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29/11/08

Recta final


[Mi cactus favorito]

1. A veces no te entiendo. A veces siento mucho miedo de cansarme, de tirar todo al carajo y alejarme de ti, no sé si para siempre, sólo pienso en irme, unos días, unas horas, una vida, pero irme. Entonces respiro, trato de entenderte, de pensar como lo harías tú, pero me resulta muy difícil, porque a mí el viento no me molesta, porque yo soy más práctico y me interesa hacer las cosas rápido y con comodidad; porque sé que no soy perfecto ni busco serlo, ni busco que todo a mi alrededor esté perfecto. No somos iguales, lo sé, siempre lo he sabido. Y sé también que estamos juntos por voluntad, y que eso es lo que cuenta, porque yo podría irme, o tú podrías irte, y quizá encontraríamos a alguien más que, creeremos, nos entiende más, nos complace más, nos hace sentir mejor, pero a los meses iremos descubriendo que no todo es tan bueno, que no hay pares perfectos, que el "alma gemela" no existe, y nos arrepentiremos, porque sabíamos que estábamos bien juntos, que estábamos logrando cosas, muy lentamente, con muchos esfuerzos, pero eran nuestros. Porque tú y yo nos fuimos y no teníamos nada. Y todo lo que hemos conseguido, ha sido, en gran parte por nuestro esfuerzo. Y todos los sueños que tenemos, los planes, los proyectos, los lograremos gracias sólo a nuestro esfuerzo. Por eso te amo.

2. Ya me estoy cansando. Estoy haciendo un esfuerzo sobrehumano por terminar el trimestre lo mejor parado posible. Espero también conquistarme al maestro con mi video, no está mal. Le lloraré por un punto extra, porque sé que en este examen no me fue tan bien. Pero mi exposición quedó buena, y el video también... Hice un esfuerzo mayor, eso que ni qué. Con los demás... No quiero pensar. Hoy me he relajado casi todo el día, y mañana haré lo mismo; me preocuparé hasta el lunes. Entonces veré cuáles son las últimas preocupaciones... Después, sólo será cuestión de presionar "reset". Y listo.

3. Me siento mal de avanzar tan lento. Han sido dos años y no he logrado casi nada. Sigo parado en la misma posición económico-social. Si acaso nuestros ingresos han aumentado un poco, no ha sido gracias a mí. Los proyectos eventuales en los que trabajo sólo sirven para pagar las deudas. Una vez creí que podríamos empezar a ahorrar, pero no fue así. Ahora tampoco se podrá. Tal parece que, no importa qué, seguiré con mis mismos lentes otro año, y no podré llevarles regalos decentes a mis familiares. Sólo a la familia nuclear (y ni siquiera serán decentes) y ya está. Si se preguntan Pues a qué se fue, no ha hecho nada, no me importa. Me importa que el tiempo avanza lento, y que falta mucho para que yo pueda hacer algo importante con mi vida, a pesar de que el año entrante cumpliré 23, y el descenso comenzará. Por eso estoy haciendo todo esto. Por eso insisto con MA, que ya no sé si de verdad es tan difícil localizarlo o nada más ya no quiere respondernos. Pero el lunes iremos. Y también voy a llorarle. Un trabajo. Un conocido. Un proyecto de medio tiempo. No pido mucho, porque no podría con todo.

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"Haremos de cuenta que fuimos basura..."

28/7/08

Importante




¿Sabes? Acabo de descubrir algo de suma importancia, que no debo olvidar jamás:

No vale la pena llorar por ti.

Así llore diez mares de lágrimas, o los que fuesen, no vas a cambiar. Seguirás con tu mismo temperamento, voluble, obsesivo, enojón, y te valdrá madres considerar que vives con una persona que al igual que tú, tiene emociones complejas y sentimientos irracionales.

