos se entusiasmaron. El profesor incluido. No, no lo hice con la intención de ganarme al profesor. Fue iniciativa propia ir más allá, nadie me lo pidió, pero tuvo resultados positivos, al menos inmediatos, no puedo garantizar que lo sean a largo plazo pero eso habrá que ver. Tal vez me convierta en el editor principal de su equipo de trabajo. Tal vez esto me abra paso hacia la coordinación del departamento de antropología visual... Sería una buena meta en la UAM. Ya de ahí podría dar clases, empezar proyectos y ganar un salario estratosférico. Diría que el salario es lo de menos, que lo que realmente importa es el conocimiento, el desarrollo científico y/o académico... Pero para qué me hago. El salario de la UAM es jugoso, y la verdad llevo dos años de mi vida esperando una oportunidad para vivir tranquilo, bien, cómodo, sin tener que hacer cuentas apretadas cada mes para que el dinero alcance, me gustaría que sobrase, que le pudiera abrir una cuenta a mi mamá, a mi hermana, y mandarles para una o dos cosas, llevarles regalos buenos en navidad, mandarles algo en sus cumpleaños, salir de vacaciones, conocer otros lugares, y eso no se logra por gracia divina, sino con un jugoso salario. Tampoco es que el desarrollo científico y/o académico no me importe. Claro que me importa, pero si eso va acompañado del susodicho jugoso salario... Qué mejor. No se me quita mi lado materialista.

3. Ya estoy esperando con ansias el momento de partir. Necesito, merezco, unas buenas vacaciones. Una semana bastará, no importa. Los aviones me ponen nervioso. Mi aguinaldo, ¿qué les llevaré de regalo? Hay que dejar pagada la renta de enero, tantas cosas, pero primero lo primero: dormir...

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"Sol redondo y colorado, como una rueda de cobre..."

11/11/08

Pensando...


[Araña muerta en mi casa]

1. No debí hacerlo. Sé que es una muestra de confianza la que nos tenemos al compartir nuestras contraseñas, pero a veces la curiosidad puede demasiado. Lo sé, yo soy el que tiene antecedentes negativos, tú eres inocente de todo, libre de toda culpa, yo soy el que debería de preocuparse, pero ya no, desde aquella vez no he vuelto a relacionarme con nadie a espaldas tuyas, ni escrito mails comprometedores, ni me han escrito nada que tú no hayas visto o te hayas enterado. Sólo quería saber si le habías escrito algo a tus jefas, de lo que estábamos hablando ayer, pensé, Quiero ver qué les dijo, y entré, y no había nada, así que utilicé todos mis conocimientos internáuticos para buscar a profundidad, revisé los enviados, los borrados, de todas tus cuentas. Los que él te escribió ya no estaban, eso me choca de ti, ni siquiera puedo celarte por tus mensajes, aunque bueno, eso ahora se llama violencia tecnológica o algo así, haces bien en borrar todo, pero los que tú le enviaste, no puedo evitarlo, pienso y pienso, Bueno, está en Chile, que importa lo que diga, a la distancia estamos seguros, ellos y yo, más seguro yo, pero no puedo, no puedo, le doy vueltas y más vueltas, Por qué dijo eso, y para rematar lo que le escribes a tu amigo C, que a veces te cansas, que te da miedo, y pienso y repienso, Tal vez no debería amarte tanto, no es que no te lo merezcas, pero será una medida para protegerme por si un día cumples tus amenazas, por si un día de veras te hartas de mí y me dejas solo en este mundo triste y despiadado, qué va a ser de mí, amándote así no puedo hacer nada, no me quedará más remedio, pienso, Qué voy a hacer sin ti, qué haré, y no amarte tanto es la solución, una barrera, un escudo, como un seguro contra daños, y me doy cuenta que no puedo, nunca podré, porque el amor se me desborda por los poros sin que yo pueda hacer nada, es imposible no amarte con todas mis fuerzas, con todos mis tiempos, con todos mis modos. Y entonces, siento más miedo. ¿Acaso la solución es ser poliamor? De qué otra forma dejar atrás los celos idiotas, sino dejándote ir, dejar de sentir que me perteneces, que tu cuerpo, que tu mente, que tu alma me pertenecen tal y como los míos son tuyos, pero entonces, para qué el amor, para qué los planes, para qué.

2. La casa de la primera pareja, para ser sinceros, no me gustó nada. La calle es horrible, los vagos de la esquina como maniquíes de aparador no saben hacer más que mirarte amenazantes a los ojos, el edificio te recibe con un altar para la virgen, es decir, en ese lugar no hay libertad de culto. A pesar de que ellos poseen un nivel económico mayor al nuestro, no les envidio nada, comparados con ellos, me siento pleno. Pero luego, al compararnos con la segunda pareja, dios que casa, que calle, que mesa, que cocina. La televisión de miles de pulgadas no la envidio en lo más mínimo, pero lo demás, su estilo de vida, poder ir al gimnasio, recibir a los amigos en casa, pasear, vender tu casa y comprarte otra, regresar a España y volver a México, eso sí lo envidio. Me digo, No comas ansias, algún día, aún eres joven, tres años más y serás licenciado, siete y serás doctor, entonces podrás hacer lo que te venga en gana. Y luego me respondo, Más te vale.

3. Todo es producto del estrés. Pensar demasiado me estresa sobremanera, no estoy hecho para el estrés, debo irme a vivir a una campiña olvidado por la mano del hombre a cosechar mis propias papas y dejar atrás el dinero, los coches, las cuentas pendientes, el teléfono, la escuela, la gente idiota, la luz que dejan encendida, carajo, tan difícil es, presionar el interruptor, cientos de años para inventar algo así y la gente no puedo usarlo, eso si es joder al prójimo. Pero se deriva de no poder ser el mejor. De no sacar 10 con Ana Paula, de sacar 82 en la optativa, de la acumulación de las lecturas de Xóchitl, de las trabas para la exposición de Hamel, todo eso, que carajo, yo sólo quiero ser el mejor, no es mucho pedir, además, no quiero competir con nadie, es pura satisfacción personal, nada más, no se lo voy a echar en cara a nadie, pero me servirá para un par de becas, para abrirme paso en el difícil mundo profesional, o qué, ¿a poco para que uno cumpla sus sueños en este país es indispensable hacer el ridículo en la televisión? Carajo.

