Mostrando las entradas con la etiqueta ManuChao. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ManuChao. Mostrar todas las entradas

13/4/09

Vacaciones



1. Siempre me pasa lo mismo. Voy, estoy unos días, me divido entre la familia de F y la mía, entre mis numerosos tíos y tías y mis hermanos y padres, nunca es suficiente tiempo y siempre, al terminarse esos gloriosos días, me queda una sensación de vacío y de depresión que no me puedo sacudir tan fácilmente. Todo el camino de regreso al DF pensé, qué pasará, valdrá la pena, estaré haciendo lo correcto, y la respuesta era siempre la misma, no sé, cómo saberlo, y yo ya no tengo a nadie que me digo, Estás mal, para que me de fuerza de voluntad, para intentar demostrar, una vez más, que estoy bien. Dormía y despertaba, la película no sirvió, el chofer se dio por vencido, cuando se paró, asumió que en realidad no valía la pena poner otra, que era hora de mandar a dormir a los pasajeros, y así lo hicimos, qué más da, habrá otros viajes, veremos otras películas, a fin de cuentas, siempre son malas. Hacía frío. Y yo, pensando y pensando. Que aún quedan dos años, un poco más, para terminar la carrera, y que hasta entonces yo estaré limitado en todos los sentidos, que no podré ocuparme de mis hermanos como me gustaría. Nadie me obliga, pero yo siento que debo hacerlo. Luego miré a F. El gesto relajado, los labios entreabiertos, las piernas recogidas, dormía como un angelito. Mis dudas se disiparon en ese mismo momento. Con su apoyo, lograré todo lo que me proponga. Aunque fuese el único. Hasta entonces pude dormir tranquilo.

2. Sé que ser madre no debe ser fácil. Trato de imaginarme a mí con un hijo. Que crea en el partido de derecha, en la iglesia católica y en las instituciones del gobierno. Me mataría de coraje, si hiciera cosas que a mí no me gusta que haga. Pero sabría que estoy mal, y que la mejor manera de hacercarse no es la violencia. Sé que un padre no sirve para decirte qué debes hacer, qué es lo bueno y qué es lo malo, porque eso cada quien debe irlo descubriendo. Tampoco sirve para darte órdenes, para guiarte por el sendero correcto, para que le hagas caso en todo, para tener alguien a quien pedirle permiso. El papel de un padre, o al menos el que debería ser el papel de un padre, es acompañar, apoyar y respetar. Enseñar al hijo a encontrar sus propias herramientas para sobrevivir en el mundo. Crear un ser humano consciente, capaz, decidido, con los pies puestos sobre la tierra, que pueda confiar en ti y pedirte consejo ante un problema. Ser padre es, ante todo, ser amigo. Yo no tuve eso. Y mi hermana lo tiene más difícil, porque es todavía más rara que yo. En lo que jamás estaré de acuerdo es en la violencia. Es difícil explicarle a mi madre, y es difícil explicarle a mi hermana, porque se encuentran en polos opuestos. Pero en verdad me preocupan. Las dos me preocupan, y cada una me preocupa. Pero creo que, en este caso, es mi madre quien está haciendo todo mal. Y no sé si acepte mi ayuda.

A fin de cuentas, yo estoy lejos.

------------------

"One day my dreams will be reality..."

10/10/08

Ich bin ein Schüler!


[Manu Chao en el Foro Sol]

Bueno, ahora puedo morir tranquilo...

---------------------

"Me llaman el desagradecido pero esa no es la verdad"

28/9/08

Pronto



1. La verdad es que sí estoy entusiasmado. Hace mucho estaba deseando asistir a un concierto suyo y ahora, por fin se me va a hacer. Tómenla, tijuanenses!