Esperaba que funcionara mantener el corazón abierto para ti. Según esta teoría, la puerta del corazón es, a fuerza, de dos vías. No puedes mantener la circulación de emociones si la cierras para impedir que entren sentimientos hirientes. Has insistido tanto, no te quedes con nada, dime las cosas, pero no sirve, no sirve de nada, no ganamos nada, ninguno. Así que lo ideal es mantenerla firmemente cerrada, y poner, enfrente de la puerta, un bonito cuadro, o mejor, una fotografía, con las cosas como están ahorita, un amor interminable, una paciencia inagotable, una voluntad inquebrantable. Nada entra, nada sale, y viviremos felices por siempre, tú enojándote, yo viéndote enojar. Pero eso sí, ni una lágrima más, ya estoy harto de eso.

No, no estoy harto de ti. Sino de dejarme lastimar por ti, de que tus palabras y tus acciones me resulten tan hirientes, porque me importas, porque el mundo se puede caer en mil pedazos, y la gente puede señalarme y burlarse de mí, eso no me importa, pero tú, lo que tú digas, lo que tú hagas, es lo que me quita el sueño. O me quitaba. Porque lo permitía. No quiere decir que te quiera menos, o que te vaya a dejar de amar. Es, nada más, cambiar la estrategia, para mejorar la convivencia, respirar y suspirar no ha funcionado, ni contar hasta diez, ni el ejercicio de la crueldad, nada, hasta ahora, y no quiero que se muera el amor, es lo que menos quiero, la voluntad está, siempre estará, eso no lo dudes, sólo voy a no dejar que me lastimes. Porque de eso sí ya me cansé, y es cosa mía, no tuya, esa es la esencia de mi descubrimiento, que no es que tú me lastimes, sino que me dejo lastimar, y eso es lo que cambiaré.

¿Cómo decían los de la película? Corazón de piedra, o algo así.

22/7/08

A veces




A veces, cuando te enojas o te enfadas por cualquier cosa, siento una angustia terrible, pero no sé si por que temo que te vayas o por que la desesperación me hará pensar irme. Creo que es más lo primero. Es verdad que siento desesperación, por no saber qué hacer ante tus cambios de humor repentinos, ante tus ataques de enfado, ante tus disgustos inexplicables para mí, pero nunca me alejaría de ti por mi propia voluntad.

Hay quienes no estamos hechos para ser libres. Y la verdad es que yo dependo tanto de ti...

15/6/08

Bang!



De regreso a Teotihuacan, pero esto vez para mostrarle el mítico lugar a mis nuevos amigos alemanes, G y L. Quedaron fascinados, conseguí un descuentazo en un silbato de jaguar, de 250 a 160 pesos, para G, quien es músico y lo usará en uno de sus shows. Compraron llaveros para sus hijos, nos refugiamos de la lluvia...

Eso fue el miércoles. El viernes los llevé al foro Alicia a ver a los Corazones Rotos, los Frenéticos y Nicotyna. A G le encantó, son grupos como de rock & roll, tipo los Implantes, con kinky guitars y bailes y disfraces retro. Un niño bailaba mejor que muchos de los adolescentes con copetes esponjados que acudieron al llamado. Me hubiera gustado quedarme un rato más, pero no tenía dinero para el taxi. Es lo malo de ser pobre.

Y ayer vinieron a la casa. Les advertí que yo no era un guía de turistas convencional. Los llevamos al mercado de Iztapalapa, comimos en la fonda de abajo y de postre F hizo fresas con crema. L probó, por primera vez en su vida, tequila. G no toma y como tampoco había refresco, tuvo que tomar agua. Fueron buenos días. La verdad es que los voy a extrañar cuando se vayan. Probablemente hoy los vea, en el Vicio. O si no, hasta el lunes, antes de que se vayan al aeropuerto. Y después, quién sabe cuándo.

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No lo vas a creer, pero todavía me duele. Todavía veo tu imagen, aterrorizante, en mi cabeza, antes de dormir, al despertarme, cuando vamos a comer, cuando me abrazas, cuando me das un beso... Trato de olvidarlo, pero es difícil cuando todavía duele. No hay marcas, ni señas, cualquiera que me viera diría que nada pasó... Pero pasó, y todavía me duele. Todavía...

