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17/12/07

Superviviente (Stephen King)

Hace un buen tiempo que leí este cuento, gracias al blog de Ivet Sosa, y me fascinó. Les dejo unos fragmentos y el link para que lo lean completo.

[Acompaña su lectura con Taste You de Melissa Auf der Maur]



Más tarde o más temprano, la pregunta surge siempre en la carrera de un médico: ¿Hasta qué punto puede un paciente soportar un shock traumático? Según las teorías, hay diferentes respuestas, pero, básicamente, la contestación esencial es otra pregunta: ¿Hasta qué punto el paciente quiere sobrevivir?

26 de enero

Hace dos días que la tormenta me arrojó a esta playa. Me he estado paseando por la isla toda la mañana. ¡Qué isla! Mide 190 pasos de ancho por 267 pasos de punta a punta.

Además, por lo que veo, no hay nada que comer. (...)

28 de enero

Bueno, he comido..., si es que a eso se le puede llamar comer. Una gaviota vino a posarse en una de las rocas del centro de la isla, un montículo también cubierto de excrementos de pájaros. Agarré una piedra que tenía a mano y me acerqué a ella todo lo posible. No se movía, observándome con sus ojos negros y brillantes. Me sorprendió que no la asustara el ruido de mis tripas. (...)

1 de febrero

He visto un avión. Pasó de largo sobre la isla. Intenté subir al montículo central para llamar su atención y metí el pie en el mismo agujero del día en que cacé la primera gaviota. Me rompí el tobillo. Fractura compuesta. Fue como un disparo. El dolor era insoportable. Grité y perdí el equilibrio. En vano, agité los brazos como un molino de viento. Caí y me golpeé la cabeza. Todo se puso negro. Cuando volví en mí, se había puesto el sol. Había perdido un poco de sangre. El tobillo se me había hinchado como un neumático y tenía una buena insolación. Creo que, de haber habido una hora más de sol, tendría todo el cuerpo llagado. (...)

3 de febrero

La hinchazón y la pérdida de color son todavía mayores. Esperaré hasta mañana. Si la operación es imprescindible, creo que podré llevarla a cabo. Tengo cerillas para esterilizar el cuchillo y aguja e hilo de la cajita de costura. Como vendaje, la camisa. (...)

5 de febrero

Lo hice.

El dolor era lo que menos me preocupaba, porque puedo soportarlo, pero temía que la debilidad, el hambre y el dolor combinados me hicieran perder el conocimiento antes de acabar.

Pero la heroína resolvió el problema maravillosamente.

Abrí una de las bolsitas y aspiré dos generosas dosis sobre una roca plana, primero la ventanilla derecha, luego, la izquierda. Era una especie de hielo deslumbradoramente anestésico que invadía mi cerebro íntegro. Aspiré la heroína al dejar de escribir, ayer, a las 9.45. Cuando volví a mirar la hora, las sombras se habían movido, dejándome parte del cuerpo al sol, y eran las 12.41. Me había adormilado. Nunca había imaginado que fuese tan fantástico y no comprendo por qué le tenía tanta manía. El dolor, el miedo, la infelicidad... todo desaparece, dejando sólo una calma eufórica.

Operé en esas condiciones.

Como era de esperar, sentí un dolor agudísimo, especialmente en la primera parte de la operación. Pero el dolor parecía desconectado de mí, como si fuera de otro. Me molestaba, pero me resultaba extraordinariamente interesante. ¿Podéis entender lo que digo? Si alguna vez habéis empleado un calmante con una fuerte base de morfina, sabréis de qué hablo. Hace algo más que mitigar el dolor. Induce un estado mental. Una cierta serenidad. Entiendo por qué la gente se queda colgada, aunque ésa sea una palabra horrorosamente fuerte y que usa, en general, la gente que nunca lo ha probado.

A media operación, el dolor empezó a ser algo más personal. Oleadas de desfallecimiento me acometían. Miré con ansia la bolsita de heroína, pero me obligué a apartar la vista. Si volvía a adormilarme, moriría desangrado con la misma seguridad que si me desmayara. Conté hasta cien al revés.

