Mostrando las entradas con la etiqueta personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta personal. Mostrar todas las entradas

29/6/14

Este es mi camino

Autorretrato bajo el sol, junio 2014

Por muchos caminos diferentes y de múltiples modos llegué yo a mi verdad; no por una única escala ascendí hasta la altura desde donde mis ojos recorren el mundo.

Y nunca me ha gustado preguntar por caminos, ¡esto repugna siempre a mi gusto! Prefería preguntar y so­meter a prueba a los caminos mismos.

Un ensayar y un preguntar fue todo mi caminar: ¡y, en verdad, también hay que aprender a responder a tal preguntar! Este es mi gusto:

No un buen gusto, no un mal gusto, sino mi gusto, del cual ya no me avergüenzo ni lo oculto.

«Este es mi camino, ¿dónde está el vuestro?», así respondía yo a quienes me preguntaban «por el camino». ¡El camino, en efecto, no existe!

Así habló Zaratustra.

[vía]

19/5/14

UrbinaOS versión 2.8 (Sin Nombre)


Autorretrato: "No me vean - Véanme"
Anunciamos con alegría la liberación de UrbinaOS versión 2.8, nombre clave: "Sin nombre".

Novedades de esta versión:
  • Más errores, bugs y fallos que nunca.
  • 99% autogestiva, independiente y libre (esperamos alcanzar el 100% en futuras versiones).
  • Ninguno de los módulos son permanentes ni definitivos.
  • No espere nada de este SO porque se va a decepcionar.
  • No tiene ninguna utilidad definida ni aspira tenerla.
  • Fascinación excesiva por los extremos opuestos y las situaciones donde estos se mezclan.
  • Fijación casi anormal por el hecho de que todo sea la misma cosa.
  • Se eliminó el módulo "Necesidad de socializar" ya que generaba demasiada angustia por su mal funcionamiento y conflictos con otras partes del SO.
  • También se eliminó el módulo "Necesidad de reconocimiento" ya que usaba una gran cantidad de recursos para los escasos beneficios que aportaba.
Funciones y habilidades corregidas:
  • Script mejorado para cuestionar y criticar las normas y estructuras sociales interiorizadas y asumidas por una amplia mayoría de los sujetos sociales (llámese "Sistema") con quienes convive.
  • Más obsesionado que nunca con los pingüinos.
  • Más cariño por sus periquitos.
  • Mayor seguridad, estabilidad y rendimiento.
  • Se añadió un script para vigilar sentimientos de culpa, autocensura, represiones y rencores, y eliminarlos apenas se detecten.
Errores conocidos:
  • El hardware no tiene suficientes tatuajes. Futuras versiones corregirán este gravísimo error.
  • La estabilidad emocional y el equilibrio óptimo de todos los módulos de este SO no son permanentes ni plenos. Este error no se puede, ni se debe intentar, corregir.
Usted no puede descargar ni instalar este Sistema Operativo, pero puede interactuar con él, si quiere, aportar mejoras, o incluso más errores, meterle mano (if you know what I mean), o admirarlo como está. En última instancia, será el propio UrbinaOS el que decidirá si aplica los cambios y modificaciones sugeridos, o no.

Se recomienda a todos los usuarios tomar las riendas de su vida y programar su propio Sistema Operativo con el que se sientan a gusto, cómodxs y felices.

Namasté, y buena suerte.

16/5/14

Doña Nostalgia

Mi hermana y yo, esperando el trolebús en Eje Central

-Buenas, joven.
-Buenas, señora. ¿Dígame?
-Pues nada, ya vine a visitarte.

En otros tiempos, la hubiera dejado pasar a regañadientes, inquieto por su visita, deseando que termine pronto, distraerme en otra cosa y que doña Nostalgia se canse de andar por ahí, hablando de tiempos pasados, contándome sus historias favoritas, de cuando yo era niño, cuando éramos jóvenes y no teníamos nada qué perder. La hubiera mirado de reojo mientras trabajaba, o mientras comía, o mientras me bañaba, haciendo como que la escucho, en ocasiones, distrayéndome con sus palabras, viajando hacia los lugares que describe, reviviendo esos anhelos, esas emociones, tan nítidamente que me espantaba sentirlo, algo que ya había dejado atrás, volver a vivirlo, qué angustia, pero aunque me atormentara, la dejaría hablar, y le pediría que se estuviera otro ratito más, hablándome de los buenos tiempos, con su voz ronca, pausada, y su mirada perdida, llena de recuerdos.

-¿No me invitas a pasar?
-Claro, pásele por favor, póngase cómoda.

Esta vez, la recibí con una sonrisa. La hice pasar, le ofrecí un asiento, me senté junto a ella, mirando sus canas, sus arrugas, sus manos firmes y seguras haciendo gestos amplios en el aire mientras me hablaba de lo bien que la pasaba con mi hermana, lo mucho que nos reíamos, la primera vez que la vi, en su cuna, envuelta en mantas rosas, la cabeza negra, llena de pelo, y su fragilidad de bebé. "Ese día te convertiste en el hermano mayor que nunca has dejado de ser", me dijo doña Nostalgia, que me conoce tan bien, mejor que yo mismo.

-¿Gusta un cafecito, señora?
-Ay, qué amable eres. Ándale pues.