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"He shot me down [bang, bang], I hit the ground [bang, bang], that awful sound [bang, bang]...
my baby shot me down..."

5/5/08

Cuando quieras quitarme la vida



Ya ha pasado la tormenta, según parece, pero los daños están hechos, y quedarán, para siempre, marcados en el muelle, para que nunca se olviden, para que, en el futuro, cuando el mar esté en calma y los pescadores se confíen, haya uno que les diga, Recuerdan la cabaña que estaba allá, era de fulano, y ahora ya no está, se la llevó la tormenta, y lo que aprendieron, si es que algo aprendieron, no se pierde en los laberintos oscuros del tiempo y de la memoria, para atarles una cuerdita, seguir avanzando, cada vez es más difícil, de tantas cuerditas que llevamos atadas, no podemos movernos, continuar, por eso hay que deshacerse de las que no importan, y sólo esas, las que tiran las cabañas, esas sí hay que llevarlas siempre con nosotros.

Aquí quedaron los daños. Aquí no, en esta casa llena de sol, caliente, todavía extraña, es un paisaje distinto, los ruidos son diferentes, ya no está la maderería, o lo que fuese aquello, hombres trabajando hasta medianoche, ahora hay un puesto de tacos en la esquina, suadero, al pastor de pollo y longaniza, en la esquina un parque con un quiosco frente a una iglesia, la campana, sin falta, suena cada hora, once de la noche, doce de la noche, una de la mañana, dos de la mañana, después no sé porque duermo, tranquilo, con el eco del remordimiento, todavía, zumbándome los oídos, recordándome, Mira la suerte que has tenido, todavía poder dormir abrazado a un cuerpo que te ama, pero supongo que, como a las seis y siete de la mañana sigue sonando, igual lo hará a las tres, cuatro y cinco. Los olores también han cambiado, las paredes, los gatos y camiones pintados en la recámara, la cenefa despegándose en la sala, todavía vacía, excepto por el librero, ya atestado de libros errantes, la cocina, con una mesa faltante, pero por lo demás, cualquiera que vea esto diría, Que linda casa, y yo respondería, Pues no gracias a mí.

Eso y el trabajo. Después de un mes y medio, casi dos, contestando llamadas, ofreciendo productos que cambian la vida, superando rechazo tras rechazo, frustración tras frustración, no tolero no ser bueno en algo, no puedo ver mis métricas, todavía peores a las de O, y continuar trabajando tan tranquilo. Y no me importa. Trabajar en algo más, o en algo menos, sirviendo cafés, haciendo frappé, "esmutis", limonadas, por una miseria... De una frustración a la otra, por qué no puedo vivir de editar, de escribir, por ejemplo, si me pagaran por hacerlo, que feliz sería, la vida otra cosa, no tener que saltar de un trabajo al otro, ni soportar jefes déspotas, ni compañeros pedantes, que creen que lo saben todo pero no pueden armar una maldita máquina de capuccino frío, para qué la desarman entonces, y el otro, flojo como el solo, barrer, cuánto trabajo, cabrón, barrer y tallar, jalar y secar, eso es lo justo, dos y dos, cuándo alguien escuchó decir, y aceptó, que uno haga una cosa y el otro tres es justo, cuando ambos tienen el mismo puesto y se reparten tareas que son equivalentes, como en KFC, que tiempos aquellos, cerrar trasempaque, por ejemplo, uno hace el wash, el otro lava las freidoras, una cosa es una chinga, la otra es un riesgo, y eso es lo justo, malo cuando uno se iba a las nueve y tenía que dejar a E sola, porque la StoreTrainer no me quería ver más allí, cambiaba el filtro, lavaba las cuatro máquinas y una se quedaba sola, para lo que se ofrezca, de noche no hay ya tanta gente, uno que otro perdido, borracho, comprar una papas chicas para poder entrar al baño, pase así, no me haga ensuciar la máquina otra vez oiga.