2. Al hablar con K, y notarla así, tan desenfadada, tan natural... pensé, "válgame, eso es tener problemas". Y yo quejándome. Digo, no es que le tenga lástima ni nada. Sigue adelante, con su hijo y su vida como si ninguna de esas cosas horribles le hubieran pasado. Yo me habría desbaratado. La verdad es que he tenido una buena vida, todo muy fácil, y eso me ha causado que me establezca en un nivel de comodidad en el cual no debería. Debo ponerme las pilas (ahora sí), pero ya.

3. El nuevo trimestre, 08O, cuarto mío, me provoca más flojera que entusiasmo. La verdad es que no me hubieran caído nada mal unos pocos días más de vacaciones. Tenía muchísimos planes y no sé en qué se me fue el tiempo. Según yo, iba a hacer fichas de estudio de todos los libros que he leído durante el año, relacionados con la escuela, y organizar mis juegos de copias para ver cómo me deshago de ellos, quizá se los heredé a alguno de los alumnos nuevos que entren. Pero, por alguna misteriosa razón, no tuve tiempo.

4. Ahora sí, no hay pretexto: ya he pensado durante días enteros qué hacer para que mis videos sean la mejor opción de mis clientes potenciales. Y quiero comenzar de una vez a tener independencia económica, no tanto por F, sino por El Vicio. ¿Qué pasará cuando F se harte y ya no quiera ir a la oficina, lo cual, al parecer, sucederá muy pronto? Pues espero que para entonces, yo ya esté trabajando en las producciones de videos de eventos. El lunes o el martes iré al mercado, donde están los locales de recuerditos de bodas y quince años, y cazaré a mi próximo cliente. Además, la posibilidad de editar un video de un bautizo me ha traído una muestra, para que no crean que los voy a embaucar. No llego a tanto (todavía).

--------------------

That's why, my friend, it's an evidence: politik is violence!"

8/7/08

Vacaciones [...!]



Los principales elementos que contribuyen a mi estrés personal en este periodo de vacaciones son:

1. No tengo vacaciones gracias al SITUAM. Y ahora que me enteré que se les perdieron, casualmente, 3.8 millones de pesos (cuya falta fue descubierta por la dirigente del sindicato, y éste utilizó la huelga para presionarla y hacerla renunciar, según fuentes fidedignas), no podría estar más agradecido.

2. La exposición de funcionalismo, con mi súper equipo, acerca de Bronislaw Malinowski (jamás imaginé mencionar tantas veces, en un sólo día, un nombre tan extraño). Me preocupa que ocurra algo inesperado, que a la hora de la verdad se me olvide todo, que al maldito de Tejera no le guste y nos diga "Limítense a lo que dice el libro"... Lo mato.

3. Los videos del sexto festival internacional de cabaret. No sé qué me ocurrió cuando le dije a A F que los tendría en una semana. Al fin terminé uno, ahora sólo falta el otro, el más difícil, que es para dentro de dos días. Probablemente el jueves no vaya a la escuela... argh! Cómo trabajo.

4. Nuestras visitas. No es nada personal, sólo que la gente me estresa, y más si están en mi casa, y más si todo está desordenado, patas arriba, nada en su lugar, todo sucio, las toallas mojadas, los trastes mugrosos todo el tiempo, hay pocas cobijas, gastamos mucho gas, quieren ir de paseo... argh! Me quiero volver chango.

5. La lluvia incesante. Eso de estar lloviendo día y noche, noche y día, desde la mañana hasta la medianoche, no es nada normal. Dijo Joaquín López-Dóriga que este año era (o iba a ser) el más lluvioso de la última década, y si lo dijo Joaquín López-Dóriga tiene que ser verdad. Sí, cómo no. Y mi ropa siempre mojada, mis lentes, mi pelo, las calles inundadas, las alcantarillas desbordándose y llenando todavía más de mierda esta ciudad... argh!

Conclusión: Una sexta cosa me va a volver chango. Lo sé.

------------------

"Dale una chinita a la negrita, échale baygon al bye-bye-boom..."

3/8/06

Trapped by love



"When you come I feelin' better

Sky is blue you say forever
Oh, oh... I’ve been trapped by love...
Then you go so change the weather
Sky is grey bit more than ever...
Oh Oh...
I’ve been trapped by love..."