La pérdida de sangre era el factor más crítico. Como cirujano, era vitalmente consciente de ello. No debía perder una gota más que lo imprescindible. Si un paciente sufre una hemorragia durante una operación en un hospital, se le puede suministrar sangre. Yo carecía de esos medios. Todo lo que se había perdido —la arena debajo de mi pie estaba ya negra— estaba perdido hasta que mi propia fábrica lo repusiera. No tenía hemostáticos, ni hilo de sutura, ni grapas.

Empecé la operación exactamente a las 12.45. Acabé a la 1.50 e inmediatamente me atonté con heroína, una dosis mayor que la anterior. Me dormí en un mundo gris, indoloro, y permanecí así hasta alrededor de las cinco. Cuando me espabilé, el sol estaba cerca del horizonte occidental, trazando un camino de oro sobre el azul del Pacífico que llegaba hasta mí. Nunca he visto algo tan increíble. Tanto, que me compensó del dolor en un segundo. Una hora más tarde aspiré un poquito más, para seguir disfrutando de la puesta de sol.

Poco después de hacerse de noche, yo...

Yo...

Esperad un segundo. ¿Os he dicho que no he comido absolutamente nada durante cuatro días? ¿Y que lo único que tenía a mi alcance para recuperar mis energías agotadas era mi propio cuerpo? Después de todo, ¿no se ha dicho, una y otra vez, que la supervivencia es una cuestión mental? ¿De una mente superior? No voy a justificarme diciendo que cualquiera hubiera hecho lo mismo. En primer lugar, hay que ser cirujano. Y aun conociendo la técnica de la amputación, es posible hacer una carnicería y desangrarse de todos modos. Y, aun en el caso de poder sobrevivir a la amputación y al shock traumático, jamás se le ocurriría algo semejante a alguien convencional. No importa. Nadie tiene por qué enterarse. Lo último que haré antes de abandonar la isla será destruir este libro.

Tuve mucho cuidado.

Lo lavé muy bien antes de comérmelo. (...)

3/8/06

Trapped by love



"When you come I feelin' better

Sky is blue you say forever
Oh, oh... I’ve been trapped by love...
Then you go so change the weather
Sky is grey bit more than ever...
Oh Oh...
I’ve been trapped by love..."

Un poco más y se me olvida cómo es vivir enamorado.
Si hubiese pasado un poco más de tiempo, un par de días, o quizá unos meses, yo habría olvidado lo que es tener en la cabeza siempre un solo rostro, una sola voz, un par de ojos, y extrañarlos todo el tiempo, incluso cuando los tienes enfrente. Habría olvidado este cosquilleo que siento en las manos, en la boca, en la piel, que le da a uno cuando la persona amada no está cerca para recibir las caricias, los besos, los abrazos que te gustaría darle sin descanso.
Por eso le digo que no llegamos tarde ni temprano, sino en el momento preciso. Quizá si me hubiese conocido el año pasado le habría parecido un muchachito desubicado e inmaduro. No estoy diciendo que ahora esté ubicado y sea maduro, pues sigo siendo lo contrario, pero ya no lo demuestro tanto... No: ya no me da miedo serlo. Me esforzaba tanto por parecer ubicado y maduro, que en realidad no lo era.
Llegó a mi vida justo antes de que yo olvidara cómo se pone uno con canciones cursis ("...que cuando grito tu nombre siento envidia de mi voz"), y cómo se inventan claves que sólo los enamorados entienden. Casi se me olvida ese silencio dulce, suave, glorioso, de dos amantes abrazados, sintiéndose sin abrir la boca. Y lo que es quedarse con la mirada perdida, creyendo que, a lo lejos, puedes escuchar su voz llamándote, añorándote, deseándote, y dejas de ponerle atención al mundo, y te vale madre la injusticia, y el fraude, y el hambre, y la guerra... Y sabes, tienes la certeza, de que el mundo puede caerse en mil pedazos, y que no te importara, porque amas a alguien, y ese alguien te ama. Nada más.