El caso es que tengo 22 años, casi, y no puedo dedicarme toda la vida a esta clase de trabajos, por muy dignos que sean, lo que yo quiero es otra cosa, algo más retador, algo que me haga esforzarme en serio, que no sea solo trabajo físico. En la finca está bien, no es pesado, ayer lo fue, pero eso es por "la situación", dijo M, por el Foro será, qué sé yo, es pesado, sí, pero no tanto, fue mi segundo día, funcioné bien, supongo, me falta experiencia, práctica, después haré todo sin pensarlo, justo como en KFC, presionar botones, echar hielos, servir, entregar, es todo, quién sigue.

A algunos nos tocó chingarle. Otra cosa sería, si mi padre fuese rico, por ejemplo. Para empezar, no estaría viviendo aquí. Me habría ido ya a Francia o a Sudamérica a estudiar. No tendría que trabajar. Esta PC sería una MacPro y yo estaría, ahora misma, escribiendo reflexiones sobre la vida tirado en el pasto del campus, fumando mariguana y filosofando sobre las virtudes espirituales de la materia o algún tema por el estilo, y en cambio, estoy aquí, muriendo de calor, en el día más libre que tendré en el año, sin ganas de hacer tarea, queriendo descansar, sólo descansar, pero el remordimiento no me lo permite. Sé que tengo tarea que hacer, y en cambio, estoy aquí, escribiendo tonterías que a nadie le interesan, sólo para desahogarme.

Desahogado estoy. Y ahora, a seguirle chingando, no hay de otra... Pero antes, terminaré el Ensayo sobre la ceguera de una vez, para ver si en la biblioteca de la UAM tienen Marianela de Pérez Galdós, que tengo ganas de leerlo de nuevo. Quizá por la historia de los ciegos. O quizá no.

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"Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos", José Saramago

14/4/08

Who am I?




Creo que ya he tenido un poco de tiempo para analizar lo que está pasando con nosotros. Y entre más lo pienso, menos lo entiendo.

No me explico cómo pude comportarme así. Como pude llegar a hacer tales disparates, semejantes tonterías, sin pensar, sin prever, cuando lo hice, me pareció... qué sé yo, emocionante, excitante, y deseaba en el alma que no tuviera mayores consecuencias. Pero no lo razoné, no me dije Daniel, ¿acaso no ves lo que estás haciendo? ¿Quién era ese Daniel que estaba haciendo tantas tonterías, sin detenerse a pensar? La verdad es que no lo entiendo. Y entre más pienso en ello, entre más busco una razón, una explicación para dársela a F, más me confundo.

Pudo ser curiosidad. Pero la curiosidad deja de serlo cuando llega al extremo al que llegué. Pudo ser hastío, frustración por la rutina, cansancio. Y de la misma manera, nada de eso lo justifica. ¿Entonces? Entonces sólo me queda decir que soy un total pendejo. No hay otra razón. Soy un idiota, un imbécil, y no merezco su perdón. No sé con qué cara se lo he pedido, tal vez porque es lo único que me queda, el único remedio, para que no se vaya, para que cumpla lo que me dijo... Para que estemos juntos, hasta ver las arrugas y las canas, y los años y todo... La verdad es que no deseo otra cosa de la vida. Que pena que tenga que hacer tantas pendejadas para darme cuenta de eso. ¿Qué clase de persona soy? No lo merezco... Nunca lo he merecido, y nada de lo que haga me hará merecerlo.

Pero si decide quedarse... Será otra historia. Será otro día. Ya no será fe, en el sentido de que lo daré por hecho. Ya no daré por hecho que cuando yo llegue, él va a estar. Que cuando lo necesite, estará. Porque eso me hizo cometer estos errores fatales. Ahora seré coherente con lo que digo y lo que hago, y haré un esfuerzo, todos los días, día tras día, para mantenerlo junto a mí sin tener que atarlo a mí...

No quiero llorar, porque puede penar que lo voy a chantajear. Pero ante una situación como esta... es difícil no llorar. Más después de haberme vuelto tan llorón.