Le gusta el café negro, bien cargado, y mientras lo bebía sin prisas, disfrutando cada sorbo, continuaba su relato, por momentos sus ojos brillaban y me recordaban a los de mi hermana, a los míos, cuando éramos más jóvenes, tantas angustias, tantas esperanzas y tantos buenos momentos. Yo la miraba extasiado, por primera vez en muchos, muchos años, estaba disfrutando su charla y su compañía. La escuchaba con atención, le pedía más detalles, "¿Te acuerdas lo bonita que se veía con ese vestido de frutas? ¿Lo mucho que te angustiaste cuando le dio apendicitis el día de su cumpleaños? ¿Lo mucho que sufriste cuando la viste recuperándose en la cama del hospital, tan niña, tan frágil?". Sí, yo me acordaba. Y sonreíamos con complicidad.

-Bueno joven, ya se hace tarde. Me voy.
-¿Cómo? ¿Tan rápido?

En otras ocasiones, ni se había despedido. O más bien, yo simplemente no me había dado cuenta de que se iba, nada más la ignoraba, hasta que se cansaba de murmurar sus historias por los rincones y se marchaba. Pero esta vez, le retiré su taza de café, la ayudé a ponerse en pie, le di un abrazo cariñoso y un beso en la frente. "Váyase con cuidado, señora".

No dijo más nada. Sólo atravesó la puerta y se fue, sin mirar atrás, con su paso lento, pausado. Yo me quedé ahí, parado en el umbral, viendo cómo se alejaba, no podía quitarme la sonrisa de la cara. Me quedé mirando hasta que su figura encorvada y dulce, pero fuerte y decidida, se perdió de vista, como si se hubiera evaporado en el aire.

Hasta la próxima, doña Nostalgia. Aquí la espero cuando guste.

4/5/14

UrbinaOS versión 2.8 (beta)


1. He decidido no celebrar más cumpleaños. No dejar más a la deriva las esperanzas y expectativas del año que sigue, y no evaluar el anterior bajo la cruel escala de los éxitos o fracasos vividos. Creo que la vida no se puede tratar sólo de éxitos o fracasos. Debe haber algo más. Y aunque todo sea mentira en este mundo, aunque tal vez la realidad no sea esto que interpretamos como tal, tenemos la posibilidad de forjarnos nuestro propio sendero y darle el sentido que más nos plazca. ¿Qué es lo que más te gusta de la vida? ¿Qué es lo que te apasiona? ¿Qué enciende en ti las ganas de despertarte por las mañanas? Descubrirlo, y perseguirlo, qué más nos queda.

2. Una extraña sensación de euforia se ha apoderado de mí los últimos días. Por momentos siento que nada puede perturbarme. Que tengo bajo control mis impulsos, mis deseos y mis anhelos. Que estoy seguro de lo que quiero y que sé que mis pasos están encaminados a esa dirección. Es la euforia de estar en el camino correcto, me parece. Por momentos siento arrebatos de pasión, unas ganas locas de vivir y volver a vivir esas sensaciones que disfruto y que me llenan de ganas: oír la misma canción una y otra vez, escribir, leer, dibujar, aprender algo nuevo, soltarme, dejarme caer, dejarme llevar, fluir con la corriente, moverme en sincronía con el resto del universo... Es peligroso, corro el riesgo de aferrarme otra vez, de querer sentirme así siempre, de perder el equilibrio del que ya me siento tan cerca... Pero me conozco bien y sé que, llegado el momento, sabré estar tranquilx y en paz conmigo.

3. La motivación más fuerte de la raza humana, por alguna razón, es la emoción. Nos aferramos a las certezas que nos hacen sentir algo, lo que sea. Si es alegría, porque la disfrutamos; si es tristeza, porque nuestro cuerpo es sabio y genera las hormonas necesarias para sobrellevar ese dolor, de las cuales también nos colgamos. Sentir, percibir el mundo que me rodea, pensarlo, para existir. Una de las certezas que más necesitamos: existir, ser, pertenecer. Las emociones nos llevan por esta balanza de la existencia de un polo al otro, y de cada extremo intentamos aferrarnos. Pero es bien sabido que las emociones estancadas, como el agua que no fluye, se pudre y deja de ser algo útil y bello, y se convierte en algo que debemos desechar cuanto antes. Pero siempre cuesta trabajo.

4. El primer libro que leí de José Saramago fue El hombre duplicado. Durante el transcurso de la novela me fui enamorando de su inigualable manera de narrar, de las emociones que despertaban en mí sus personajes, y de las cuestiones culturales y filosóficas que planteaba en sus relatos. El hombre duplicado aborda uno de los fenómenos más interesantes a los que estamos expuestxs: la repetición. Nos han vendido la idea de que cada ser humano es único e irrepetible. Pero apuesto a que puedo encontrar cada uno de los elementos que me conforman, en otras personas. Lo que somos, lo que aprendimos, lo que hacemos: todo lo vimos antes, todo lo estamos repitiendo constantemente, una y otra vez. Somos copias de copias de copias. Nada hay de nuevo en el universo desde su creación. Todo es lo mismo: orden y caos, vida y muerte, luz y oscuridad. Hay algo de cada extremo en cada cosa. Toda la existencia se repite una y otra vez a lo largo de una espiral interminable. El universo mismo es una vorágine incesante de planetas chocando, estrellas naciendo y agujeros negros devorando y destruyendo. El caos es un orden por descifrar, dice una cita en la primera página del libro. Todo es lo mismo.

15/2/14

Todo somos

Ermita

Soy un montón de carne, sangre y huesos,
La unión indescifrable de protones y electrones,
La vida que no pedí y la muerte que me espera,
La prisión y libertad a que el cuerpo nos condena.