· · ·

"Los terroristas se parecen entre sí: los terroristas de Estado, respetables hombres de gobierno, y los terroristas privados, que son locos sueltos o locos organizados desde los tiempos de la guerra fría contra el totalitarismo comunista. Y todos actúan en nombre de Dios, así se llame Dios o Alá o Jehová. ¿Hasta cuándo seguiremos ignorando que todos los terrorismos desprecian la vida humana y que todos se alimentan mutuamente? ¿No es evidente que en esta guerra entre Israel y Hezbollah son civiles, libaneses, palestinos, israelíes, quienes ponen los muertos? ¿No es evidente que las guerras de Afganistán y de Irak y las invasiones de Gaza y del Líbano son incubadoras del odio, que fabrican fanáticos en serie?

Somos la única especie animal especializada en exterminio mutuo. Destinamos 2 mil 500 millones de dólares, cada día, a los gastos militares. La miseria y la guerra son hijas del mismo papá: como algunos dioses crueles, come a los vivos y a los muertos. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que este mundo enamorado de la muerte es nuestro único mundo posible?"

Eduardo Galeano (Uruguay)
(Para ver la nota completa haz clic aquí)

8/5/06

La verdad sobre la represión en Atenco


Pueblo de México, esas que escuchaste son las mentiras de Televisa, TV Azteca, y todos los demás medios de (des)información, te pedimos que ahora conozcas la voz del pueblo de Atenco:

Tenemos que ponerle un alto a este gobierno traidor, mentiroso, corrupto y asesino. Si no lo hacemos nosotros, los de abajo, no lo hará nadie.

En la mina de Pasta de Conchos, del estado de Coahuila, hoy están olvidados los cuerpos de 65 mineros, cuyas muertes fueron causadas por la negligencia del gobierno y los charros sindicales, por las inhumanas condiciones de trabajo en las que laboran y que hoy sufren también millones de obreros en todo el país.

Después de este crimen, el gobierno panista de Vicente Fox, junto con el

perredista de Michoacán encabezado por Lázaro Cárdenas Batel, asesinaron con sus policías armados a al menos otros 2 mineros de Sicartsa, e hirieron de bala a muchos más, en el Puerto de Lázaro Cárdenas, donde desde hace años cientos trabajadores mantienen una férrea lucha por la democratización de su sindicato y por la defensa de los derechos de todo el pueblo, al margen de los intereses de los falsos “líderes mineros”, los charros Napoleón Gómez Urrutia y Elías Morales, quienes pelean entre sí para el beneficio de sus propias mafias, no de los trabajadores mineros.

Estas agresiones anunciaron una guerra desde el poder contra todos los que, a lo largo y ancho del país, se niegan a bajar la cabeza, y defienden con firmeza lo poco que nos queda, frente al despojo de los capitalistas.

La brutalidad policiaca, las agresiones, los golpes, el linchamiento mediático de los medios de comunicación lamebotas de los poderosos, el encarcelamiento y el asesinato de que fuimos objeto los habitantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, los pasados 3 y 4 de mayo, es parte de esta guerra que el gobierno ha reforzado despiadadamente contra el pueblo y organizaciones sociales que resisten, para que ellos puedan avanzar en más arrebatos de nuestros derechos, de los recursos naturales de la nación, dejando para los de abajo más trabajadores en la calle, más estudiantes sin escuela, más gente obligada a emigrar a Estados

Unidos, todo para el beneficio de unos cuantos magnates, corruptos y ladrones.

Tras la violenta irrupción y ocupación policiaco-militar de nuestro pueblo, los de arriba tratan, como era de esperarse, de cubrir su responsabilidad con el velo de los medios de comunicación a su servicio. Pretenden ocultar la saña con que fueron tratados los niños, las mujeres y los ancianos de Atenco. Quieren que nadie sepa cómo asesinaron de un tiro a un joven de tan sólo 14 años de edad y ahora pretenden hacer creer que fue gente del FPDT, cuando es bien sabido que para defendernos nosotros jamás hemos utilizado un arma de fuego. Intentan impedir que el pueblo sepa que varios policías, imbéciles y bestias, violaron a las mujeres detenidas, que con un bazucazo fracturaron el cráneo de un estudiante universitario. Los medios de (des)información apenas muestran las imágenes de los violentos cateos a las casas de los pobladores, los brutales golpizas que le dieron a cuanta persona transitaba por las calles en el momento de la intromisión de los militares de la PFP y de las policías del estado a Atenco. Ellos callan que aparte de los presos políticos, que ya suman más de 200, tenemos decenas de desaparecidos, que sabemos la policía se llevó, pero que no presentan en ningún lado, ni en reclusorios, ni en hospitales ni nada.