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"I want to be the kind of dreams you'll never share"

25/10/08

Solo


[Fuegos artificiales de la fiesta de San Lucas, en Iztapalapa]

1. Últimamente he sentido una nostalgia que no sé si había sentido antes. Una especie de nostalgia proyectada hacia el futuro. Extraño el tiempo en el que me iré de aquí. Veo las calles de la Ciudad, caóticas, llenas de baches, la pintura cayéndose de las paredes de la escuela, el cielo medio nublado... Y empiezo a extrañarlo todo, porque sé que un día me iré, dejaré todo esto que conozco y veré cosas nuevas, es inevitable, estoy condenado a ser un peregrino. Quizá aguante lo suficiente aquí (otros seis años) como para ser un doctor en antropología, pero después mi iré. ¿A dónde? No sé, a Europa, probablemente. Después estaré otros años allá y me brincaré a Asia. También tengo que ir a Australia, cuna de muchas investigaciones antropológicas... Y luego volveré a morir a Mazatlán. Daré la vuelta al mundo en una vida... Y lo mejor: lo haré acompañado.

2. Mañana comenzaré, aunque ese no era el plan, el corto sobre las parejas. Por cierto, debo escribir el guión... No sé. Yo espero que me quede muy bien. Que reciba algún tipo de comentarios, ya sea de la profesora de parentesco o del tipo del laboratorio de antropología visual. Lo que sea. También quiero hacer una pequeña, pequeñísima investigación sobre el día de muertos en el panteón vecino. Entrevistar a algunas personas, preguntarles qué hacen, cómo. Tal vez encuentre algo interesante. Argh... Mis aspiraciones antropológicas cada vez aumentan más, y no sé cómo controlarlas.

3. No sé si es por la crisis o qué, pero nuestra economía familiar está empeorando. Cada vez nos alcanza menos el dinero para pagar todas las deudas. Tenemos que estabilizarnos antes de diciembre para poder comprar regalitos y esas cosas, organizar la fiesta en mi casa, salir a pasear algunos días, y sobre todo, comprarme mis lentes. Creo que otro año con estos mismos va a ser una mentada de madre para mis pobres ojos.

Y una vez más, estoy desvariando... Sólo quería escribir algo. Como sea.

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"Puedo ver la tele hasta que no haya más que ver..."

13/10/08

Consecuencias


[Una playa en Mazatlán, Sinaloa]

1. La repetición consistente de las mismas actividades durante un prolongado periodo de tiempo conlleva, en la mayoría de los casos, un hastío generalizado por la monotonía de la rutina que provoca estados de angustia, depresión, irritabilidad y demás consecuencias nefastas. Hace un año que entré a la escuela y el fin todavía no se acerca, a pesar de que sé mucho más sobre antropología que lo que sabía antes de entrar. F ya está harto de su trabajo y ha dictaminado seguir ahí hasta enero. Y sin embargo, nosotros estamos mucho mejor que nunca. El miedo al cambio permanece, es indiscutible, pero la emoción de hacer algo nuevo no se compara con nada. Ayer fuimos a repartir volantes de KPD. Y mientras... a la espera.

2. Mis ambiciones profesionales van mutando poco a poco. Todo el año pasado me interesaban los niveles de verdad y realidad aplicables al mundo humano, los matices y juicios que establecemos, cómo se producen las diferencias y la intolerancia entre los grupos. Aún no me queda claro, pero empiezo a intuir que es por la educación. Los niveles de educación crean marcadas diferencias entre grupos que no siempre se resuelven de manera armoniosa. Pero ahora, con mi renovado entusiasmo por la edición y la expresión audiovisual, pretende incursionar en el intrincado mundillo de la antropología visual, y como primer trabajo entregaré una pequeña investigación comparativa entre parejas heterosexuales y homosexuales, y las relaciones de roles y dominación que se dan a su interior. Había pensado, pues, hacer mi tesis sobre los fenómenos socioreligiosos de los iztapalapenses, pero si mi investigación resulta interesante, tal vez regresa al terreno de la política y las relaciones de género y poder... ¡Diantres! Pero en esta dimensión, como en muchas otras de mi vida, simplemente me dejaré llevar y a ver qué sucede.

3. No sé si este año he sido yo mismo o he mantenido una máscara con mis compañeros de escuela. Según yo, me he portado como quiero con ellos, sin importarme las relaciones de fraternidad que pudiesen surgir de la convivencia. ¿Por qué? Porque esta vez la escuela no es una obligación ni un deber que debo cumplir de la mejor manera posible. Antes de la UAM, en toda mi vida académica, había intentado establecer esos lazos de fraternidad para hacer la estadía más llevadera. Ahora, no me interesa. Realmente estoy preocupado por la obtención y comprensión de conocimientos, por el aprendizaje y las experiencias que tengan qué ver con lo que estoy estudiando. Sin embargo, esto me ha traído consecuencias, mayormente negativas, las cuales francamente no las esperaba: una exclusión del ámbito social que se identifica como "grupo" de antropólogos uameros, tal vez no explícita, pero que se refleja sobre todo en las actitudes que mis colegas tienen para conmigo. Seguramente se da desde hace un tiempo, pero no lo había notado hasta hoy. El siguiente paso es establecer la razón de esta presunta exclusión: mi actitud hacia ellos, o mi alejamiento en las distintas actividades lúdicas que organizan para fortalecer los lazos de fraternidad. Es más: ni siquiera tengo ahijado. Lo cual, extrañamente, no me provoca gran cosa...

4. La prioridad establecida entre mis distintas actividades y tareas me ha alejado sistemáticamente de la inspiración y la disponibilidad para seguir escribiendo cuentos. Muchas veces los veo en mi cabeza, imagino situaciones, conflictos, choques, pero no me siento con las ganas suficientes de crear historias. Ahorita lo que más me preocupa es el video de relaciones de dominación, cómo lo voy a estructurar, qué voy a incluir, cómo voy a grabar, escribir el guión, documentarme sobre el tema (en lo cual voy muy atrasado), ese tipo de cosas; luego, las demás materias, las lecturas, las exposiciones, incluso los trabajos finales; después mi actividad laboral, seguir repartiendo volantes, estar atento a todas las oportunidades de grabar/editar videos, echar a andar de una vez por todas el proyecto; las encuestas en El Vicio, mis clases de alemán, la fiesta en diciembre, las cuentas por pagar, la higiene personal, la salud, el aspecto físico, las características del lenguaje, la inmensa creatividad del ser humano... Miles, millones de preocupaciones en mi cabeza que, francamente, han ido desplazando, aunque sea por un tiempo, la necesidad imperiosa de la creación literaria.

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"Bésame... bésame mucho... como si fuera esta noche la última vez..."

28/9/08

Pronto



1. La verdad es que sí estoy entusiasmado. Hace mucho estaba deseando asistir a un concierto suyo y ahora, por fin se me va a hacer. Tómenla, tijuanenses!