Soy recuerdos, anhelos, experiencias,
Todas las personas que amé y amaré,
Soy sus deseos y dolores,
Esa canción, ese bar, esa cerveza.

Soy un viaje inconcluso y sin remedio,
soy la tierra, el agua, el aire,
soy el fuego que todo lo consume,
y el humo que se pierde entre las nubes.

Soy las estrellas que nos miran desde lejos,
El vacío que insiste en separarnos,
La fuerza que se empeña en unirnos,
Soy el misterio y lo desconocido.

Soy la luz y la oscuridad,
el oprimido y el opresor,
el amor y el sufrimiento,
soy el bien y la maldad.

Soy un instante y una eternidad,
el parpadeo de una roca inerte,
un resplandor entre la suciedad,
una esperanza de no tener qué esperar.

Soy lo que hicieron de mí
Y también lo que hice de ustedes,
soy yo, también soy tú,
soy tus parientes, tus ancestros y los míos.

Soy una violenta y continua explosión,
soy el placer, el dolor, el sabor,
el todo y la nada, adentro y afuera,
la fatiga que llega de tanto ser.

Todo viene de lo mismo,
y se dirige a un solo destino.
Todo empieza y todo acaba.
Soy todo. Todo somos.

10/2/14

Las Cuatro Nobles Verdades

Despejado

Según el budismo, las cuatro nobles verdades son:

1. La vida incluye duḥkha (sufrimiento, insatisfacción o descontento): El nacer es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, la pena es sufrimiento, así como la lamentación, el dolor y la desesperación. El contacto con lo desagradable es sufrimiento, la separación de lo que es placentero es sufrimiento, el deseo insatisfecho es sufrimiento. En definitiva, los cinco agregados de la mente y el cuerpo que producen los deseos (corporiedad, sentimiento, percepción, formaciones mentales predispuestas y consciencia discriminativa) son sufrimiento.

2. El origen del sufrimiento es el tṛṣṇā (anhelo, deseo, literalmente sed): El sufrimiento se origina en el ansia que causan los deseos, los sentidos y el placer sensual, buscando la satisfacción ahora aquí y después allí, el ansia de llegar a ser, el ansia de nacer de nuevo y el ansia de ser aniquilado.

3. El sufrimiento puede extinguirse cuando se extingue su causa: El sufrimiento se extingue con el abandono del ansia de placeres sensuales, de llegar a ser y de aniquilación, y con la ausencia de pasión, el no albergar ya más.

4. El noble camino es el método para extinguir al sufrimiento: El budismo prescribe un método, o camino, con el que se intenta evitar los extremos de una búsqueda excesiva de satisfacción por un lado, y de una mortificación innecesaria por el otro. Este camino comprende la sabiduría, la conducta ética y el entrenamiento o cultivo de la 'mente y corazón' por medio de meditación, atención y la plena consciencia del presente de manera continua.

vía

26/1/14

Me gustaría


1.
Hacerte total y absolutamente feliz. Que en tu corazón no hubiera espacio para otro amor que el mío. Que el amor que sientes por mí ocupara toda tu mente y todo tu ser, poder no dejar huecos en tu pecho que tengan que ser llenados por otras personas o sentimientos que yo no soy capaz de generar en ti. Así nunca derramarías una sola lágrima, ningún deseo se te quedaría sin cumplir, y tu vida sería de puras satisfacciones y felicidad plena. No conocerías el dolor, ni la angustia, ni el rechazo, ni la tristeza. El espejo sólo reflejaría tus sonrisas y tu tranquilidad. Y seríamos felices por siempre y para siempre, como en los cuentos de hadas. Pero de eso no se trata, ni la vida, ni el amor. ¿Para qué carajos estamos en este mundo, si no es para disfrutar, experimentar, aprender, desaprender, descubrir y cuestionar? Lo bueno y lo malo, lo placentero y lo doloroso, lo que nos llena y lo que nos mata. Sentir, lo que sea, es lo que nos demuestra que seguimos vivos. Además, las personas no nos pertenecen, a pesar de que les amemos con todo nuestro ser. Habrá sensaciones que no vamos a ser capaces de generar en el ser amado, y que en cambio otras experiencias, otras mentes y otros cuerpos, sí puedan. Y qué más queda, que aceptarlo con humildad y honestidad. Lo único que a mí realmente me importa es que disfrutes el camino que estamos compartiendo tanto como yo, y así poder disfrutarlo mucho tiempo juntes, hasta que se nos vaya la vida.

2.
Que en este mundo cupieran muchos mundos. Que eso que desearías que existiera (justicia, libertad, igualdad, equidad) de verdad tuviera cabida en una sociedad decadente y decrépita como la nuestra. Que pudieras crecer, y aprender, y vivir a gusto y en paz en un contexto que te entiende y te acepta como eres. Que nadie sintiera la terrible necesidad de juzgar lo que está bien y lo que está mal, lo que se hace y lo que no, y todes fuéramos libres, verdaderamente libres, de hacer lo que nos plazca. Así tendría la confianza y la seguridad de que nadie más te hará sufrir. De que podrás decir lo que piensas, hacer lo que quieres, compartir lo que sabes, sin barreras, ni peligros, ni decepciones. Pero no te puedo garantizar esa seguridad, ni conmigo ni sin mí. Y sólo me lleno de angustia, de pensar que eso nuevo que dices, eso nuevo que sientes, eso nuevo que haces, esas personas que conoces, sólo te vayan a hacer más daño, no por tu culpa ni por la mía, sino por la de esta enferma realidad en que nos fuimos a encontrar.

