Mostrando las entradas con la etiqueta despedidas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta despedidas. Mostrar todas las entradas

8/9/06

La despedida #"?"



La cuestión es que ya no soy ningún niño. Me he ido de mi casa infinidad de veces, cada vez por más y más tiempo. La última duré casi dos años. Esta vez, si todo sale como planeo, será mucho más. He aprendido a cuidarme solo, aprendí a depender de mí y de nadie más, y a ganar (y gastar) mi propio dinero. Se me quitó el miedo a no conseguir trabajo, porque, pues, conseguí, y sé que puedo conseguir otro, y sé que puedo valerme por mí mismo. Antes tuve miedo, porque jamás lo había intentado... Pero sospecho que es verdad, que todo pasa por algo. Tal vez sea que, viendo hacia el pasado, hacemos analogías y llegamos a conclusiones que podrían parecer lógicas, pero no lo son tanto. En fin, el caso es que, gracias a que regresé de Tijuana, conocí gente, conseguí empleo, redescubrí el amor y aprendí que mi prioridad debe ser buscarme un lugar para mí en este mundo. Establecerme, comenzar a crear un proyecto de vida, no andar por ahí viendo qué puedo hacer y al final no hacer nada.
Irme al D.F. será probar mi suerte. Pero aquí, en Mazatlán, nomás no me acomodo. Me siento atrapado, fastidiado, harto. Ya intenté Guadalajara, intenté Tijuana, y ahora voy por un reto mayor. La diferencia es que ahora sé que busco algo, y antes nada más iba a ver qué encontraba. Ahora tengo una motivación propia, estoy plenamente convencido de que esto quiero hacer y no hay vuelta de hoja. Si esta vez no puedo, regreso, junto más dinero y lo intentaré de nuevo... Pero ya sé hacia dónde está lo que busco. Además, ya sé con quién quiero buscar, y eso es un gran avance. Cómo es eso que busco, no lo sabré hasta que lo encuentro, pero intuyo que me acerco. Es difícil de explicar.
Se sienten bien ricos los nervios, la emoción, el desconcierto, la incertidumbre. Esta vez no me agobian, por la sencilla razón de que estoy convencido a plenitud de lo que haré. Confío en mí, aunque nadie más lo haga, aunque mis padres se enojen, aunque mis hermanos se entristezcan, aunque mi familia me dé la espalda... Es fascinante, ya no me importa. No me importa, de verdad. Esta vez no me voy para demostrar nada a nadie, y si triunfo no presumiré, y si fracaso no sentiré pena, porque no me importa lo que piensen. Me siento feliz, es todo. Me siento libre, seguro, completo. Confío en mi buena suerte. Y alguna vez leí que cuando alguien desea sinceramente una cosa, todo el universo conspira para que la consiga. Y no sé por qué, creo en eso.

Hoy me voy, a las 10 de la noche. Y estoy muy entusiasmado. No puedo esperar...

[Tú... Mi ilusión eres tú... Una estrella que alumbra el corazón...]

5/9/06

Temor



¿A qué le temes?
¿A la lluvia? ¿Al tráfico? ¿A la incertidumbre?
¿A dejar una vida segura,
y cambiarla por el no saber qué pasará?
¿Le temes a tu madre? ¿A tus hermanos?
¿Al qué dirán?
¿Temes no poder?
¿Temes perderte (otra vez) a mitad del camino?
¿Temes regresar de nueva cuenta con la cabeza
baja, implorando compasión?
¿Temes equivocarte?
¿No quieres vivir y ser vivido?
¿No quieres amar y ser amado?
¿Acaso me equivoco al recordarte que tu sueño
es ir de un lugar a otro, con tu ropa siempre
en la maleta?
¿Y entonces?
¿Temes no acabar la escuela?
¿Temes no ser tan valiente?
¿Temes temerle a la vida...?

V. U.

[. . .]

(-4 días para irnos al D.F.... Y los nervios)

["Si nos perdemos nada pasará...
Ahora lo entiendo: amar es liberar"]

21/12/05

sugestiones

sugestiones

"siempre, al viajar de una ciudad a otra, me duele el estómago". al principio era por nervios, según, pero esta vez no creo haber estado nervioso, y aún así, hubo un momento en que el dolor fue insoportable.

"en mazatlán hace calor". cuando llegué a la casa que me vio crecer y convertirme de un niño caprichoso y rencoroso al jovenzuelo que aspira cambiar el mundo, encontré a mi madre tapada con una pequeña cobija azul, mientras yo sudaba porque traía una camisa de manga larga.