2. Al hablar con K, y notarla así, tan desenfadada, tan natural... pensé, "válgame, eso es tener problemas". Y yo quejándome. Digo, no es que le tenga lástima ni nada. Sigue adelante, con su hijo y su vida como si ninguna de esas cosas horribles le hubieran pasado. Yo me habría desbaratado. La verdad es que he tenido una buena vida, todo muy fácil, y eso me ha causado que me establezca en un nivel de comodidad en el cual no debería. Debo ponerme las pilas (ahora sí), pero ya.

3. El nuevo trimestre, 08O, cuarto mío, me provoca más flojera que entusiasmo. La verdad es que no me hubieran caído nada mal unos pocos días más de vacaciones. Tenía muchísimos planes y no sé en qué se me fue el tiempo. Según yo, iba a hacer fichas de estudio de todos los libros que he leído durante el año, relacionados con la escuela, y organizar mis juegos de copias para ver cómo me deshago de ellos, quizá se los heredé a alguno de los alumnos nuevos que entren. Pero, por alguna misteriosa razón, no tuve tiempo.

4. Ahora sí, no hay pretexto: ya he pensado durante días enteros qué hacer para que mis videos sean la mejor opción de mis clientes potenciales. Y quiero comenzar de una vez a tener independencia económica, no tanto por F, sino por El Vicio. ¿Qué pasará cuando F se harte y ya no quiera ir a la oficina, lo cual, al parecer, sucederá muy pronto? Pues espero que para entonces, yo ya esté trabajando en las producciones de videos de eventos. El lunes o el martes iré al mercado, donde están los locales de recuerditos de bodas y quince años, y cazaré a mi próximo cliente. Además, la posibilidad de editar un video de un bautizo me ha traído una muestra, para que no crean que los voy a embaucar. No llego a tanto (todavía).

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That's why, my friend, it's an evidence: politik is violence!"

4/9/08

Be



1. Cuando M. me acompañó al edificio H, a buscar al profe de sociología, secretamente esperaba no encontrarlo. La noche anterior había meditado mucho el asunto de esa calificación. Desde que fuimos a presentar el "examen", cuando me topé con C. en el camino y me dijo, "nos puso MB", pensé, Entonces será pan comido. Cuando terminó nuestra charla, después de no haber dicho nada (¿¡Por qué me quedé callado!?), y cuando nos dijo, "Pues en esta charla les pongo B", pensé en decirle algo, Oiga, cómo B, no estamos tan mal, al menos no todos... Pero algo dentro de mí, un instinto de resignación, genético quizá, me hizo detenerme.

2. Aunque creo que ya sé qué fue lo que pasó. Todo empezó cuando el dr. Reygadas nos entregó las calificaciones del ensayo. Pude ver, en la parte de arriba, una calificación a la que no estoy acostumbrado, aunque en la final era la misma de siempre. Inmediatamente pensé, Mierda, no es justo. Después pensé que lo merecía. Por soberbio y por engreído. Luego pensé que no podía resignarme de esa forma. Por eso con fui a preguntarle a Falomir, y puse todos sus textos en mi ensayo final. Por eso fui a preguntarle a Tejera, y contesté las preguntas tal y como me dijo. Con Reygadas no había más qué hacer. Y con Rodríguez... Quizá ahí me entró el remordimiento. De no haber hecho nada cuando estábamos en el equipo. De haber faltado a dos o tres clases importantes. Entonces sí pensé, Me lo merezco. Y me quedé de brazos cruzados.

3. Lo que sí está decidido es que será la única B que me permitiré en toda la carrera. Me confié, ese fue mi error. Me sentí superior a los demás y creí que la UAM, igual que todas mis anteriores escuelas, serían pan comido. Pero ahora veo que me falta mucho. Si redacto bien y puedo entender las teorías, no basta. Mi limitación es aplicarlas en la vida cotidiana, y en eso hay gente que es mejor que yo, y tengo que trabajarlo.

4. Ya no me importa no ir a las fiestas. El otro día estaba viendo las fotos de E., de todo lo que me he perdido y lo que no viviré jamás... Pero ahora más que nunca estoy convencido que las fiestas no ayudarán en lo más mínimo a mi futuro profesional. Que mi época de adolescente desmadroso ya pasó, y lo que ahora realmente me interesa es saber qué será de mí después de la escuela...Las fiestas lo único que dejan es una cruda terrible. Y las pocas que llegué a experimentar (y las pocas que estoy dispuesto a experimentar próximamente) son suficientes para mí.

26/8/08

Golpe bajo



Cuando estuve en la prepa, fue sumamente sencillo superar, en casi todo los aspectos, a mis compañeros de clase. La verdad era que sentía orgullo, al ver a la maestra de música recomendarle a los demás guitarristas que si se les olvidaba algo, me siguieran a mí; o cuando la maestra de taller de redacción me hacía leer mis trabajos frente a la clase; o cuando la maestra de historia me quitaba los exámenes para que no me copiaran. Era increíble.

Cuando llegué a la universidad, me sentía nervioso. Pero bastaron dos trimestres de calificaciones perfectas para percatarme de que, en realidad, competir acá no iba a ser tan difícil. Pero hoy el dr. R me ha puesto los pies en la tierra. No soy el mejor. No soy un buen analítico. Entiendo con facilidad las teorías, y redacto mejor que muchos, pero como él dijo, eso no basta. Bueno, escribir bien ayuda a los que te leen a entenderte. Pero se necesita mucho más que una pluma hábil para ser un buen antropólogo. Aunque se suponía que esto era mi hobbie.

Me había confiado tanto que lo dejé todo para el final. Que no pedí consejo de nadie, que realmente pensé que no necesitaba esforzarme demasiado. Llegado el momento de redactar, me puse tan nervioso (como ahora me pasa con mi siguiente ensayo) que no pude hilar mis ideas, ni hacer una buena aplicación de la teoría al ejemplo, aunque lo intenté. No sabía qué más agregar. Fue un trabajo mediocre, pobre y que merecía esa calificación. Digo, no fui el peor. Pero no es a lo que estoy acostumbrado. Eso pasa por confiarme.

Ahora, tengo dos alternativas. Puedo ser más humilde y dejar de preocuparme por saberlo todo; pero hoy dejé pasar la oportunidad. El dr. R me detuvo antes de la clase y me preguntó sobre mi trabajo. Yo le dije lo que sabía, y estuve tentado a preguntarle qué había salido mal, cómo podía mejorar. Pero en ese momento llegó C. No lo considero un rival, no estamos en las mismas condiciones. Él me supera por mucho, pero hirió mi orgullo escuchar al dr. R decirle que "había sido un placer darle clases"... ¡Argh! La mayor parte del tiempo había escuchado eso, pero hacia mí, no hacia alguien más. Quizá ese golpe bajo me hizo dejarme de demostraciones de humildad. Fue un golpe duro, la verdad.