3.
Haber sido sincero. No haber actuado a tus espaldas, no haberte ocultado mis inquietudes, deseos y sensaciones, hacer lo que ahora haces tú. No quiero tomar la arrogante actitud de "yo ya pasé por eso", porque para mí, esa experiencia representa uno de los peores errores que cometí en mi vida. No por lo que sentí, sino porque no fui capaz de ser honesto. Quién sabe qué cosas serían distintas si yo no hubiese mentido. Y ahora me avergüenzo. Del antecedente, y de sentir ahora celos, de estar del otro lado y no saber cómo comportarme, qué hacer, cómo reaccionar, qué sentir. Duele un poco, pero es culpa de haber crecido pensando que el amor es de cierta forma, y que somos capaces de entenderlo, cuando no.

4.
Olvidar lo que he aprendido sobre el amor y empezar de cero, con tu experiencia, la mía, y las demás que vayamos descubriendo en el largo camino que todavía nos falta por recorrer, juntes y felices.

18/1/14

Mis soledades


1. Me cuesta trabajo reconciliarme con mi soledad. Siempre la vi como una sensación intrusa, que se interponía entre las personas que me preocupaban y yo. Salir a caminar por el malecón al atardecer, todos los días, era un gran antídoto hace algunos años. Pero en esta ciudad, ni malecones, ni atardeceres. Todo es prisas, cambios, trabajo, el tiempo vuela, cuando menos te lo esperas ya son las once de la noche y ni siquiera has cenado, tenías esta idea loca de dormirte temprano que ya no será realidad, y al día siguiente igual, y el que sigue también. Y no hay tiempo, ni para disfrutar la soledad, ni para procesarla. Mucho menos para deshacerte de ella.

2. Solos llegamos al mundo, y solos habremos de irnos. No hay remedio. Es la máxima tragedia de la humanidad. A pesar de las personas que encontramos en nuestros caminos, a pesar de la gente a la que amamos y que nos ama, al final estamos solos, encerrada la conciencia en nuestros cuerpos, incapaces de entender un sentimiento ajeno o de atestiguar una reflexión que no sea nuestra. Todo lo interpretamos, lo asimilamos y lo expresamos como pensamos que son las cosas, con los recursos que tenemos disponibles. Pero en última instancia, tú eres tu única compañía. Aunque a veces es bueno tener a alguien que piense y razone de forma similar a ti, que hable un lenguaje parecido, que experimente casi las mismas emociones que tú. Entonces el único error que puedes cometer es el de pensar que hay algún tipo de exclusividad entre los dos, y que las confidencias, secretos y revelaciones sólo se darán en dos vías, cuando la otra parte puede perfectamente tener esa misma conexión que tiene contigo, con alguien más. Y no hay nada que puedas hacer al respecto.

3. Lo que realmente te molesta es que haya preferido recurrir a cientos de extraños virtuales para compartir algo que te pudo haber contado a ti sin ningún problema. Y te molesta porque tú eres perfectamente incapaz de hacer lo mismo, de abrirte así con desconocidos, de enfrentar el riesgo de acercarte a alguien nuevo, de profundizar en una relación, de llamar la atención sobre ti... Qué culpa tiene la gente de tus inseguridades. Si estás solo porque quieres, asume esa postura con seguridad y firmeza. Y si no quieres estar solo, tendrás que cambiar tu estrategia de socialización. Quién sabe si lo logres... Pero decídete ya, con un carajo.

2/1/14

No es el año nuevo



No es el año nuevo que comienza, de ningún modo. Quién podría creer que una convención social para sincronizar nuestros días y noches puede tener algún significado espiritual o metafísico, o de la índole que sea. Dicen algunas personas que es un día más, como cualquier otro, uno de enero, la falsa sensación de que se puede comenzar todo de nuevo. Pero de energías está hecho este mundo y tal vez, sólo tal vez, si es lo que toda la gente busca y espera, una nueva oportunidad, una pizarra en blanco, un empezar de cero, sólo tal vez, el ambiente esté lleno de esa esperanza, de ese deseo, contagiando voluntades, empañando razones, haciendo brotar deseos.

Quiero un año de experiencias. Quiero un año de gozos, de alegrías, de recuerdos, de disfrute. Quiero extender los brazos y recibir lo que el universo me lance, sin preocupaciones, quiero ir con la corriente, dejarme llevar, aprender, enseñar, compartir, amar.

No, definitivamente no es el año nuevo. Es el viaje. Encontrar amigos entrañables, ir a lugares donde siempre te la pasaste bien, añadir un par de recuerdos más a la colección, un par de planes, un par de esperanzas... No todo salió como lo habíamos planeado, pero para mí fue un buen viaje. Ya se acabó. No sé cuándo se repetirá. No sé si se repetirá. Puede que sí, puede que no. El caso es que hay lugares donde siempre acabamos regresando, y hay personas con quienes se disfruta el tiempo, sin importar el lugar.

Crisis de inicio de año, pero no es tan grave. Me siento bien, a gusto, motivado, deseando empezar cosas nuevas, nuevos caminos, nuevas rutas.

O será la gripa. En estos tiempos ya no se sabe.