Él tomará la decisión. Yo, hasta ahora, no me he ganado el derecho ni de voz, ni de voto, ni de nada. Puedo tenerlo todo, y ofrecerlo todo, y decirle que me pida lo que quiera... Pero al final, él será quien decida. Y a mí no me quedará más que aceptarlo. Así que voy a esperar, el tiempo que sea, y a soportar, el dolor que aguante. No hay otro camino. Yo mismo los eliminé todos...

La culpa fue mía.

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["So just say how to make it right
And i swear I'll do my best to comply"]

12/4/08

He's gone



Y como dice la canción [aunque es demasiado tarde]...

"Si no te vas
te voy a dar mi vida
Si no te vas
vas a saber quién soy
Vas a tener
lo que muy poca gente
Algo muy tuyo
y mucho, mucho amor...

Ay, cuánto diera yo
por verte una vez más
pedazo de mi vida...
Por Dios que si te vas
se va a acabar mi amor
pedazo de mi vida...

Si tú te vas
se va acabar mi mundo
El mundo donde sólo
vives tú
No te vayas
no quiero que te vayas
Porque si tú te vas
en ese mismo instante
Muero yo..."

De verdad... Te voy a esperar. El tiempo que quieras.

Te amo.

22/1/08

[...]



No sé qué me empujó a ver tus fotos, todas. Curiosidad, supongo. Después de tantos años, de tanta gente, de tantas experiencias... Imaginar, o pensar, que queda algo de aquella jovencita tierna y encantadora que me cautivó, es absurdo. De verdad me cautivaste. Yo no sabía qué cosas iban a pasar después, no me estaba engañando ni te estaba engañando a ti, sólo estaba viviendo lo que en aquel momento quería vivir, es todo.

No sé si seas feliz. No puedo juzgar algo así por el tamaño de tu sonrisa. La verdad es que espero que sí. Y otra verdad es que me da una tristeza enorme que te hayas convertido en lo que eres. No te juzgo, no estoy diciendo que seas una mala persona, es nada más mi punto de vista. Quizá tu marido es feliz. A mí me da tristeza. ¿Por qué? Bueno, pues porque me preocupaba tu bienestar. Porque de entre todas las personas que han influido en lo que ahora soy, tú jugaste un papel fundamental. Enamorar a un chavito idealista, romántico, estúpido, obsesivo...

No te conocí. Nunca. Creí conocerte, pero me engañaba. Tu ternura me cubría los ojos con un velo que filtraba todo lo malo que había en ti y me otorgaba la imagen de una persona sublime, a la cual yo no merecía. Y me esforcé por ser mejor. Pero por ser mejor según mi concepción de la realidad. Ahora entiendo que no habría podido aguantar tu ritmo. Las fiestas, la banda, la socialización, todas esas cosas que me dan hueva y que tú no habrías cambiado por mí. Que bueno que me mandaste al carajo. Que bueno que por no enojar a tu novio ignorabas mis llamadas, y mis correos, y mi ser. Que bueno que hiciste como si yo hubiese desaparecido del mundo. Digo que bueno, y lo raro es que al mismo tiempo me da tristeza, porque yo siempre quise lo mejor para ti.

Ojalá seas muy feliz. Y ojalá que permanezcas en un bonito recuerdo, nada más.

10/6/06

Demasiadas ilusiones



Lo sabía. Sabía que me estaba precipitando. Yo creí que podría mantener mis sentimientos en un tanque, para que no se desbordaran y sacaran todo de control. Yo creí que aún no me había lanzado al abismo. Pensé que lo tenía todo en mis manos. Pero al parecer, el amor me ha declarado la guerra, por las acusaciones tan fuertes que hice sobre él, y está dispuesto a no darme paz ni tregua.