Un poco más y se me olvida cómo es vivir enamorado.
Si hubiese pasado un poco más de tiempo, un par de días, o quizá unos meses, yo habría olvidado lo que es tener en la cabeza siempre un solo rostro, una sola voz, un par de ojos, y extrañarlos todo el tiempo, incluso cuando los tienes enfrente. Habría olvidado este cosquilleo que siento en las manos, en la boca, en la piel, que le da a uno cuando la persona amada no está cerca para recibir las caricias, los besos, los abrazos que te gustaría darle sin descanso.
Por eso le digo que no llegamos tarde ni temprano, sino en el momento preciso. Quizá si me hubiese conocido el año pasado le habría parecido un muchachito desubicado e inmaduro. No estoy diciendo que ahora esté ubicado y sea maduro, pues sigo siendo lo contrario, pero ya no lo demuestro tanto... No: ya no me da miedo serlo. Me esforzaba tanto por parecer ubicado y maduro, que en realidad no lo era.
Llegó a mi vida justo antes de que yo olvidara cómo se pone uno con canciones cursis ("...que cuando grito tu nombre siento envidia de mi voz"), y cómo se inventan claves que sólo los enamorados entienden. Casi se me olvida ese silencio dulce, suave, glorioso, de dos amantes abrazados, sintiéndose sin abrir la boca. Y lo que es quedarse con la mirada perdida, creyendo que, a lo lejos, puedes escuchar su voz llamándote, añorándote, deseándote, y dejas de ponerle atención al mundo, y te vale madre la injusticia, y el fraude, y el hambre, y la guerra... Y sabes, tienes la certeza, de que el mundo puede caerse en mil pedazos, y que no te importara, porque amas a alguien, y ese alguien te ama. Nada más.

· · ·

"Los terroristas se parecen entre sí: los terroristas de Estado, respetables hombres de gobierno, y los terroristas privados, que son locos sueltos o locos organizados desde los tiempos de la guerra fría contra el totalitarismo comunista. Y todos actúan en nombre de Dios, así se llame Dios o Alá o Jehová. ¿Hasta cuándo seguiremos ignorando que todos los terrorismos desprecian la vida humana y que todos se alimentan mutuamente? ¿No es evidente que en esta guerra entre Israel y Hezbollah son civiles, libaneses, palestinos, israelíes, quienes ponen los muertos? ¿No es evidente que las guerras de Afganistán y de Irak y las invasiones de Gaza y del Líbano son incubadoras del odio, que fabrican fanáticos en serie?

Somos la única especie animal especializada en exterminio mutuo. Destinamos 2 mil 500 millones de dólares, cada día, a los gastos militares. La miseria y la guerra son hijas del mismo papá: como algunos dioses crueles, come a los vivos y a los muertos. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que este mundo enamorado de la muerte es nuestro único mundo posible?"

Eduardo Galeano (Uruguay)
(Para ver la nota completa haz clic aquí)

11/4/06

El hueco que dejaba el hambre



1.
Todavía con la adrenalina fluyendo por su torrente sanguíneo, Demetrio se detiene en un callejón oscuro y se refugia en sus sombras. Ya no se escuchan los gritos de histeria de la señora que lo persiguió hasta cansarse luego de correr dos cuadras: sólo percibe los violentos latidos de su corazón. Hasta esa noche se había mantenida alejado del mundo del crimen. Había trabajado con el carpintero hasta que el negocio quebró, luego se dedicó a vender elotes pero muchas veces el hambre podía más que la perseverancia y pronto eran más las pérdidas que las ganancias; después lavó coches, después se fue al campo… Había vivido mucho más de lo que sus 14 años podían ofrecerle. Y todo para no morir… En ocasiones se preguntaba, ¿de verdad vale la pena?
Abrió el monedero. Estaba atiborrado de papeles doblados con minucioso cuidado y fotografías de niños. Credenciales, cuentas pendientes, calendarios tamaño tarjeta de muchos años pasados, listas de frutas en diminutos papeles, servilletas con recordatorios y recados (“ir con doña Marta por la ropa para planchar”), y veinte centavos. Nada más. Y a Demetrio se le hizo más grande el hueco que dejaba el hambre.