18/12/13

#MentirasElReality

En 2014, seré más transparente que este amanecer desde mi casa
Tenía días pensando en alguna forma creativa y práctica de hacer algo contra el sistema. Ya saben, el sistema capitalista neoliberal heteropatriarcal en el que vivimos. Una manera de expresar mi inconformidad, y que al mismo tiempo me sirviera de algo a mí y a las personas que me rodean. Porque llevo muchos años manifestándome inconforme y en contra de un sistema social, de una dinámica de sociedad que nos obliga a consumir, a jerarquizar, a discriminar, pero las formas en que he expresado dicha inconformidad (yendo a marchas, apoyando causas que considero justas, aplicando ciertos valores y prácticas en mi cotidianidad, boicoteando marcas, difundiendo información, y en ocasiones, hasta siendo pesimista y escéptico, y hasta, lo confieso, deseando en secreto que la situación del país empeore hasta un punto insoportable, sólo para ver si en ese extremo, lxs mexicanxs promedio, esxs que ven el fútbol y las telenovelas con sagrada devoción, reflexionarían sobre su situación real y se vean forzadxs a por fin hacer algo), no han sido suficientes, al menos, no para mí.

Pensé, ¿cómo puedo ir en contra del sistema y al mismo tiempo ser parte de él? ¿Qué puedo hacer lo suficientemente subversivo como para poner en jaque al sistema, al menos en los medios en los que me desenvuelvo? Y aunque la respuesta que encontré puede que no parezca una acción tan radical, para mí representará un cambio muy importante en mi vida cotidiana, y espero contagiar a otres a que hagan lo mismo.

Al sistema le gusta que mintamos. En los medios de comunicación, en la política, en las redes sociales... Todas las esferas de nuestra existencia están empañadas por una densa capa de mentiras y más mentiras, que nos decimos a nosotres mismes y a quienes nos conocen. Intentamos mostrar a la gente lo que nos gustaría ser, y escondemos lo que en verdad somos con vergüenza, miedo y frustración. No sólo transformando nuestra apariencia (que esto no necesariamente tiene qué ver con mentir), sino manifestando afectos, deseos y sensaciones que en realidad no sentimos.

Hace poco leí un artículo de un sujeto que había decidido no decir más mentiras, y su vida se había transformado por completo, en ocasiones para bien, en ocasiones para mal. Yo no podría dejar de mentir, hay veces en que una inocente mentirilla puede traer muchos más beneficios que la cruda verdad. Pero lo que sí puedo hacer, es ser más consciente de las mentiras que digo, y por qué las digo.

He comprobado ya que el simple acto de hacernos conscientes de lo que hacemos, nos puede ayudar mucho a hacerlo mejor o, en este caso, dejar de hacerlo. Todo este año mantuve una cuenta de las horas efectivamente trabajadas, y hacia los últimos meses he tenido un incremento muy favorable en mi productividad. Tengo la esperanza de que hacer lo mismo, pero con las mentiras que diga, me ayude a gradualmente dejar de decirlas, y asumir los efectos negativos de la honestidad absoluta.

Así pues, a partir del primer minuto del 26 de diciembre, llevaré una cuenta de toda las mentiras que diga durante el año, y lo mejor: lo haré públicamente en mi cuenta de Twitter (@virginiourbina) usando el hashtag #MentirasElReality. La mentira en sí, al no ser tan relevante para este proyecto, la omitiré, pero la cuenta y las razones para decirla, esas sí que las publicaré.

Es como "Mentiras, el musical", pero esto en vez de ser un musical será un reality 2.0 (aunque también podría ser un musical...) y espero que en verdad sirva para romper un poco con la dinámica de deshonestidad y falsedad en que estamos envueltes, en este maldito sistema capitalista neoliberal heteropatriarcal.

Deséenme suerte.

21/10/12

Dos yos

1. Computadora nueva con mejor rendimiento y un software impresionante para la creación de videos, que es lo que siempre había deseado. La presentación de nuestro primer trabajo a nuestros primeros clientes de HoneycombMx siendo todo un éxito, con aplausos y toda la cosa, y sonrisas de oreja a oreja de nuestro (grandioso) equipo. Videos, videos y más videos por hacer. Trabajo que no acaba de acabarse cuando ni siquiera ha empezado. Mucha suerte, mucha capacidad, mucho gusto. Ese soy yo. O al menos, uno de los yos: el que disfruta editando videos, creando contenidos, desarrollando estrategias de mercado, iniciando proyectos. Pensando en dinero, pero no nada más en eso.

2. El seminario del PUEG con Parrini dándome su opinión personal sobre mi trabajo, y algunas recomendaciones. Revistas y textos que siguen llegando a mis manos como por arte de magia. Un hermano que inicia la misma travesía en la que me he atorado. Compañeros de generación recibiendo sus diplomas por haber concluído sus estudios, después del infierno de la tesis. Ideas, recomendaciones, lecturas que no terminan, procedentes de los lugares más insospechados. El encuentro con Pablo Castro en la micro una noche que iba a Coyoacán, preguntándome qué he pensado del posgrado y recomendándome algunos. Tesis, tesis, tesis, estúpida tesis, no puedo escapar de ti, sólo hay una forma para vencerte, y es escribiéndote. No me vas a ganar. Ese también soy yo. Otro de los yos: el que soñaba con convertirse en un buen antropólogo, hacer estudios de campo, análisis, videos etnográficos, investigación, posgrados. El que se me está perdiendo en el remolino de todo lo demás que quiero ser y que no puedo. Porque la Tierra gira y gira, y el tiempo se consume sin remedio. ¿Por qué tengo que dividirme así?