El Estado y su aparato, con todo y los medios de comunicación que le besan los pies, tienen las manos manchadas de sangre del pueblo, y esas manchas con nada las podrán lavar, por más que pasen, repitan, y vuelvan a repetir en la televisión las mimas dos escenas (porque no tienen más), de campesinos golpeando policías, la verdad saldrá a la luz y se hará justicia contra los verdaderos responsables, los criminales y asesinos del pueblo.

¿Qué culpa puede tener un pueblo que sólo quería vender sus flores, y fue objeto de una represión absolutamente desmedida? ¿Qué harías tú si, por querer trabajar para darle de comer a tu familia, te golpean, te disparan, violan a tu hermana y a tu madre, y encarcelan a tus hijos? ¿Te quedarías cruzado de brazos, aceptando sumisamente tal abuso contra los tuyos? El pueblo de Atenco NO, por el contrario, decidimos hacer uso del legítimo derecho a la defensa, que tiene cualquiera cuando es agredido despótica e injustamente como nosotros. Pero el despojo y la represión de los de arriba no es sólo contra Atenco, es contra todo nuestro pueblo mexicano, que es constantemente saqueado, empobrecido y marginado. Por eso cada quien debe decidir qué lugar va a ocupar en esta pelea. Si sólo tienes acceso a los medios oficiales de comunicación, es comprensible que tengas indecisión y dudas, pero siempre podemos usar el sentido común: en este conflicto, como en muchos otros, vemos, de un lado, a los policías, los militares de la PFP, a los “intelectuales” del sistema, a Vicente Fox, a Madrazo, a Calderón, a López Obrador, con todos sus partidos políticos, y del otro lado vemos a los campesinos, a los estudiantes, a las madres y hermanos de los presos, a las organizaciones populares… ¿a qué lado perteneces? La línea la marcaron ellos con su corrupción, con sus robos y su represión, nos toca a nosotros, a cada quién, decidir de qué lado nos vamos a parar.

No dejes que las “noticias” te nublen la vista, en ellas dicen que detrás de Atenco hay “intereses oscuros”. Nada más falso. Detrás de nuestra resistencia no hay ningún interés oscuro, sino la más cristalina convicción de defender nuestros derechos, nuestra tierra, nuestro trabajo, para Atenco y para todo México, junto a las organizaciones hermanas que luchan por estas demandas elementales.

Intereses oscuros los de las mafias partidistas, los del gobierno de Vicente Fox, de Peña Nieto y de las administraciones perredistas municipales de Atenco y Texcoco, que provocaron este conflicto y no tienen la menor intención de solucionar.

Es muy posible que sea su rencor, su malestar, ese enojo que se han tenido que tragar desde el 2001 y hasta ahora, por no poder derrotar a nuestro pequeño y humilde Atenco, y sus campesinos rebeldes que los han parado en muchos de sus robos, sus fraudes y sus despojos, empezando por su megaproyecto del aeropuerto, que fue derrotado por la capacidad y fuerza del pueblo organizado.

Queremos que comprendan y compartan nuestra indignación, no tenemos a quién recurrir más que a ustedes, nuestro pueblo. Necesitamos sus manos, su voz, en este momento que se encuentran más de 200 presos, hospitalizados-presos y desaparecidos, de diferentes comunidades y organizaciones sociales. Sólo con su apoyo podremos arrancarles la libertad de nuestros compañeros, a este gobierno carcelero y violador. Tierra, libertad, trabajo, salud, educación y vivienda para todos, eso y nada más es lo que defendemos, esos son nuestros intereses y ningún otro. Es por ello que el pueblo entero debe unirse y luchar, estar codo con codo con los que son los suyos: los de abajo.

¡Libertad a todos nuestros presos políticos!

¡Presentación inmediata y en buen estado de los desaparecidos!