"las despedidas son siempre dolorosas". esta vez me sucedió al revés, y en lugar de pensar en la despedida #6 hasta el final de las vacaciones, ese pensamiento angustiante fue el que provocó mi insomnio de la primera noche. pensé que no podría soportar una despedida más, que ni mi madre, ni mis hermanos, ni yo, la merecíamos. en el punto crítico, asumí que entonces sólo quedaban dos salidas: o me quedo para siempre aquí, o me quedo para siempre allá. pero ninguna de las dos me parecía mi camino. concluí que, como cuando dicen "es mejor haber amado y perdido que nunca haber amado", es mucho mejor ver a mis hermanos y a mi madre de vez en cuando que nunca, así, la esperanza de verlos de nuevo me da fuerzas cuando estoy lejos.

"la navidad es época de reconciliación". pero descubrí que no siempre es así. mi familia (hoy lo descubrí) tiene conflictos emocionales que van más allá de lo que se puede ver. rencores enraizados, odios que jamás fueron olvidados, discusiones enterradas vivas, cuyos fantasmas aún siguen haciendo estragos. esta navidad no será como las demás. la festividad más tradicional de la familia ha sido estropeada por un problema que siempre ha existido, pero que hasta ahora explotó... y yo no quiero eso. no vine para eso, mierda... vine para la cena de noche buena en casa de mi abuela, con todos reunidos, como una verdadera familia... porque allá es lo único que me falta.

"debo cortarme el pelo". así es. debo.

"incluso los sentidos pueden verse afectados cuando la sugestión es demasiada"

3/9/05

La despedida (#5)

La despedida

primera: la preparatoria era una tortura para mí. tenía que llevar zapatos limpios, camisa fajada, pelo corto, cinto negro, no había modo de pinteársela ni de hacer nada divertido. la libertad era un término que la directora no conocía en lo absoluto. así que, bajo el pretexto de que sería mucho más fácil entrar a la u. de g. si terminaba mis estudios en guadalajara, convencí a mi padre de que lo mejor era mudarme, yo solo, a aquella ciudad al entrar al cuarto semestre. hablé con toda la familia y conseguí alojamiento en la casa de la hermana de mi abuelo. todos fueron a despedirme, entre llantos y abrazos y consejos y miradas de añoranza prematura. lo que más me dolió: el llanto de mis hermanos. pero me sentía capaz, grande, fuerte. sentía que lo que estaba haciendo era necesario. me equivoqué. poco tiempo después, decidí que aún no estaba listo para abandonar a mi familia, y regresé a mi casa, derrotado, humillado, sabiendo que aún me faltaba mucho por madurar, que un jovencito de 16 años que siempre había dependido de sus padres no estaba listo para enfrentarse a la soledad.

segunda: 21 de julio de 2004. ya estaba todo listo. lo había decidido casi por una coincidencia, al encontrar entre mis libretas viejas un folleto de la universidad de tijuana con el plan de estudios de la carrera "comunicación y publicidad", un folleto olvidado que me habían dado en las vacaciones pasadas a aquella ciudad fronteriza. bastó echarle una ojeada para descubrir que eso quería estudiar, no ingeniería en sonido en la u. de g., y cambiar todos mis planes. mis tíos herrera habían aceptado recibirme en su casa, mi papá me había prometido que él se iría dentro de unos meses, mi madre lo había aceptado con serias dificultades, mis hermanos se habían resignado. otra vez, su llanto fue lo que más me dolió. su desolación, su desconsuelo. mi mamá me confesó en una carta que intuía que yo haría mi vida en tijuana, y que duraría mucho tiempo allá... y el instinto maternal casi nunca se equivoca. yo lloraba, lloraba sin pena, pegado a la ventana del autobús, y en silencio... sólo dejaba correr las lágrimas, frías y ásperas, mientras veía a ese numeroso grupo de personas reunidas ahí, abrazándose, llorando por despedir al primer sobrino, al primer nieto, al primer hijo.

tercera: en verdad terminé mal con mis tíos, pero si quería volver, sólo podía ser con ellos. sentía pena con mi familia, las noticias de lo que había hecho con mi vida eran despiadadas, tremendas, y mi reputación estaba pisoteada. pero eso me importaba poco. yo necesitaba continuar, tenía que continuar, y mi papá, el hombre al que más admiro, me apoyaba, confiaba en mí. él confiaba en mí, eso era lo más importante. por eso regresaba. tenía que demostrarme a mí mismo que podía seguir, hasta el final, pasara lo que pasara. menos gente fue a despedirme. había perdido credibilidad, respeto, y ahora no lloraban. sólo mis hermanos, un llanto seco, reprimido, que me llenaba de remordimiento. me fui a comienzos de enero. una semana después, regresaba: yo no era capaz de continuar así. no podía.