8/10/12

Opresión


Definitivamente soy mi peor enemigo. Mis miedos, mis preocupaciones, mis deseos... La vida es tan simple. Personas van y vienen, se acercan y se alejan, nos involucran y después nos expulsan, y así es, no hay nada que podamos hacer para cambiarlo. La vida es corta, el mundo es injusto, la sociedad es una basura, el poder destruye todo a su paso... Pero así es el mundo en el que vivimos. Será muy difícil, sino imposible, cambiarlo.

Una vez escuché que siempre que pienses que tu vida es demasiado complicada y que sufres mucho, lo único que tienes que hacer es recordar que eres un simio parlachín viajando por el espacio en una roca flotante. Visto así, no suena tan terrible. Al contrario, hasta te hace pensar en la suerte que has tenido. De que un montón de partículas que se originaron hace miles de millones de años en una explosión que ni Hollywood se puede imaginar, lograron sobrevivir al tiempo y al espacio hasta darte la forma que ahora tienes, plantando en ti todo tipo de sueños, esperanzas y preocupaciones que, al final de tus días, no valdrán de nada.

Y sin embargo, es difícil dejar de sentirse oprimido. Por las decisiones que tomamos o tomaremos. Eso es quizá porque nos movemos en un tiempo unidireccional. No hay forma de volver atrás. No hay manera de desandar los pasos andados. Y así avanzando el reloj de arena de nuestra existencia se va consumiendo, consumiendo, consumiendo... Se nos apaga la vela, se nos termina la hoja. Tiene que causar algo de angustia, por más relajados y valemadristas que seamos.

Pero eso mismo nos puede ayudar a la inminente resignación. De que las cosas son (fueron, serán) así y no de otro modo. De que las decisiones que tomamos nos han traído a este lugar en e que estamos, y las decisiones que tomaremos nos pueden alejar también de acá, si es que no nos gusta el lugar en el que estamos. Es un poco indescifrable a dónde nos pueden llevar las decisiones futuras. Como nos pueden salir las cosas bien, nos pueden salir peor. Pero también así es la vida.

Y todo esto provoca esa opresión. Sobre nosotros mismos, sobre nuestras pobres, tenues y fugaces existencias.

1/10/12

Las cosas


Recuerdo desde muy niño haber tenido una relación muy especial con las cosas. Me gustaba tener cosas, en especial, videojuegos y juguetes. No para presumir, ni para sentirme superior a nadie. Más bien al revés. Me gustaba que otras personas se beneficiaran de lo que yo tenía. Me gustaba compartir lo que era mío con personas que no podían tener esas cosas. O simplemente, jugar, disfrutarlas.

En Tijuana cada domingo íbamos al sobreruedas. Mis puestos favoritos eran los de juguetes usados. Había de todo, y muy baratos. Así me hice una colección enorme de figuras de acción que poco a poco fui perdiendo. Ahora valdrían una fortuna. Tenía un hombre mosca, como el que salía en las Tortugas Ninja (mi serie de dibujos animados favorita de aquellos tiempos), y lo llevaba para todos lados. Me lo llevé a Mazatlán y un fatídico día fuimos a visitar a mi abuelo a El Castillo, y mi mamá me dejó irme hincado para poder sacar la mano por la ventana y jugar que mi hombre mosca volaba. Hasta que se me resbaló y lo perdí para siempre. Fue culpa de mi mamá.

Recuerdo haber tenido un MegaZord armable, pero el original, nada de las nuevas generaciones de Power Rangers en el espacio y esa basura. También recuerdo que una vez, mis mejores amigos de esa edad se fueron a dormir a mi casa, un día que había que cambiar el horario a las 2 de la mañana. No sé si había una razón en especial pero sabía que mi papá me llevaría Mortal Kombat 3 de SuperNES, y nos quedamos toda la noche esperándolo y cuando llegó, jugamos casi hasta el amanecer. Al fin y al cabo era domingo.

Fui creciendo y me fui especializando en videojuegos. NES fue la primer consola que tuve, después SuperNES, llegué a tener unos 20 títulos diferentes, lo cual era bastante para un niño de 8 o 9 años. Luego un Nintendo 64, a pesar del arribo de nuevas y más poderosas consolas, me mantuve fiel a Nintendo. Tuve un GameCube a pesar de las críticas, y hubiese tenido un Wii de no haber sido porque tuve que empezar a ganar mi propio dinero y ya no me alcanzó para comprarlo.

También fui de los primeros vecinos y amigos de la escuela que tuve una computadora. Siempre me gustó la tecnología. Recuerdo que era una Compaq Presario con un monitor enorme. Después compré (me compraron) otras mejores, armadas... Le ayudaba a mi tía a escribir sus informes del servicio social, y a mi abuelo a transcribir sus recortes de periódico (¿?), y a mi familia a descargar y quemar música... Todo eso de forma autodidacta, tal vez tomé un curso de verano de computación que me sirvió para un carajo, todo lo demás lo aprendí por mí mismo.

Lo que quiero decir es que siempre me ha gustado tener cosas, pero no cualquier cosa. Cosas que sirven, que tienen una utilidad y que me ayudan a aprender y a crecer. No las tengo para creerme mejor, o para presumir... Las tengo porque me sirven, porque me gustan o porque creo que les podría sacar algún provecho.

Y ya. Esa es mi historia con las cosas.

24/9/12

Vivir solo (parte dos)


A mí hermano, por su valentía

Vivir solo no es fácil. Hacerte cargo de tus propias cosas, sin que haya nadie directamente responsable de tus emociones, buscar qué comer, pensar cuál es la mejor hora para dormir, ser dueño de tu tiempo... En fin, no tener nadie que te diga lo que tienes que hacer tiene sus cosas buenas, pero también su lado malo.