2.
El Príncipe Isidoro Villarrutia precedía la tómbola semanal en el quiosco en penumbras. El suelo salpicado de velitas y la lámpara de aceite del príncipe eran la única iluminación, pues los faroles públicos que el alcalde había mandado poner funcionaron tres días y nunca más prendieron. El Príncipe Isidoro vivía en el taller de calzado, cruzando la calle, con su esposa y sus cinco hijos. Cada semana hacía una rifa pública de todo lo que le sobraba, pues su sueño era juntar dinero suficiente para irse a los Estados Unidos a trabajar en los campos de fresas. Lo de príncipe no lo tenía por rico: era un título que su familia había venido heredando desde tiempos inmemoriales, hasta que la fortuna de la familia se terminó y todo se fue al carajo. Siempre odió ese título, pues le recordaba la ruina de su estirpe, cuando los dueños de las minas las saquearon y se fueron con toda la riqueza, pero era un buen nombre para la zapatería.
Doña Martina se había ganado la lata de frijol. Demetrio se apretujó las tripas cuando escuchó el número ganador… Ya sólo le quedaba una oportunidad. El último premio era un pedazo de torta de requesón, casi entero, y cuando el Príncipe echó a andar la tómbola, Demetrio besó el papel donde tenía escrito su número, y se persignó con él. Sintió la punzada del pecado más fuerte que la del hambre, pues los boletos eran comprados con el patético dinero que minutos antes había robado, pero se consoló pensando que su objetivo era noble, pues gracias a Dios aún podía distinguir entre lo que era noble y lo que no. Miró los infantiles y descuidados trazos del 18 escrito en su papel roído y sucio, y se concentró en la recta del 1 y las curvas infinitas del 8, y dejó que el silencio expectante de la plazuela lo aplastara también a él. Las tantas bocas abiertas ya saboreaban el suculento, apetitoso, y viéndolo bien, no tan pequeño, pedazo de torta…
¡Número… 5!, grita el Príncipe. Y a Demetrio se le hizo más grande el hueco que dejaba el hambre.

3.
Los últimos invitados de doña Cecilia Contreras de Torres se alejaban en su flamante coche de la casa, y la anfitriona suspiraba de satisfacción. La cena había sido un rotundo éxito. Ya podía imaginarse leyendo el periódico de mañana con la reseña, “Un exquisito y fino banquete…”, “Detalles de elegancia sin precedentes…”, “La élite de Potosí y sus alrededores reunida en una misma y magnífica mansión colonial…”
De pronto aterrizó en el alfombrado suelo y se apresuró a la cocina. Todavía quedaba un último detalle que cerraría su venganza particular con broche de oro, en sentido literal. Abrió de par en par las puertas, hizo a un lado a la sirvienta y empezó a meter los trastes sucios en bolsas transparentes de plástico: la vajilla de fina plata, los cubiertos del mismo material, las servilletas importadas de París, vaya, incluso los saleros y pimenteros con cubiertas bañadas en oro. La sirvienta se le quedó viendo, atónita, esperando que terminara su arranque de locura. Doña Cecilia no olvidaba la humillación de parte de doña María de las Mercedes Torralba, un mes atrás, cuando en la cena otorgada, sólo para demostrar su riqueza, tiró la vajilla de porcelana china en la que había servido a los invitados, dejándola en la banqueta frente a su casa. Que arrogancia. Pero doña Cecilia no se quedaría de brazos cruzados.