La otra alternativa es ser más agresivo. Leerlo todo, pensar, escribir, discutir con los maestros. Ya que mi memoria no es tan buena, necesito hacer fichas, sinopsis, resúmenes, de todas las teorías que hemos visto. Participar más en clase, opinar, criticar, debatir... Es decir, como hacía en la prepa: darme a notar. Que los profesores recuerden mi rostro al pasar lista, que me citen, que discutan mis ideas... Eso ayudará, supongo, a mis ambiciones futuras.

O tal vez sea una buena idea combinar ambas y dejar de confiarme. Aceptar que tengo limitaciones analíticas importantes, que la comprensión de una teoría no es suficiente. Que ser un buen antropólogo no consiste en pasar todos los exámenes...

La verdad es que me dolió el orgullo. Esa es la verdad.

27/7/08

Adultos



No sé cuándo pasó. De pronto todo es tan acelerado, tengo tan poco tiempo, no puedo escribir un solo cuento, vamos, ni siquiera puedo leer los textos que me dejan en la escuela. Hay que trabajar para vivir, vivir para trabajar, cuál es la diferencia, y eso que no soy asalariado, sino free lancer, o un pseudo eso, viviendo de migajas, cobrando lo que pueda, cuando pueda, como pueda, con la angustia a cada instante, ojalá que el ahorro nos dure, ojalá que no tengamos que gastarlo, y mi hermana acá, no es que me moleste, no me molesta en absoluto, pero me gustaría, ¿sabes? ser yo el que paga las pilas, los pingüinos, las playeras, no tener que pasearlos en metro, no tener que llevarlos cuando es gratis, no es culpa mía, ni de ella, sino del maldito dinero, quién lo invento, quién lo tiene, casi nadie, esta es la jungla moderna, la supervivencia del más fuerte, el que pueda conseguir más dinero, para eso, hay que embaucar turistas, decirles "vive México, súbete a un microbús", eso es lo que le gustó a G y a L, pero no todos los alemanes son iguales, tendremos una meta, clientes de un tipo específico, una mirada antropológica, ¿podré hablarles en inglés? ¿serán tan pacientes como G? recuerdo cuando los llevé a la entrevista en la jornada, les dije, Voy a traducir para ustedes, pero estoy un poco nervioso así que ténganme un poco de paciencia, y G dijo, nada más, No, y yo me puse más nervioso, pero ese no es el problema, el problema es el sueño, el cansancio, todo el tiempo, no puedo leer porque me da sueño, en las clases me da sueño, no sé qué me pasa, quisiera dormir todo el tiempo, abrazado a ti...

No es divertido ser un adulto.

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"Quiero ver tu risa todo el día"

14/7/08

"Tanta escuela me apendeja"



La verdad es que este trimestre ha sido uno de los más retadores en cuanto a comprensión de conceptos y aprehensión de ideas se refiere. El funcionalismo es complicado, con Durkheim, Malinowski y todos esos. Tejera y sus manos en perpetuo movimiento y sus vaivenes por el salón no ayudan mucho que digamos. El particularismo es todavía más complicado, pero ya no por sus conceptos sino por su metodología: cada cultura tiene sus propios motivos e historia particular, de lo que se deduce que, si es que existen leyes universales de la cultura, éstas no pueden ser descubiertas, ni siquiera sospechada, hasta que se haga un estudio concienzudo y a fondo de TODAS las culturas, lo cual es imposible porque éstas se mantienen en transformaciones constantes según el enfoque funcionalista-particularista de Kroeber: la cultura condiciona al individuo, y éste, a su vez, modifica algunos aspectos de la cultura que, en la siguiente generación, no será igual.

Por ejemplo, no es lo mismo mi mamá, que cree que tener sexo está mal, y por lo tanto, usar el condón para tener sexo también está mal, que mi hermana, que cree que tener sexo está bien, y usar condón para tener sexo, por ende, también está bien. Es un decir. Las generaciones cambian la cultura, pero no más allá de lo que está condicionado. O sea, construimos la nueva cultura sin destruir la anterior, basándonos en lo que ya existía antes de nosotros. No somos capaces, pues, de inventar formas culturales, sólo de innovarlas.

¿Qué debo hacer? Fundir todos los enfoques y tomar de cada uno lo que mejor me parezca puede llegar a resultar contradictorio, pero sobre todo, confuso. Además, científicamente, jamás se llegará a un acuerdo, porque según el investigador A, el fenómeno f tiene una explicación, pero si vemos lo que dice B, el mismo fenómeno f tiene otra explicación, y así podríamos continuar por siempre, tanto de la perspectiva funcionalista como de la particularista, hasta concluir que el fenómeno f no tiene una explicación general, sino que cada quien le da la explicación que cree más convincente. Y esto es una verdadera estupidez; si cada cosa es para cada quien algo distinto, las ciencias (naturales y sociales) no tienen ningún sentido: el árbol que para mí es un palo seco con el cual golpear a mis hijos, para la ardilla es un hogar y para mis hijos es la estructura de su columpio: el árbol es todo menos un árbol. Pero para mí, es un árbol y se acabó, y el que me diga "No sólo es un árbol" yo le diré, "Carajo, pues qué tienes en los ojos, en el olfato, en el tacto, en el oído y en el gusto que te impiden ver a ese árbol como lo que es".

Sé que debo apropiarme de una teoría y defenderla después de trabajarla lo suficiente. Pero hasta ahora ninguna me convence. Ni los funcionalistas por organicistas, ni los particularistas por relativistas, ni los marxistas por materialistas. Así que creo que lo mejor será, y esa será mi más grande aportación a la antropología contemporánea, un nuevo enfoque, una nueva corriente del pensamiento que sorprenderá y cautivará a las nuevas generaciones, que cambiará su manera de verse a sí mismo y ver a los demás, que le ayudará a comprender cuál es el verdadero sentido de las cosas y los fines últimos de la raza humana, que le mostrará la luz al final del túnel oscuro y tenebroso y le dará paz interna, felicidad, salud, dinero, amor, placer sexual, y todo lo que siempre buscó y buscó pero jamás pensó que llegaría a encontrar... ¡Espérela!

PD: Es un decir [ah, me gustó esa...]

PD2: Nótese que en la cita el autor no utiliza la palabra "religión", sino "superstición". Mi profe de historia mundial, económica, política y social I se cagaría... jajaja.

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"No se supone, por ejemplo, que sea más racional desear vivir que desear morir, ni que en el primer caso sea más racional buscar una larga vida por medio de la ciencia que por medio de la superstición", Karl Polanyi.

8/7/08

Vacaciones [...!]