¡Fuera todas las fuerzas represivas de San Salvador Atenco!

¡Cese del hostigamiento, los cateos y las aprehensiones!

Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco, organizaciones, colectivos y pueblo solidario con esta lucha.

2/5/06

Reconstrucción



El estadio y el palco


En los años ochenta, el pueblo de Nicaragua sufrió castigo de guerra por creer que la dignidad nacional y la justicia social eran lujos posibles para un país pobre y chiquito.
En 1996, Félix Zurita entrevistó al general Humberto Ortega, que había sido revolucionario. Mucho habían cambiado los tiempos, en tan poco tiempo. ¿Humillación? ¿Injusticia? La naturaleza humana es así, dijo el general: nunca nadie está conforme con lo que le toca.
-Hay una jerarquía, pues -dijo. Y dijo que la sociedad es como un estadio de fútbol:
-Al estadio entran cien mil, pero en el palco caben quinientos. Por mucho que usted quiera al pueblo, no puede meterlos a todos en el palco.

La cancha.

El pueblo, ¿asiste al partido o lo juega?
En una democracia, cuando es verdadera, ¿el lugar del pueblo no está en la cancha? ¿Se ejerce la democracia solamente el día en que el voto se deposita en la urna, cada cuatro, cinco o seis años, o se ejerce todos los días de cada año?
Una de las experiencias latinoamericanas de democracia cotidiana se está desarrollando en la ciudad brasileña de Porto Alegre. Allí, los vecinos discuten y deciden el destino de los fondos municipales disponibles para cada barrio, y aprueban, corrigen y desaprueban los proyectos que genera el gobierno local. Los técnicos y los políticos proponen, pero son los vecinos quienes disponen. (1)

. . .

El actual proceso de integración no nos reencuentra con nuestro origen ni nos aproxima a nuestras metas. Ya Bolívar había afirmado, certera profecía, que los Estados Unidos parecían destinados por la Providencia para plagar América de miserias en nombre de la libertad. No han de ser la General Motors y la IBM las que tendrán la gentileza de levantar, en lugar de nosotros, las viejas banderas de unidad y emancipación caídas en la pelea, ni han de ser los traidores contemporáneos quienes realicen, hoy, la redención de los héroes ayer traicionados. Es mucha la podredumbre para arrojar al fondo del mar en el camino de la reconstrucción de América Latina. Los despojados, los humillados, los malditos tienen, ellos sí, en sus manos, la tarea. La causa nacional latinoamericana es, ante todo, una causa social: para que América Latina pueda nacer de nuevo, habrá que empezar por derribar a sus dueños, país por país. Se abren tiempos de rebelión y de cambio. Hay quienes creen que el destino descansa en las rodillas de los dioses, pero la verdad es que trabaja, como un desafío candente, sobre las conciencias de los hombres. (2)

. . .

Notas:
(1) Eduardo Galeano, Patas arriba, la escuela del mundo al revés. Siglo XXI, sexta edición, 2003. México
(2) Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina. Siglo XXI, septuagésimosexta edición, 2004. México.

. . .

PD: Y mientras yo sigo leyendo mis libros revolucionarios, mi padre insiste en la religión, con la "Gran Biografía de Jesús de Nazaret, hombre y leyenda", por Almudena García Páramo. Y sigo sin poder moldear la inspiración. Ya veremos qué hago...

20/1/06

La Negrita

La Negrita

y bueno el cuento de la negrita sigue así:
después de haber viajado tanto por todo el país
regresa a su costa amada pa'seguir en el malecón gritando
vendo pescado frito con limón

y si supieran las cosas que pudo ver
que no se parece nada a los sueños de su niñez
la negrita no comprende de dónde fue que salió el cuento ese
que en otro lugar vives mejor...

porque es muy fácil de pensar
que hay que viajar para triunfar
que aquí no hay oportunidad
que en otro lado sí la habrá
y aunque experiencia ella adquirió
nunca se pudo olvidar
que su cadera al caminar
lleva el ritmo de la mar...

por eso un día nublado se regresó
y vio que acá en su puerto siempre calentaba el sol
y cuando alguien le pregunta
de las cosas que aprendió contesta
que viajar a veces no es mejor...
que quedarse al sol es lo mejor...
que vende pescado con limón...
que si lleva uno lleve dos...
porque al rato ya se acabó...
que ella prepara siempre el mejor...
como este no hay dos en el malecón...

ah, pero eso sí, duro el trabajo
no se vaya uste' a dormir
como dicen que pasó
a mi amigo el camarón
o como al señor cangrejo
que por andar de crustaceo
se lo comieron al ajo
o como a este pescadito

que tiene el ojito azul
creo que viene de lejos
y mire dónde fue a dar...