(…)

Distinguió la silueta de la sirvienta arrastrando una enorme bolsa hasta la esquina, y le entró curiosidad. En bolsas tan grandes siempre se encuentran cosas útiles o comestibles, que para el caso es lo mismo. Iba pensando en que haría lo mismo que el Príncipe, algún día, irse a los Estados Unidos… “Cuando robe suficiente dinero”, pensó, y se puso triste. Pero se reanimó al pensar que en la bolsa tal vez habría comida. En las casas de los ricos tiran comida muy seguido, y en realidad, por eso se había encaminado a este barrio, para hurgar toda la noche en los basureros. Esperó a que la sirvienta entrara de nuevo, pues se había demorado buscando ella misma en la bolsa alguna cosa que se le habrá caído, y Demetrio creyó ver que se metía un par de tenedores en el mandil, y luego entraba presurosa a la casa.
Apretó el paso, ansioso y hambriento, y al llegar a la esquina, desgarró la bolsa. Los platos y los cubiertos se derrumbaron de su frágil equilibrio provocando un escándalo que poco le importó a Demetrio, los ojos le brillaban. No recordaba cuándo había sido la última vez que había probado bocado… Pero su esperanza fue vana. Por más que buscó, sólo encontró platos, cucharas, tenedores… Nada para comer. Debe ser una broma, pensó, y, furioso, dando patadas al aire, se aleja del lugar… Y a Demetrio se le hizo más grande el hueco que dejaba el hambre.

(FIN)

"El hambre viene... el hombre se va... por la frontera...
El hambre viene... el hombre se va... cuándo volverá...
(Por la carretera)"

26/12/05

Nochebuena

Apocalipsis

es tradición familiar reunirse en la casa de mi abuela en nochebuena, ir a misa, pedir posada, quebrar la piñata, cenar pavo y abrir los regalos en medio de una algarabía de niños que cada año van siendo menos niños.

fuimos a misa de nueve. por un momento pensé en no ir, pero sabía que todos y cada uno de los miembros de la familia me iban a mirar feo y que, cuando estuvieran de vuelta, me acorralarían con sermones de tener a dios en mi vida y no sé qué. además, tenía en mente un cuento nuevo, donde uno de los personajes tiene que ir a misa, así que me serviría para refrescar mi memoria. llegamos a la iglesia de fátima, y observé con cuidado la misa y los parroquianos. durante el sermón, había cosas en las que coincidía con el padre, y otras que me parecían soberanas estupideces.

para empezar, toda la opulencia y el lujo de la iglesia. justo en la de fátima, los feligreses están deslumbrados con un cristo de unos 8 metros que construyeron para adornar. hay cajas para limosna en cada esquina con un letrero ("ayúdanos a seguir construyendo tu iglesia"), y cuando el padre pasó las canastas anunció que eran para terminar los pilares de las imágenes... y yo me pregunto varias cosas: ¿en verdad dios querrá eso? ¿por qué, si necesitaba iglesias, no las hizo cuando hizo el universo? un dios todopoderoso como ese, para qué quiere esa clase de alabanzas, de lujos, de despilfarro... oraciones mecanizadas, creadas por el hombre... digo, si jesús hubiese querido todo eso, en vez de andar viajando y consolando a los enfermos y a los desamparados, hubiera predicado desde el principio lo que la iglesia predica...

¿no le agradaría más a dios que los feligreses se reunieran los domingos, pero en vez de rezar y construir iglesias, fueran y ayudaran a los enfermos, a los pobres y a los desamparados, como su dios hecho hombre? mierda, cuánta hipocresía, cuántas contradicciones... pero no, la gente cree que con rezar y dar limosna sus pecados son perdonados, qué estupidez... y mientras en el mundo sigue habiendo hambrientos, desamparados, condenados a vivir una vida que no es vida... mientras ellos construyen sus iglesias cada vez más costosas, cada vez más inútiles, cada vez con más letreros de "no tocar"... en verdad os digo que me da un pinche coraje...