Los principales elementos que contribuyen a mi estrés personal en este periodo de vacaciones son:

1. No tengo vacaciones gracias al SITUAM. Y ahora que me enteré que se les perdieron, casualmente, 3.8 millones de pesos (cuya falta fue descubierta por la dirigente del sindicato, y éste utilizó la huelga para presionarla y hacerla renunciar, según fuentes fidedignas), no podría estar más agradecido.

2. La exposición de funcionalismo, con mi súper equipo, acerca de Bronislaw Malinowski (jamás imaginé mencionar tantas veces, en un sólo día, un nombre tan extraño). Me preocupa que ocurra algo inesperado, que a la hora de la verdad se me olvide todo, que al maldito de Tejera no le guste y nos diga "Limítense a lo que dice el libro"... Lo mato.

3. Los videos del sexto festival internacional de cabaret. No sé qué me ocurrió cuando le dije a A F que los tendría en una semana. Al fin terminé uno, ahora sólo falta el otro, el más difícil, que es para dentro de dos días. Probablemente el jueves no vaya a la escuela... argh! Cómo trabajo.

4. Nuestras visitas. No es nada personal, sólo que la gente me estresa, y más si están en mi casa, y más si todo está desordenado, patas arriba, nada en su lugar, todo sucio, las toallas mojadas, los trastes mugrosos todo el tiempo, hay pocas cobijas, gastamos mucho gas, quieren ir de paseo... argh! Me quiero volver chango.

5. La lluvia incesante. Eso de estar lloviendo día y noche, noche y día, desde la mañana hasta la medianoche, no es nada normal. Dijo Joaquín López-Dóriga que este año era (o iba a ser) el más lluvioso de la última década, y si lo dijo Joaquín López-Dóriga tiene que ser verdad. Sí, cómo no. Y mi ropa siempre mojada, mis lentes, mi pelo, las calles inundadas, las alcantarillas desbordándose y llenando todavía más de mierda esta ciudad... argh!

Conclusión: Una sexta cosa me va a volver chango. Lo sé.

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"Dale una chinita a la negrita, échale baygon al bye-bye-boom..."

10/6/08

[Fragmentos de un discurso] Irrelevante



1. La escuela.
Al fin han subido la primer calificación a la página de la uam. Sin noticias nuevas. Sigo nervioso por economía política, es la única que me preocupa. Pero, como bien me dicen mis camaradas, yo siempre me preocupo y siempre salgo bien. Una B no me caería nada mal. Pero con una S me conformo.

2. Los alemanes.
Cora es una persona sumamente talentosa. No sé si se decepcionó con la relativamente poca gente que acudió a su show el viernes pasado, pero antes del espectáculo la noté muy entusiasmada y hasta nerviosa; después, indiferente y hasta un poco seca. Pero me cae bien. A Gert no lo conocí mucho porque me daba un poco de miedo, pero cada vez que le hablaba me contestaba con una enorme sonrisa que dejaban al descubierto sus dientes separados, y durante el show fue muy simpático, sobre todo cuando dijo "he reservado una habitación... ¡con baño!". Gary es el que mejor me cae, no sé si porque me habla y me pide más cosas que Cora, y su esposa, Lavenia (creo que así se escribe) es una sonrisa viviente. Ella fue la que buscó cómo se dice "recuerdo" en alemán. Además, me da gusto que les haya agradado la ciudad lo suficiente como para dejar de ir a Acapulco.
Ah, y me gusta practicar mi muy mal inglés.

3. La pescada.
Cuando llegamos antenoche, después de ver el show de las Hijas de Safo, F casi pisa su cuerpo aguado e inerte. La juntamos del suelo y la volvimos a meter en la pecera, pero yo sabía que sería inútil. Me sorprendió ver cómo, a pesar de todo, de vez en cuando daba unas sacudidas muy macabras. Yo la había visto rara desde que la compramos: siempre inquieta, queriéndose salir de la pecera. Pero los peces no pueden vivir fuera del agua. Lo hemos comprobado.

4. Las vacaciones.
Hoy es el primer día. Quedan mañana, el jueves, sábado, domingo, lunes y martes. Y de nuevo a la escuela. Que fiasco. Quién me ha robado mis vacaciones.

5. Etcétera.
Estoy cansado. Tengo la barba crecida, los ojos me arden, la espalda y los hombros me duelen y tengo mucha, mucha, pero mucha flojera de ir al Vicio hoy. Pero el deber me llama.

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Vayan al sexto festival internacional de cabaret, no sean así. Acá la cartelera.

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"Bésame, bésame mucho... que tengo miedo a tenerte y perderte después..."

23/5/08

Etiqueta



Toda la vida me ha parecido absurdo.

Decir Con permiso cuando pasas entre dos personas, decir salud cuando alguien estornuda, decir perdón después de eructar, no decirle a alguien algo que te molesta cuando te molesta, aparentar que gente que te cae mal te cae bien, hablarle a alguien sólo por compromiso, decir gracias por todo y para todo, preguntar Cómo estás, si de antemano uno sabe que la respuesta siempre será Bien. Y en general, todas esas reglas absurdas de convivencia social, que se crearon para que la gente no se salga de control, para que nos movamos siempre dentro de rangos establecidos, patrones de conducta similares que no sorprendan a nadie, para tener la seguridad de una monotonía impuesta por la mayoría. Pero a mí la mayoría me vale madres.
No siempre. Cuando hago algo para mi beneficio propio que afecta a alguien más, procuro medirme o evitar al máximo las consecuencias para ese tercero. Procuro no insultar a la gente ni hacerla sentir incómoda. Procuro no señalarles su estupidez, a menos que sea algo muy grave o que sea una persona a la que le tengo confianza. En general, no me rijo por reglas de conducta estrictas, si no acepto las que la sociedad impone, sería contradictorio que yo mismo me impusiera alguna(s). Por eso algunas veces puedo reaccionar de ciertas maneras y otras de otras frente a una y a la misma situación.
Y a pesar de todo, existen conceptos y creencias, impuestas socialmente, que me siguen taladrando la cabeza sin que yo pueda evitarlo y en ocasiones sin que me de cuenta. Es quizá que hago un esfuerzo sobrehumano, después de las tonterías que hice, por mantenerlo contento. Por que estemos bien, con nosotros, con cada uno. Por que esté feliz y por que su felicidad sea por mi causa. Pero no puedo dejar de comportarme, las más de las veces, de una forma infantil absurda que ni yo mismo se de dónde heredé. Berrinches, llantos y celos irracionales son cosas de todos los días en mi cabeza. Y al principio pensé que quien tenía la razón era yo. Ayer me di cuenta de que no, no tengo la razón, porque la gente me ha dicho que piense así. Que tener una relación con una persona implica pertenencia y obligación. Y así no funcionan las cosas.
Además de mis exámenes, trabajos, tareas atrasadas y todo lo que debo hacer para lograr un promedio de B este trimestre -el promedio perfecto, qué cosas, quedó hundido en el pasado- para mantener la beca, debo también trabajar en esos procedimientos equívocos que sólo ocurren en mi cabeza y no por mi voluntad. Es lo más sencillo del mundo, no hay de qué preocuparse.