J. A. Rangel/ E. Rangel

26/11/05

El paraíso

nota preliminar: cuando te das cuenta de que existe una realidad muy diferente a la que percibes, que existe aunque no es visible, resulta un choque descomunal entre tus valores y tus costumbres, entre lo que eras y lo que te dispones a ser, entre lo que piensas y lo que haces. pensándolo bien, no es sólo descubrirla, sino comprenderla, desde sus causas hasta sus consecuencias. este choque tiene distintos efectos en todas las personas, supongo. en mí, derivado de esta revoltura de sensaciones, encontré la inspiración suficiente para escribir una novela. pero no la quiero hacer como las anteriores (que ni siquiera he terminado); ésta estará cargada de un enorme sentido social, para que la gente abra los ojos y se de cuenta de la dirección que nos están haciendo tomar... será mi forma de contribuir. esa y las demás.

Visage of war, Salvador Dalí

Si nos portamos bien, está prometido, veremos todos las mismas imágenes y escucharemos los mismos sonidos y vestiremos las mismas ropas y comeremos las mismas hamburguesas y estaremos solos de la misma soledad dentro de casas iguales en barrios iguales de ciudades iguales donde respiraremos la misma basura y serviremos a nuestros automóviles con la misma devoción y responderemos a las órdenes de las mismas máquinas en un mundo que será maravilloso para todo lo que no tenga piernas ni patas ni alas ni raíces.

Eduardo Galeano, Uruguay

22/11/05

Pobrezas

La noche de los pobres, Diego Rivera

Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen tiempo para perder el tiempo.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen silencio, ni pueden comprarlo.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen piernas pero se han olvidado de caminar, como las alas de las gallinas se han olvidado de volar.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que tienen el derecho de respirar mierda, como si fuera aire, sin pagar nada por ella.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no tienen más libertad que la libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que viven dramas pasionales con las máquinas.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que son siempre muchos, y están siempre solos.
Pobres, lo que se dice pobres, son los que no saben que son pobres.

Eduardo Galeano, Uruguay

"Pachamama te veo tan triste... Pachamama me pongo a llorar..."

7/3/05

ainulindalë (fragmento)

En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvitar; y primero hizo a los Ainur, los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento, y estuvieron con él antes que se hiciera alguna otra cosa. Y les habló y les propuso temas de música; y cantaron ante él y él se sintió complacido. Pero por mucho tiempo cada uno de ellos cantó solo, o junto con unos pocos, mientras el resto escuchaba; porque
cada uno sólo entendía aquella parte de la mente de Ilúvitar de la que provenía él mismo, y eran muy lentos en comprender el canto de sus hermanos. Pero cada vez que escuchaban, alcanzaban una comprensión más profunda, y crecían en unisonancia y armonía.

Y sucedió que Ilúvitar convocó a todos los Ainur, y les comunicó un tema poderoso, descubriendo para ellos cosas todavía más grandes y más maravillosas que las reveladas hasta entonces; y la gloria del principio y el esplendor del final asombraron a los Ainur, de modo que se inclinaron ante Ilúvitar y guardaron silencio.

Entonces les dijo Ilúvitar: -Del tema que os he comunicado, quiero ahora que hagáis, juntos y en armonía, una Gran Música. Y como os he inflamado con la Llama Imperecedera, mostraréis vuestros poderes en el adoro de este tema mismo, cada cual con sus propios pensamientos y recursos, si así le place. Pero yo me sentaré y escucharé, y será de mi agrado que por medio de vosotros una gran belleza despierte en canción.

(...)