mi familia siempre ha creído que estoy perdido en el ámbito espiritual, pero no es así. no creo en el dios tradicional, el de los castigos y la salvación, sino en el creador universal, una fuerza superior que alimenta el espíritu... para mí, dios es todo lo que nos rodea, pero el lado invisible, el que no se ve, el que sólo se intuye: la nostalgia de los atardeceres, la angustia del hambre, la alegría del éxito, la tranquilidad (o la furia) del mar, el placer que provoca el viento... todo lo inexplicable, lo que no puede entenderse con la razón, las coincidencias, eso que llamo "destino", eso para mí es dios... y no necesito una iglesia para darle gracias.

de regreso a casa, pedimos posada, quebramos la piñata, cenamos el pavo y abrimos los regalos, como siempre. y me sorprendió que todavía el año pasado esperaba los regalos con un poco de entusiasmo, pero esta vez no... los tennis que me regalaron reemplazarán a los viejos en comodidad (eso espero) pero no en opulencia, el suéter me servirá para el frío de tijuana y el otro pantalón... pues, tal vez lo regale porque no me queda bien. el mejor regalo: el libro de noam chomsky, no el que me recomendó el profe, pero lo que sea es bueno. mis primos, todos, siguen siendo chamacos materialistas, unos emocionados porque les "amaneció" un nuevo nintendo, otros porque tienen montones de muñecos nuevos... pero bueno... son niños, y ya dije que no trataría de cambiar a nadie, más que a mí.

y los fantasmas, y los recuerdos, y las nostalgias del año que se acaba, y de los que han pasado, y de los que aún no pasan...

"tú no tienes la culpa, mi amor, que el mundo sea tan feo"

22/11/05

Pobrezas

La noche de los pobres, Diego Rivera

Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen silencio, ni pueden comprarlo.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen piernas pero se han olvidado de caminar, como las alas de las gallinas se han olvidado de volar.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen el derecho de respirar mierda, como si fuera aire, sin pagar nada por ella.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen más libertad que la libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que viven dramas pasionales con las máquinas.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que son siempre muchos, y están siempre solos.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no saben que son pobres.

Eduardo Galeano, Uruguay

"Pachamama te veo tan triste... Pachamama me pongo a llorar..."

25/10/05

el señor flores

increíble. es sólo... increíble. he estado demasiado ocupado los últimos días, las últimas semanas. de nuevo caí en la trampa del presente, pero ahora ya no me asfixia. sin embargo, con mi papá aquí, creo que todo tiene más sentido. no puedo explicarlo, pero así es.

recuerdo que lo vi, claro, en medio de algún receso, los primeros días de clases en la preparatoria sinaloense. lizbeth becerra ayudó a juntarnos, un día que se le acercó a aquel muchachito antisocial que entonces era, y me preguntó que si tenía novia. por qué, bueno, en ese momento no pensé nada, ni que se me estuviera insinuando ni que se estuviera burlando o algo, porque ella estaba muy presente en mi mente. sólo contesté que sí, y lizbeth, sorprendida, me llevó con sus amigos. ah, tenía que ser ella...

no recuerdo bien cómo estuvo. de seguro nadie presentó a nadie, y me fui acoplando poco a poco, como siempre. una extraña afinidad nos unió al señor alberto flores y a mí, que con el tiempo fue creciendo. sí, yo sabía que había sido amigo de isaac lizárraga toda la vida, y mi intención no era entrometerme, pero como dije, fueron las afinidades las que nos unieron. de pronto me encontré contándole mis penas de amor, él pidiéndome consejo, una noche, ambos, conversando en la parada del camión sobre nuestros respectivos problemas... podíamos hablar de cualquier cosa. yo sabía que de él jamás iba a recibir una palabra falsa pero que fuero lo que yo quería oír. siempre me decía lo que a él le parecía mejor, aunque fuera duro. como quien le da unas cachetadas a su amigo para que se calme. y el humor, hablábamos el mismo lenguaje, cierto sarcasmo suave y cruel al mismo tiempo... ah, qué tiempos aquellos. la noche de la despedida, apenas un semestre después de habernos conocido, fuimos a tocar al malecón, a la glorieta sánchez taboada. en la gorra que pusimos para el dinero reunimos lo suficiente como para comprarnos cada quien un vasito de elote con crema y queso. le dije, que le deseaba suerte, que por acá se le iba a extrañar. vaya que sí. lo he vuelto a ver dos veces. la primera, no pasamos muchos días juntos, pero los disfrutamos. la segunda, en una parranda como pocas en el callejón donde vivía, era año nuevo, me fui hasta que amanecía. y ahora existía la posibilidad de reunirnos de nuevo en diciembre, pero ya empiezo a preocuparme.