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"Decirle al recién llegado, por ejemplo, aunque sea con las mejores maneras, Sí, señor, interrumpe, siéntese en otro sitio, causaría tal conmoción que la red de relaciones de grupo se tambalearía gravemente y quedaría en entredicho", José Saramago

5/5/08

Cuando quieras quitarme la vida



Ya ha pasado la tormenta, según parece, pero los daños están hechos, y quedarán, para siempre, marcados en el muelle, para que nunca se olviden, para que, en el futuro, cuando el mar esté en calma y los pescadores se confíen, haya uno que les diga, Recuerdan la cabaña que estaba allá, era de fulano, y ahora ya no está, se la llevó la tormenta, y lo que aprendieron, si es que algo aprendieron, no se pierde en los laberintos oscuros del tiempo y de la memoria, para atarles una cuerdita, seguir avanzando, cada vez es más difícil, de tantas cuerditas que llevamos atadas, no podemos movernos, continuar, por eso hay que deshacerse de las que no importan, y sólo esas, las que tiran las cabañas, esas sí hay que llevarlas siempre con nosotros.

Aquí quedaron los daños. Aquí no, en esta casa llena de sol, caliente, todavía extraña, es un paisaje distinto, los ruidos son diferentes, ya no está la maderería, o lo que fuese aquello, hombres trabajando hasta medianoche, ahora hay un puesto de tacos en la esquina, suadero, al pastor de pollo y longaniza, en la esquina un parque con un quiosco frente a una iglesia, la campana, sin falta, suena cada hora, once de la noche, doce de la noche, una de la mañana, dos de la mañana, después no sé porque duermo, tranquilo, con el eco del remordimiento, todavía, zumbándome los oídos, recordándome, Mira la suerte que has tenido, todavía poder dormir abrazado a un cuerpo que te ama, pero supongo que, como a las seis y siete de la mañana sigue sonando, igual lo hará a las tres, cuatro y cinco. Los olores también han cambiado, las paredes, los gatos y camiones pintados en la recámara, la cenefa despegándose en la sala, todavía vacía, excepto por el librero, ya atestado de libros errantes, la cocina, con una mesa faltante, pero por lo demás, cualquiera que vea esto diría, Que linda casa, y yo respondería, Pues no gracias a mí.

Eso y el trabajo. Después de un mes y medio, casi dos, contestando llamadas, ofreciendo productos que cambian la vida, superando rechazo tras rechazo, frustración tras frustración, no tolero no ser bueno en algo, no puedo ver mis métricas, todavía peores a las de O, y continuar trabajando tan tranquilo. Y no me importa. Trabajar en algo más, o en algo menos, sirviendo cafés, haciendo frappé, "esmutis", limonadas, por una miseria... De una frustración a la otra, por qué no puedo vivir de editar, de escribir, por ejemplo, si me pagaran por hacerlo, que feliz sería, la vida otra cosa, no tener que saltar de un trabajo al otro, ni soportar jefes déspotas, ni compañeros pedantes, que creen que lo saben todo pero no pueden armar una maldita máquina de capuccino frío, para qué la desarman entonces, y el otro, flojo como el solo, barrer, cuánto trabajo, cabrón, barrer y tallar, jalar y secar, eso es lo justo, dos y dos, cuándo alguien escuchó decir, y aceptó, que uno haga una cosa y el otro tres es justo, cuando ambos tienen el mismo puesto y se reparten tareas que son equivalentes, como en KFC, que tiempos aquellos, cerrar trasempaque, por ejemplo, uno hace el wash, el otro lava las freidoras, una cosa es una chinga, la otra es un riesgo, y eso es lo justo, malo cuando uno se iba a las nueve y tenía que dejar a E sola, porque la StoreTrainer no me quería ver más allí, cambiaba el filtro, lavaba las cuatro máquinas y una se quedaba sola, para lo que se ofrezca, de noche no hay ya tanta gente, uno que otro perdido, borracho, comprar una papas chicas para poder entrar al baño, pase así, no me haga ensuciar la máquina otra vez oiga.

El caso es que tengo 22 años, casi, y no puedo dedicarme toda la vida a esta clase de trabajos, por muy dignos que sean, lo que yo quiero es otra cosa, algo más retador, algo que me haga esforzarme en serio, que no sea solo trabajo físico. En la finca está bien, no es pesado, ayer lo fue, pero eso es por "la situación", dijo M, por el Foro será, qué sé yo, es pesado, sí, pero no tanto, fue mi segundo día, funcioné bien, supongo, me falta experiencia, práctica, después haré todo sin pensarlo, justo como en KFC, presionar botones, echar hielos, servir, entregar, es todo, quién sigue.

A algunos nos tocó chingarle. Otra cosa sería, si mi padre fuese rico, por ejemplo. Para empezar, no estaría viviendo aquí. Me habría ido ya a Francia o a Sudamérica a estudiar. No tendría que trabajar. Esta PC sería una MacPro y yo estaría, ahora misma, escribiendo reflexiones sobre la vida tirado en el pasto del campus, fumando mariguana y filosofando sobre las virtudes espirituales de la materia o algún tema por el estilo, y en cambio, estoy aquí, muriendo de calor, en el día más libre que tendré en el año, sin ganas de hacer tarea, queriendo descansar, sólo descansar, pero el remordimiento no me lo permite. Sé que tengo tarea que hacer, y en cambio, estoy aquí, escribiendo tonterías que a nadie le interesan, sólo para desahogarme.

Desahogado estoy. Y ahora, a seguirle chingando, no hay de otra... Pero antes, terminaré el Ensayo sobre la ceguera de una vez, para ver si en la biblioteca de la UAM tienen Marianela de Pérez Galdós, que tengo ganas de leerlo de nuevo. Quizá por la historia de los ciegos. O quizá no.