J.R.R. Tolkien

21/2/05

novusvitae

Este es un cuento que saqué de la revista Conozca Más en un concurso de Ciencia Ficciòn, y me gustó en su tiempo... A ver qué les parece:

Lázaro corre sin control por la ciudad en ruinas. Todo a su alrededor está destruido. Los edificios omerciales, las grandes torres, los parques, las casas... todo cae a pedazos, batallando por mantenerse en pie después del fuego y las ondas sísmicas. La guerra se había llevado todo. Sólo bastó que alguien empezara, luego los demás lo siguieron. Armas devastadoras, producto del hecho de no saber cuándo detenerse. Nucleares, bacteriológicas, químicas... qué importa. Finalmente consiguieron su cometido. Toda la vida en el planeta era historia. Toda menos Lázaro.

Medio enloquecido, se detiene. Sus ojos, muy abiertos, irritados y llorosos. Resopla. Se recarga, sin darse cuenta, en la pared. Su mano se topa con algo afilado. Un pedazo de metal de los tantos que cayeron al suelo desde las alturas, cuando algo demoledor convirtió las maravillas en añicos. El hombre observa la improvisada arma con mirada idiota. Como un poseso, rebana en grandes y repetidas tajadas su muñeca izquierda. No detiene el salvaje acto hasta que su mano cercenada cae al suelo en medio de un charco de sangre. Grita, tropieza y, finalmente, cae al suelo, boca arriba, sobre un montón de escombros. El sangrado se ha detenido. Su nueva mano empieza a formarse. Recuerda involuntariamente... la memoria regresa atrás. El laboratorio. Era completamente feliz metido ahí dentro, rodeado de tubos de ensayo, matraces y químicos mezclados. Horas y horas de investigación buscando el sagrado grial: la inmortalidad. En teoría, es posible. Las células se oxidan, se ‘desgastan’. La regeneración de los motores biológicos necesarios cesa... los motivos son muchos. Lo que él buscaba era una manera de acelerar las células para reconstruirse a sí mismo de manera indefinida. ‘Afinar’ el mecanismo humano. Perfeccionar la fábrica...

Éxito. Sí señor... obviamente él fue el primero en probarlo. Funcionó. Por Dios, vaya que funcionó. Su cuerpo se regeneraba a una velocidad pasmosa. Cualquier corte, cualquier herida, era reparada en segundos. ¿Comer? ¿Dormir? Pronto descubrió que no necesitaba nada, simplemente vivía. Su cuerpo era su propia fuente de energía, reconstruyéndose, nutriéndose a sí mismo innumerables veces, autorreciclándose sin fin. Luego, la luz. El ruido, la explosión. Abrió los ojos y quitó los escombros que habían caído sobre él. Descubrió con horror que había perdido una pierna, pero vio con más horror aún que el muñón pegajoso que crecía en su lugar. El muñón que sería una pierna completa y funcional en cuestión de horas. El mundo había muerto. El mundo lo había pasado por alto encerrado en su santuario científico, mientras afuera, la guerra estallaba. Y finalmente, llegó a su fin llevándose todo al diablo. ¿Cuántas veces había intentado suicidarse? Su cuerpo perfecto, carcelero inagotable de su propia alma, se negaba a morir. No podía morir. Había intentado todo... todo en un mundo sin vida más que la suya, perfecta. El calor, el frío, el agua, la gravedad... su cuerpo respondía y se recomponía siempre. Creaba miembros, reparaba heridas, se nutría de sí mismo, aumentaba o disminuía sus funciones, todo con la premisa de vivir. Ni la radiación había podido matarlo. Sus ropas, hechas jirones, estaban llenas de sangre seca. Pero su cuerpo no tenía una sola cicatriz.

Tenía una última esperanza. Sabía de algo tan absolutamente destructivo que quizá le mataría. Miró el sol, en lo alto. Con el tiempo el astro moriría, moriría y se llevaría todo el sistema con él, en su calor abrasador. Sonrió. Sólo debía esperar. Se quedó ahí, tirado, sintiendo el cosquilleo de su nueva mano, mirando el cielo. ¿Qué es un par de miles de millones de años? Pan comido.


Tatiana Ortiz Loyola Modilevsky