cuando recordé dónde había pegado el huracán (mi mente ya no funciona como antes... maldita sea), me preocupé por mi amigo. y qué si le pasó algo, estará bien, tengo que llamarlo. pero no lo he hecho. dice karla que no entran llamadas. de todas maneras lo intentaré. tengo que preguntarle si de nuevo pasaremos año nuevo en el callejón, con la hielera llena y los recuerdos a flor de piel. sólo espero, de verdad espero, que al señor flores le esté yendo bien.

y me gustaría estar presente en el cumpleaños de mi hermano. ya van dos seguidos que me pierdo, y no creo que sea justo. en fin. así es la vida.

"mi vida... no me hagas sufrir más..."

22/8/05

el insomnio

no hay mayor placer que poder echarte en la cama a disfrutar de tu película favorita bajo el cobijo del aire acondicionado después de 27 horas de viaje por carretera. y dormir. dormir con las piernas estiradas, sin tener que soportar malos olores, ansias inútiles y brincos inesperados. dormir sabiendo, nada más, que no te estás moviendo. pero yo, que soy un masoquista, no puedo permitirme tal placer. en vez de eso me levanto, con mucho cuidado, no quiero despertar a nadie, salto de la cama y enciendo la pc con nostalgia. nostalgia de los tiempos de aquí. pongo a manu chao también con nostalgia, pero de los tiempos de allá. todo ha pasado tan rápido, que todavía no lo asimilo. estoy de nuevo... aquí. aquí. en casa.

no voy a negar que me sentí un tanto incómodo cuando la vi ahí, de pie, esperándome. claro, primero saludé a mi papá, como pude, luego a ella, luego a la señora. pero la que en verdad me incomodaba era mi tía. también me sentí así cuando partimos hacia su casa, cuando llegamos, cuando volví a respirar ese olor como a encierro, cuando me dijo "vamos a cenar quesadillas, para no perder la costumbre"... y pues ya. durante el camino parecía que no íbamos a ninguna parte. como si la loca carrera que el espacio emprendía cruzando la ventana anulara todo intento del tiempo por darse su lugar en esas que se llaman dimensiones conocidas.

me siento como muy egoísta. es muy complicado explicarlo, más ahora que son las 4 y media y que el sueño (no, el sueño no, el hastío) comienza a llegar, porque esta mugre pc está hasta el tope de virus, y porque el estrés no se ha ido del todo. sigue latente, potente, acechante. tengo unas ganas locas de escribir, escribir, escribir, escribir hasta enloquecer, hasta que ya no haya más palabras por usar en el mundo y tenga que comenzar a inventarlas, hasta que todo lo que ya se ha dicho se vuelva a decir y todo lo que falta por decir se diga de una vez. estoy aquí, tengo dos semanas disponibles, pero no las quisiera... por eso soy egoísta. pero es más complicado que eso... mucho más.

p.d.: oye, perdón que no te hablé, es que tenía problemas con la máquina (justo como ahora: te iba a mandar un correo pero esta mugre no abre la página). espero que no estés enojada... ni triste. sólo son dos semanas... sólo dos...