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"Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos", José Saramago

4/4/07

Emociones



Anoté el teléfono nomás porque sí, para ver qué pasaba. Igual llamaba y nadie contestaba, o me decían que ya no estaban solicitando editores, o que yo era muy joven e inexperto para el puesto -ya que los requisitos especificaban "de 25 a 35 años". Pero vencí mi pesimismo y guardé el teléfono. Antes de llamar, lo seguí pensando. Al diablo, levanté la bocina y marqué. Me contestó una mujer. Me preguntó sobre mi experiencia. Me hablo del sueldo, de la ubicación, de las características del trabajo que se desempeñaba, y me concedió una entrevista. Allá voy, un largo trayecto en metro, hasta cuatro caminos, de ahí una combi que decía Palosolo, un lugar que no parece estar en esta ciudad (y que de hecho, no está). Pero el entusiasmo y la emoción eran mucho más fuertes que el miedo y la angustia por perderme, por no llegar a tiempo, por que me dijeran que no, gracias. Después de, como lo tenía bien previsto, irme de paso hasta la terminal, y regresar, al fin encontré las escaleras que me dijeron. Y al bajar, vi la glorieta, enorme y hermosa, en medio de las casas del lugar, enormes y hermosas. Crucé la calle. El guardia me pedía una identificación para dejarme pasar, y yo, era el colmo, no llevaba mi cartera. Empecé a reirme de mi mala suerte, de la travesía que había sido llegar para, ya estando en la puerta, regresar con las manos vacías. Le dije, voy a la casa número 6, a una entrevista de trabajo. El guardia me vio de arriba a abajo, se grabó mi rostro, quizá, y me dijo, Pásale pues. Pasé.
La casa era, como ya lo dije, enorme y hermosa. Me abrió un muchacho de cabello largo, alto y moreno. Me saludó y me invitó a pasar. El señor (hasta ahora no me sé su nombre), me recibió y me dijo que tenía suerte, porque ya estaba por salir. Me hizo un par de preguntas y me dejó con su esposa, para que finalizara la entrevista. Le enseñé uno de los trabajos que he hecho, me dijo que estaba bien, que cuándo podía empezar. Cuando sea, contesté, entre valiente e idiota. El lunes está bien, me preguntó, y le dije que sí. Y no sólo me emociona haber encontrado un trabajo de lo que me gusta, de lo que sé y disfruto hacer, sino por fin poder abandonar, de una vez por todas, el asqueroso sabor de la receta secreta, la crueldad del cruji pollo, y los increíbles e insalubres procedimientos y antiprocedimientos con los que KFC alimenta a sus inconscientes clientes.
Esa es una. La otra: en la mañana, cuando se levantó a tomarse su pastilla de las 7am, abrí el ojo y pregunté Qué hora es, y sin esperar respuesta, porque ya la sabía, decreté Voy por el periódico. Me puse una gorra, un pantalón, una camisa y una chamarra. Estaba helado afuera. No iba nervioso. Una parte de mí ya sabía qué iba a pasar, la otra se rehusaba a creerlo, pero traté de mantener un equilibrio, de no pensar en ninguna posibilidad, como el resultado no me afectara a mí, sino al resto del mundo. No pensaba en nada. Llegué al primer puesto de periódicos, el que está saliendo del metro. Estaba cerrado. Pero vi, en la otra esquina, el otro puesto -el perredista-, y ahora sí, con los nervios carcomiéndome, casi corrí. Una señora acababa de llevar la gaceta de la UAM, y se preparaba, junto a su hijo, para cruzar la calle. Tomé el periódico y pregunté, Cuánto cuesta. Dos pesos, pagué, y lo abrí. Y ahí estaban, los números de folio de los aspirantes aceptados en todas las unidades. Yo, por supuesto, no recordaba el mío. Me calmé un poco y emprendí el camino de regreso. Al entrar, me dirijí al librero, saqué la carpeta con los papeles que fui juntando durante el proceso de selección, y leí mi folio: 3108171. Lo busqué primero en los tres. Del 30080168 se saltaba al 30080174. Por un momento me creí perdido, pero la emoción no me dejaba leer bien los números. Volví a revisar el mío. Lo busqué en los 31... Y ahí estaba. Unidad Iztapalapa, división de ciencias sociales y humanidades, periódo Otoño de 2007. No pude evitar una carcajada.
Y esas son las dos cosas que me emocionan. Porque lo son todo, empezar un trabajo nuevo, asegurarme un lugar en la universidad... Con eso soy feliz. Claro, con eso, y con el amor de cada noche, de cada día, de cada minuto... Y ya.

9/12/05

clase de guionismo

integridad

en verdad no siento yo que me haya vuelto un amargado. el caso es que, en la clase de globalización y modernidad, analizamos al fin el tan famoso libro "patas arriba" de galeano. lo que aprendí es que en este mundo hay dos tipos de personas: aquellos que regresan la cartera y aquellos que no. nunca me he encontrado una cartera. una vez me encontré un billete de quinientos pesos (y me lo gasté en libros), pero fue la ocasión más afortunada. Hablábamos de eso, pues, de dignidad, de integridad, de que en este mundo al revés, es muy difícil apegarte a tus valores y a tus principios. todos nos conmovimos con la clase. bastante.

en la clase de guionismo, muchos se mostraron inconformes con la forma en que el profe evaluaba el último parcial. le pedían "chance" para entregarle el guión después. estoy seguro que fue una broma, pero como dice quien lo dijo, entre broma y broma la verdad se asoma, el profe pidió una botella de buchana's (ignoro si se escribe así) a cambio de una calificación. Y los alumnos aceptan gustosos, animados, la oferta: yo le traigo dos, le dicen.

es difícil mantener la dignidad. tal vez estoy siendo exagerado, pero la situación esta me dejó pensativo. y no sólo eso, el profesor nos dio "ideas para producir más y mejor", y entre ellas estaba "no deje su trabajo (aunque no le guste, para hacer lo que quiere debe tener primero estabilidad económica)" y "no traten de enfocarse en su talento si no deja dinero". pero claro, claro: el mundo es peligroso, los retos son excesivos, no es bueno luchar por lo que quieres. no dije nada por que no tenía ganas de discutir con el profe. tenía otras cosas qué pensar...

p.d.: http://cuentistaidiota.blogspot.com/2005/08/historias-de-taxi-serie-de-cuentos.html

11/11/05

un milagro

milagro

todo empezó cuando el profesor luis moreno, de globalización y modernidad, nos dejó una exposición sobre la reforma energética mexicana. mi equipo de trabajo consistía en un grupo de personas a las que no frecuento, y yo jamás me había sentido con la confianza suficiente como para liderar un grupo. lo dejé pasar. bajo mi nueva filosofía de "las calificaciones no relfejan lo que en verdad he aprendido", el mes de octubre había flojeado tanto en la escuela que terminé reprobando tres materias, una con cero, una verdadera humillación para mi historial académico. como excusa para mi autoengaño, decidí que, ya que me cambiaría de escuela el próximo periodo, no tenía por qué esforzarme demasiado por pasar materias que, o no me interesaban, o no me gustaban los profesores. la irresponsabilidad, una vez más, me había envuelto en sus tramposos brazos, seduciéndome.