Por el lado bueno está el total control de tus decisiones. ¿Me bañaré hoy? ¿Arreglaré mi cuarto? ¿Me dormiré temprano? Nadie que te diga nada representa total y absoluta libertad. Por el lado bueno, al menos para mí, es exactamente lo mismo. Nadie que te pregunte: ¿Ya hiciste lo que tienes que hacer? ¿A qué hora tenías que estar en tal lado? ¿Tienes dinero? ¿Te sientes mal? Y la soledad, que no es cosa menor.

Lo peor es cuando todo sucede de un día para otro. Parece que fue ayer cuando echabas maldiciones porque no podías hacer nada, no te dejaban un segundo en paz, todo el mundo diciéndote qué hacer, cómo hacerlo, cuándo, dónde, con quién, gente entrando y saliendo de la casa, el calor infernal, sobrinxs qué cuidar, un perro qué pasear, una mamá que cuidará de ti, y de repente, poof, nada de eso está, todo ha desaparecido, como si estuvieras al otro lado del mundo y aquel tiempo se apareciera en tu vida muy, muy lejano.

Acostumbrarse a eso puede ser difícil. O muy difícil. Pero desde mi experiencia puedo decir que sólo lo es mientras uno mismo lo permita. Mientras uno mismo siga pensando en lo inmensamente felices que fuimos antes y lo inmensamente desorientados (confusos, deprimidos) que estamos ahora. Que todo esto que estamos pasando no es igual a lo que antes vivíamos. Que no sabemos si tomamos la decisión correcta...

Es decir, la única manera de dejar de sentirnos torturados por la nueva situación que estamos viviendo es aceptar con serenidad y tranquilidad que ya nada es igual. Que comienzan cosas nuevas, experiencias nuevas, gente nueva, y que lo que antes vivimos (nuestra casa, nuestra familia), se convierte en una biblioteca inmensa de experiencia y de hermosos recuerdos. Sólo tenemos el aquí y el ahora. Mientras sigamos anclados al pasado, las cosas no podrán mejorar.

Se vale un poco de drama de vez en cuando, la nostalgia se sufre pero se disfruta. Lo que no se vale es que esa nostalgia nos detenga. Nos haga temer lo que viene de nuevo... Un poco de motivación nunca viene mal, pero es uno mismo el que debe encontrarla. A mí, por ejemplo, lo que me motivó fue el amor, una fuerza bastante poderosa. Pero hay otras emociones que pueden tener similares efectos. Es tarea tuya encontrarla.

Lo que te quiero decir es que no te desanimes. No sientas que no puedes. Sólo tú puedes establecer tus propios límites, de lo que quieres y de lo que no. Pero no te dejes vencer.

Es un nuevo camino, y como todo nuevo camino puede que de un poco de miedo al principio... pero después, con el tiempo, aprenderás a disfrutarlo.


17/9/12

La clave


Estaba yo en la azotea de un edificio muy alto, observando el atardecer de esta monstruosa ciudad, pensando, pensando, pensando. Cuando pedí una solución, mi inconsciente me mandó un cofre, que yo quería abrir pero que al mismo tiempo empujaba para que la tapa se mantuviera como estaba. Así soy. Quiero las respuestas pero no las quiero escuchar. Lo único que me interesa es pensar y más pensar las cosas. "Te cuesta mucho trabajo disfrutar", me dijo la doctora.

Creí que ya lo había superado. Quizá lo superé con mi familia. Sus expectativas dejaron de interesarme hace mucho tiempo. Pero qué pasa con el resto del mundo. A quienes esperan que yo sea el siguiente gran antropólogo de México ya los he decepcionado, así que no me importan. Pero ¿y las mías propias? Quizá me exijo demasiado, espero demasiado de mí mismo. ¿Y las de F? Son las que más me preocupan.

Pero tal vez no quiero libertad de él, tal vez no me molesta el control que puede ejercer sobre mí, sobre mis acciones y mis deseos tanto como sobre mis emociones. Estar todo el tiempo pendiente de cómo se sentirá si hago algo, cómo reaccionará ante mis palabras, qué pensará si expreso algo que quiero... Esa es la clave. Debo dejar de sentir eso.

Si fuera tan fácil como suena.

10/9/12

Vivir solo

[Foto: Arturo Trejo | Yo a los 19]
Recuerdo levemente cuando tenía la edad que mi hermano tiene ahora. No estoy seguro de cuáles eran mis expectativas de la vida o si tenía claridad en los objetivos que quería alcanzar. Lo que sí recuerdo es que me sentía valiente, capaz, imparable, desafiante y motivado. Quería ver, vivir, conocer, sentir, experimentar... Pero al mismo tiempo deseaba tener todo lo que tenía hasta ahora. No podía (nunca he podido) desprenderme del pasado. Y por supuesto, una masa amorfa de ideas flotando sin control en mi cabeza, sobre el mundo y sobre las cosas que habitan en él.

No fue tanto el vivir solo lo que me ayudó a madurar como ser humano y a ver con mayor claridad la forma en que funciona la sociedad en que vivimos, y a plantarme firmemente en el lugar que, siento, me corresponde (el margen). Porque en ese entonces era uno de mis más grandes deseos: vivir solo. No tener a nadie que me controlara, que me vigilara o que me dijera lo que tenía qué hacer. Pero esa clase de libertad trae consigo, sí, algunas satisfacciones, pero también incomodidades y peligros.