"ay papito, ay mamita, que bien se está en la camita"

4/8/05

Las muchas muertes de Vicente Urbina (#3, #4 y #5)

#3: "Aplastado por un tráiler"

Es admirable la cantidad de fenómenos que pueden verse en el centro de la ciudad. Vicente mira y mira, fascinado, mientras espera a que el conductor del taxi se abra paso en el cuello de botella del tráfico de la calle Segunda. A su lado viene una señora con una adorable bebé que le va pellizcando el hombro mientras balbucea sabe Dios cuántas incoherencias. La madre le dice "Deja al muchacho, m'ija". La luz verde se muestra al fin en todo su esplendor, los automovilistas dejan caer el pie en el acelerador, la mayoría da vuelta a la derecha. El taxista encuentra un hueco entre un autobús y un tráiler. No se puede frenar en una curva, eso es bien sabido por todos, excepto, claro, por los desconsiderados peatones que decidieron no esperar su semáforo, el hombre verde tarda demasiado en aparecer y es mucho más práctico y divertido esquivar los coches. No para el trailero, sus frenos no sirven bien, las llantas se barren y se va de costado, aplastando al taxi y a unos cuantos transeúntes empedernidos. El cráneo deshecho de Vicente aparecerá en primera plana en los periódicos amarillistas de mañana, qué buena foto consiguió el reportero, lugar y momento oportunos, no hay más.

(FIN)

#4: "Múltiples fracturas por rodar de una escalera empinada"

Al fin pudieron despedirse de las computadoras, todo un día, ha sido un lunes lento, y la situación está bajo control, ya van rumbo a casa. Él lleva un sandwich en el estómago, es todo lo que ha comido, a la hora del desayuno, mucho tiempo atrás, y decide encender otro cigarro, "uno más no me matará", piensa. Su compañero va diciéndole un discurso tendido sobre un tema y sobre otro, la conversación comenzó con los futuros hijos y desembocó en el síndrome obsesivo-compulsivo de este amigo suyo, de qué manera terminó así, nadie lo sabe, pero así fue. Ya está oscureciendo, no hay nubes en el cielo, eso no quiere decir que habrá estrellas. La escuela, ubicada en lo alto de un cerro, tiene unas escaleras al costado para llegar más rápido a la calle, y por aquí se disponen a bajar. Vicente le ha dado dos chupadas al cigarro y se ha sentido mareado, se estuvo quejando todo el día, se tomó una coca cola, pero el dolor, que nacía en el estómago y se magnificaba al reír, no disminuyó. Fueron dos segundos, todo le dio vueltas, habían bajado cinco escalones, restaban cuarenta y dos, cuando Vicente no supo más de sí y se desplomó. Sólo la banqueta frenó su largo trayecto en picada, y se amigo, desde allá arriba, se quedó quieto, sin saber qué hacer.

(FIN)

#5: "Pisoteado en el slam"

"Quiénes son estos tipos", se pregunta, mientras escucha los chiflidos de los demás asistentes. La banda invitada ha tocado durante treinta largos y tormentosos minutos, un género que no es ni reggae, ni ska, ni punk ni rock, sino todo esto molido, triturado, licuado, echado en un colador, bebido por algún idiota, vomitado y luego embarrado en una pared de colores. Mira su reloj, y grita groserías, Vicente no sabe chiflar. Al fin, los músicos frustrados deciden no hacer más el ridículo y bajarse del escenario, unos minutos de silencio, y una voz diciendo "Atento... Permanece a la escucha", saca a todos del estupor en el que estaban inmersos y se abalanzan como fieras hambrientas al escenario. Las luces se encienden, las guitarras y los demás instrumentos raros suenan... El concierto comienza, la euforia despierta a la primera canción, nadie sabe dónde tiene la cabeza o dónde pone los pies, la música retumba en el recinto, el ritmo mueve a la masa, la masa no piensa, sólo baila. Vicente pierde primero sus lentes, y luego se pierde él mismo, devorado por la energía de los feroces bailarines, que sólo sienten que pisan algo, sin saber qué.

(FIN)

porque sólo morir una vez no es suficiente...