llegó el día de la exposición, y nuestro equipo fue el más patético de la historia. nadie tenía bien claro sobre qué iba a hablar, ni siquiera dominábamos el tema, y el profesor moreno lo notó de inmediato. me sentí mal, como suelo sentirme cuando defraudo las expectativas de las personas que admiro (como mi papá o algunos de mis tíos). pero, la misericordia del profe nos otorgaba veinte minutos de la clase siguiente (el viernes) para reponer nuestra pésima actuación. al término de la clase, reuní a mi equipo y les exigí reunirnos a la mañana siguiente, faltando a nuestras clases regulares, para enmendar nuestro trabajo.

el jueves me fui directo a la biblioteca, pero no había nadie, así que me dirigí al salón de clases. el profesor de mercadotecnia sólo estaba recibiendo trabajos, y como yo no lo había hecho, me quedé afuera. vi por la puerta a dos de mis compañeras, pero cuando llegaron mis amigos y propusieron irnos a desayunar, no puede evitar aceptar. cuando regresé, ya no había nadie. y no tenía manera de localizar a los miembros de mi equipo, por tanto, mi exposición del día siguiente no se efectuaría, una vez más, gracias a mi irresponsabilidad.

todo el día estuve maquinando planes para excusarme con el profesor moreno. había varias posibilidades: faltar a su clase, inventarme alguna excusa catastrófica e implorarle para que me otorgara una nueva oportunidad, recurrir a mi trágica historia de estudiante solo y sin recursos (que siempre había funcionado con otros profes), o, nada más, decir la verdad. decidí que eso sería lo mejor. esperar al profe a la entrada del salón y decirle que yo no iba a exponer, porque no había hecho nada, y que merecía el castigo que él considerara necesario. el viernes llegué más temprano que lo habitual, mis compañeras preparaban la computadora y la presentación, y yo... yo me quería hundir en un pozo. salí del salón, me planté en las escaleras para terminar de leer el libro que nos había encargado también para esa clase, y esperé, muerto de nervios y de vergüenza.

¿qué cara le mostraría al profe? ¿qué cara pondría él cuando se lo dijera? "mierda", pensé. eran las ocho diez. un retraso de diez minutos no significaba nada. a las ocho quince me empecé a impacientar. a las ocho veinte, subió don robert, el encargado de no sé qué en la escuela, para avisarnos que el profe luis moreno no asistiría a dar clases. recordé que, cuando me levanté esta mañana, y salí de mi casa, enfundado en la máscara de valor que me pongo cuando sé que soy un fiasco, pensé "algo extraordinario tiene que ocurrir, como siempre". porque esa era la ley. siempre que yo no hago algún trabajo importante, algo pasa y me libero de todo eso. esta vez también pasó. pero sé que es la última vez, algo dentro de mí me lo dice.

todo esto coincide con la revolución ideológica que experimento en estos días. desde que me enteré del abrumador cero, decidí que debía dejar de lado mi actitud valemadrista y aplicarme. desde que me empezó a preocupar mi futuro, después de ese profundo lapsus en el que me autoproclamé "prisionero del presente", me pregunté qué voy a ser para ganarme la vida, y me quedé sin respuesta. mi profesora de lectura y redacción me ha dado ánimos para editar mis cuentos y novelas, y aunque lo ideal sería vivir de lo que me gusta, aún no me siento con confianza (ni talento, ni experiencia) suficiente para empezar el arduo camino que deben recorrer los escritores, aunque sé que tarde o temprano lo empezaré. mi imagen dando clases de ortografía en alguna preparatoria es algo que no termino de aceptar. necesito moverme, y este milagro que ocurrió hoy es la señal que me terminó de activar. es todo, no puedo seguir igual. se acabó la irresponsabilidad.

25/10/05

el señor flores

increíble. es sólo... increíble. he estado demasiado ocupado los últimos días, las últimas semanas. de nuevo caí en la trampa del presente, pero ahora ya no me asfixia. sin embargo, con mi papá aquí, creo que todo tiene más sentido. no puedo explicarlo, pero así es.

recuerdo que lo vi, claro, en medio de algún receso, los primeros días de clases en la preparatoria sinaloense. lizbeth becerra ayudó a juntarnos, un día que se le acercó a aquel muchachito antisocial que entonces era, y me preguntó que si tenía novia. por qué, bueno, en ese momento no pensé nada, ni que se me estuviera insinuando ni que se estuviera burlando o algo, porque ella estaba muy presente en mi mente. sólo contesté que sí, y lizbeth, sorprendida, me llevó con sus amigos. ah, tenía que ser ella...

no recuerdo bien cómo estuvo. de seguro nadie presentó a nadie, y me fui acoplando poco a poco, como siempre. una extraña afinidad nos unió al señor alberto flores y a mí, que con el tiempo fue creciendo. sí, yo sabía que había sido amigo de isaac lizárraga toda la vida, y mi intención no era entrometerme, pero como dije, fueron las afinidades las que nos unieron. de pronto me encontré contándole mis penas de amor, él pidiéndome consejo, una noche, ambos, conversando en la parada del camión sobre nuestros respectivos problemas... podíamos hablar de cualquier cosa. yo sabía que de él jamás iba a recibir una palabra falsa pero que fuero lo que yo quería oír. siempre me decía lo que a él le parecía mejor, aunque fuera duro. como quien le da unas cachetadas a su amigo para que se calme. y el humor, hablábamos el mismo lenguaje, cierto sarcasmo suave y cruel al mismo tiempo... ah, qué tiempos aquellos. la noche de la despedida, apenas un semestre después de habernos conocido, fuimos a tocar al malecón, a la glorieta sánchez taboada. en la gorra que pusimos para el dinero reunimos lo suficiente como para comprarnos cada quien un vasito de elote con crema y queso. le dije, que le deseaba suerte, que por acá se le iba a extrañar. vaya que sí. lo he vuelto a ver dos veces. la primera, no pasamos muchos días juntos, pero los disfrutamos. la segunda, en una parranda como pocas en el callejón donde vivía, era año nuevo, me fui hasta que amanecía. y ahora existía la posibilidad de reunirnos de nuevo en diciembre, pero ya empiezo a preocuparme.

cuando recordé dónde había pegado el huracán (mi mente ya no funciona como antes... maldita sea), me preocupé por mi amigo. y qué si le pasó algo, estará bien, tengo que llamarlo. pero no lo he hecho. dice karla que no entran llamadas. de todas maneras lo intentaré. tengo que preguntarle si de nuevo pasaremos año nuevo en el callejón, con la hielera llena y los recuerdos a flor de piel. sólo espero, de verdad espero, que al señor flores le esté yendo bien.

y me gustaría estar presente en el cumpleaños de mi hermano. ya van dos seguidos que me pierdo, y no creo que sea justo. en fin. así es la vida.

"mi vida... no me hagas sufrir más..."