Recuerdo la sensación de llegar a casa después de estar todo el día por toda la ciudad, y que nadie me saludara, Hola cómo estás, Ya comiste, Quieres cenar. Recuerdo lo fastidioso que era tener que lavar la ropa y lo desagradable que se sentía descubrir el cuarto sucio y desordenado después de semanas de valemadrismo. Recuerdo la ardua labor (todavía es igual) de buscar qué desayunar, qué comer y qué cenar.

Pero todo eso sólo te hace apreciar más el tiempo en que vivías con alguien que hacía todo eso (y más) por ti, no te vuelve realmente una persona más conciente, más decidida ni más segura. Lo que sí te vuelve todo eso, o al menos ayuda, es de verdad vivir solo. Hacerte responsable de tus cosas, de ti mismo. Conseguir tus propios recursos y perderle el miedo a estar solo en el mundo, aunque en realidad nunca lo estás, y con algo de suerte, el primer desconocido que se cruce en tu camino se puede convertir en tu mejor amigo. Pero realmente es eso, perder el miedo, según yo lo veo.

No hay mejor sensación que descubrirte capaz de poder obtener tus propios medios para sobrevivir en este mundo de locos, hacerlo bien, hacer lo que te gusta, que te paguen por eso y dejar de depender de alguien más. Creo que es una buena oportunidad para mi hermano de lograrlo antes. Sé que es capaz, pero a veces su hermetismo absoluto e impenetrable (como el de mi papá) me desespera sobremanera.

Bueno, no hay que presionarlo. Ya aprenderá. Seguro.

3/9/12

La tesis


Estoy cansado de echarle la culpa de todos mis problemas a la tesis. La verdad es que se siente bien volver a la escuela, sentarse a escuchar divagaciones teóricas que sólo hasta que las escuchas te das cuenta que las sabías, hacer lecturas con límite de tiempo y disfrutar subrayando, anotando al margen y alzando la mirada para reflexionar, brevemente, sobre el párrafo que acabas de leer.

Tengo que, necesito, terminar la tesis. Hasta que no lo haga sentiré que hay algo que sigue pendiente en mi vida y que no puedo seguir adelante si no lo resuelvo. Sí, me caga el sistema escolar, la forma en que se estruturan las jerarquías académicas, el favoritismo, nepotismo, el círculo vicioso de la beca-investigación, los aires de superioridad de los investigadores... Pero no puedo negar que me fascina el análisis social. Si pudiera deshacerme de todas esas experiencias terribles y desastrosas de la escuela, creo que mi objetivo principal sería estudiar un posgrado.

Pero ahora soy alguien diferente y mis objetivos son otros. Sin embargo, es como cuando te da pena empezar un libro nuevo, recién comprado, que te mueres por leer, porque sabes que ahí, en el estante, está aquel otro, que también te gusta pero que no le ves fin, y te debates entre empezar a leer el nuevo libro de tiempo completo (porque ya lo abriste un par de veces, leíste uno o dos capítulos, pero no te sientes cómodo) o terminar de una buena vez ese otro libro que a veces odias sólo porque está ahí, incompleto, estorbando.

Así las cosas.

30/8/12

Encima de las nubes

Primero vi todo negro. No podía moverme, no podía ver nada y me empecé a desesperar. Pensé "estúpido inconsciente". Pero después, de entre una niebla densa que salió, literalmente, de la nada, me vi, desnudo, con los ojos cerrados, sonriendo, respirando tranquilo, en un jardín de flores rojas y nubes rosas, con dos espejos que, extrañamente, mostraban mi frente estando detrás de mí.

Me sorprendió mi rostro, totalmente relajado, con la sonrisa como si hubiera estado ahí toda la vida. Me sentí... tranquilo. En paz.

Después el jardín y los espejos y yo mismo empezamos a desaparecer y me vi volando, libremente, plácidamente, (saludablemente) sobre las nubes del cielo, en dirección al sol. Era una vista de primera persona, así que no me veía a mí mismo, simplemente veía lo que estaba delante de mí, el espacio abierto, el silencio, el sonido del viento, hasta sentía la suavidad de las nubes acariciando mi cara, y mi cuerpo suelto, suelto, completamente libre. Fue maravilloso.

Cuando la voz dijo que abriera los ojos, yo no quería regresar. Quería seguir volando, libre, ligero, suelto. No volver jamás. No abrir los ojos.

Pero los abrí. Y aquí estoy.

27/8/12

Paciencia


Una parte de mí quisiera tener la misma paciencia que un día tuve con el mundo y con sus habitantes. Pero siento que por más paciente que sea, nada cambia, nada mejora, todo queda en las mismas, o incluso peor. El dinero no alcanza, el país se hunde vertiginosamente, la juventud está perdida, la adultez ni se diga. La paciencia deja de ser una virtud en un mundo que cambia constantemente, se transfigura, se deforma una y otra vez.

¿Cómo vivir, entonces, sin paciencia?

Me lo sigo preguntando. Quiero encontrar la respuesta.

22/8/12

Por la calle del desengaño

"Malegría es esa dulce y a la vez amarga emoción que se tiene cuando la alegría y la melancolía se funden en una sola sensación, cuando todo parece ir bien, pero no como más nos gustaría. Es lo que sientes cuando la mujer a la que amas no está a tu lado, pero sabes que es feliz, o cuando un ser querido muere, pero no volverá a sufrir. Para nosotros no todo está bien, pero por mucho que queramos, no podría ir mejor. Ante eso, lo mejor es hacerse a la idea, resignarse".