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18/5/14

Namasté


“Honro el lugar en el que usted y el Universo entero moran, honro el lugar que es de amor, de integridad, de sabiduría y de paz. Cuando usted está en ese lugar, y yo estoy en ese lugar, somos uno”.
[vía]

15/2/14

Todo somos

Ermita

Soy un montón de carne, sangre y huesos,
La unión indescifrable de protones y electrones,
La vida que no pedí y la muerte que me espera,
La prisión y libertad a que el cuerpo nos condena.

Soy recuerdos, anhelos, experiencias,
Todas las personas que amé y amaré,
Soy sus deseos y dolores,
Esa canción, ese bar, esa cerveza.

Soy un viaje inconcluso y sin remedio,
soy la tierra, el agua, el aire,
soy el fuego que todo lo consume,
y el humo que se pierde entre las nubes.

Soy las estrellas que nos miran desde lejos,
El vacío que insiste en separarnos,
La fuerza que se empeña en unirnos,
Soy el misterio y lo desconocido.

Soy la luz y la oscuridad,
el oprimido y el opresor,
el amor y el sufrimiento,
soy el bien y la maldad.

Soy un instante y una eternidad,
el parpadeo de una roca inerte,
un resplandor entre la suciedad,
una esperanza de no tener qué esperar.

Soy lo que hicieron de mí
Y también lo que hice de ustedes,
soy yo, también soy tú,
soy tus parientes, tus ancestros y los míos.

Soy una violenta y continua explosión,
soy el placer, el dolor, el sabor,
el todo y la nada, adentro y afuera,
la fatiga que llega de tanto ser.

Todo viene de lo mismo,
y se dirige a un solo destino.
Todo empieza y todo acaba.
Soy todo. Todo somos.

8/10/12

Opresión


Definitivamente soy mi peor enemigo. Mis miedos, mis preocupaciones, mis deseos... La vida es tan simple. Personas van y vienen, se acercan y se alejan, nos involucran y después nos expulsan, y así es, no hay nada que podamos hacer para cambiarlo. La vida es corta, el mundo es injusto, la sociedad es una basura, el poder destruye todo a su paso... Pero así es el mundo en el que vivimos. Será muy difícil, sino imposible, cambiarlo.

Una vez escuché que siempre que pienses que tu vida es demasiado complicada y que sufres mucho, lo único que tienes que hacer es recordar que eres un simio parlachín viajando por el espacio en una roca flotante. Visto así, no suena tan terrible. Al contrario, hasta te hace pensar en la suerte que has tenido. De que un montón de partículas que se originaron hace miles de millones de años en una explosión que ni Hollywood se puede imaginar, lograron sobrevivir al tiempo y al espacio hasta darte la forma que ahora tienes, plantando en ti todo tipo de sueños, esperanzas y preocupaciones que, al final de tus días, no valdrán de nada.

Y sin embargo, es difícil dejar de sentirse oprimido. Por las decisiones que tomamos o tomaremos. Eso es quizá porque nos movemos en un tiempo unidireccional. No hay forma de volver atrás. No hay manera de desandar los pasos andados. Y así avanzando el reloj de arena de nuestra existencia se va consumiendo, consumiendo, consumiendo... Se nos apaga la vela, se nos termina la hoja. Tiene que causar algo de angustia, por más relajados y valemadristas que seamos.

Pero eso mismo nos puede ayudar a la inminente resignación. De que las cosas son (fueron, serán) así y no de otro modo. De que las decisiones que tomamos nos han traído a este lugar en e que estamos, y las decisiones que tomaremos nos pueden alejar también de acá, si es que no nos gusta el lugar en el que estamos. Es un poco indescifrable a dónde nos pueden llevar las decisiones futuras. Como nos pueden salir las cosas bien, nos pueden salir peor. Pero también así es la vida.

Y todo esto provoca esa opresión. Sobre nosotros mismos, sobre nuestras pobres, tenues y fugaces existencias.