cuarta: mi papá confiaba en mí. si no, no me habría mandado otra vez a tijuana, esta vez a vivir solo. mi mamá no fue a la central. me partió el alma verla allí, en la sala, llorando con mi foto, y nos enlazamos en un eterno abrazo hasta que yo sentí los ojos húmedos. de los demás, sólo fue mi abuelo, mi papá y mis hermanos. nadie más. el comité de despedida se había reducido exponencialmente, creían que era un capricho mío, cómo, teniendo a mis tíos, me iba a vivir solo, vaya ingratitud, es un berrinche... pero yo sabía que sólo así podría demostrarme de lo que era capaz. manejar mi libertad, demostrar que puedo lidiar con ella, que puedo sobrevivir solo, con el apoyo de mi padre... otra vez los ojos rojos de mi hermano, y el abrazo cálido de mi hermana, me decían que esta lucha valía la pena. por ellos, valía la pena.

quinta: es dentro de unas horas. lo peor es que sé que no será la última.

25/4/05

se cumplió el plazo. me voy.

no vi a nadie. mi abuelo no vino por el trabajo que me encargó. mi tío dany no vino a traerme el libro que le presté. nadie fue a la reunión de despedida, excepto mi papá y mis hermanos. así es mejor. seguro que ya todos saben que me voy, en mi familia las noticias vuelan como las noticias de atentados terroristas, pero de seguro todos esperan a que yo vaya a su casa y de la noticia en persona, como si no existiera el maldito teléfono. sí, me molesta que nadie haya querido hablar conmigo, ni siquiera mi tía Shirley, que llamó por la tarde. ¿por qué? ¿qué tiene que me vaya? ya sé... creen que me volveré un drogadicto empedernido y un juerguista despreciable si me salgo de debajo de su yugo sobreprotector. pero qué vaina, yo sé cuidarme, y sé también cuáles son mis prioridades... si no me voy a tijuana a inscribirme en concursos de quién inhala más mota, como todos piensan... pero me importa poco lo que piensen todos.

mi hermana me regaló una pulsera blanco y negro, junto con un beso como regalo de despedida. mi hermano un abrazo triste, "mañana me llevarás por última vez a la escuela, ¿verdad?". cómo hacen para tocarme las fibras sensibles, lo ignoro. en fin, será una noche más de insomnio, más pesado que nunca, una mañana que comenzará como todas pero terminará como ninguna. una mañana de hacer maletas, de comprar calcetines, de luchar para meter algún alimento en mi estómago, de espera, una larga y tortuosa espera... pero que marcará el final de una mucho más larga, una de cuatro interminables meses de un estado letárgico y que se perdió para siempre en el tiempo. ya me voy, y no hay marcha atrás...

(acá entra mi lado valiente, atrevido y amargado): "¡para, para de hacerte la víctima y el sufrido, que con eso no llegarás a ningún lado! para de provocar compasiones ajenas, bien sé que disfrutas escuchando palabras como "no te vayas, quédate", para hacerte creer que eres necesario en algún lugar, o "qué valiente, ponle empeño", para sentir que estás haciendo lo correcto, y que te atreves a jugarte el todo por el todo. no deberías ser así, deberías dejar de autocompadecerte, pobre de ti, que dejas todo por entontrar algo que no sabes qué es, pues qué querías, nada llega a cambio de nada, dicen por ahí, y eso no es más que la verdad. si quieres llegar lejos, debes escoger un camino largo y difícil, no hay otra opción, y para terminar de recorrerlo debes empezar a andar, no quedarte allí autocompadeciéndote y quejándote de lo complicado que será todo... basta de tonterías, sacúdete la pereza y échate al vacío."
eso es. la única manera de completar el sendero es no mirando hacia atrás, o hacerlo, sí, no tiene nada de malo, lo malo es cuando quieres añorar ese pasado que no será igual, hacer de cuenta que a cada paso que das, el camino se va desvaneciendo y por más que quieres regresar, no hay manera. sólo hay una dirección para seguir: adelante, siempre adelante... ya, termina con esta nostalgia prematura y con este humor depresivo, y piensa que la vida es una aventura inevitable. vámonos, vámonos juntos, para que no estés tan solo.
(0 días)

9/2/05

déjame solo



llévate una hoja en blanco

y dibuja tu contorno en ella.

llévate un beso, un abrazo,

llévate mi sonrisa y mi estrella.

abre el baúl de mi pecho,

y llévate lo que haya dentro,

llévate nuestras fotografías,

llévate todos nuestros recuerdos.

llévate una sábana vieja,

llévate mi pluma y mis libretas,

llévate una ventana sin vidrios,

llévate la puerta que rechina,

y la lámpara de mesa, y la silla,

y el plato en el que ceno cada noche,

y el colchón en el que sueño con tu rostro.

llévatelo todo, no dejes nada,

déjame sólo una mirada,

y todo lo demás, llévatelo.