No debí reconocer lo que sentía. Ese fue mi gran error. Debí continuar ocultándome en las sombras, debí permanecer como espectador. Pero no. Un impulso, de esos que no puedo reprimir nunca, me hizo hablar con la verdad y decirle. Decirle que yo podía hacerla feliz. Decirle que yo estaba dispuesto a eliminar mis miedos, mis barreras, mis angustias, si ella decidía correr el riesgo.
Sé que no era el momento indicado. "Quizá estoy cometiendo un grave error", le dije.
Y ahora cómo, cómo podré seguir entablando esas conversaciones, si desde hace días las veía como un siguiente paso. Cómo podré seguir hablándole del amor, de la fragilidad de la vida, de mis sueños y de mis planes, si ella me ha arrebatado con crueldad involuntaria la breve esperanza que le robé.
Cómo se regresa la lluvia para las nubes, una vez que ha empezado a llover. Cómo se regresa el suicida al borde del abismo, si está ya en plena caída libre. Cómo se devuelve el agua al tanque, cuando ya causó tantos estragos el desbordamiento...
Pero, no sé si esto sea más crueldad o qué cosa, no me ha arrebatado toda la esperanza. Me ha vuelto a decir "que mañana pase lo que tenga que pasar". Mi enorme inseguridad me hace creer que me engaña, que ella sabe bien qué pasará mañana: nada. Por otro lado, algo me dice que no hay que desalentarse. Que hay que confiar. ¿Puedo quedarme esperando toda la vida? Cuando se tiene conciencia de la muerte, la vida parece demasiado corta como para esperar, porque se vive del presente.
¿Me permitiré amarla, en silencio y sin que ella deba corresponder? ¿O me desharé, si puedo, del sentimiento que se expande dentro de mí como un virus arrasador? Son dos caminos muy claros: o tumbo todas mis barreras y dejo que el amor entre, o añado una nueva a las ya existentes (hablo de las barreras), y le vuelvo a cerrar el paso a ese cruel, despiadado, y espeluznante sentimiento.

No cabe duda. Necesito salir de aquí un tiempo... ya falta poco. 6 días...

"I'm a happy dreamer... I believe in love..."

7/6/06

Esa piel tuya (+nota preliminar)



(Nota preliminar):
Los poemas, yo lo sé mejor que nadie, no son lo mío. Pero hoy me siento romántico. No debería, sé que me precipito... pero no puedo evitarlo. Así es esto.

Que le inventen otro nombre a nuestra blanca luna,
que renazca el sol de entre todas las nubes nuevas,
y vayan contando las estrellas de una en una
el breve rumor de nuestro encuentro cuando llueva.

Olvidado y ciego en esta profunda penumbra
protejo con recelo el eco suave de tu voz,
que se va abriendo paso y sólo tu rostro alumbra,
y va sacándome el alma con lentitud atroz.

Tengo ganas de pintar tu sombra con mis dedos,
y elaborar un verso que me sirva de puente,
pero al despertarme yo, se despiertan mis miedos.

Tengo miedo de entrar en el mundo en el que vives,
pues el corazón se imagina que lo que siente,
cuando lo esté sintiendo esa piel tuya, lo esquives.

23/2/06

Expectativas

No es que le esté echando la culpa de todas mis desgracias, pero es muy posible que ella sea la causa. El "amor de mi vida" me rompió el corazón en millonésimas fracciones cuando sentenció que no volvería conmigo porque yo era un egoísta. Un egoísta.
¿Egoísta? ¿Yo? Para nada, dije. Entonces pensé que era ella la que estaba mal, la que no sabía que yo sólo quería hacerla feliz, quererla, tenerla conmigo... Ahí entré en un dilema. Quería tenerla conmigo, no estar con ella. Me di cuenta, luego de mucho tiempo de ruegos innecesarios (porque jamás rindieron los frutos deseados), que en verdad sí era un egoísta: deseaba quererla para sentirme querido, anhelaba su presencia porque me hacía sentir bien, me hacía sentir pleno, completo, mejor. No la quería para hacerla feliz a ella; lo que necesitaba, en el fondo, era hacerme feliz a mí. Al darme cuenta de mi terrible error, no me quedó cara para mostrarle, y me alejé, y me sentí culpable por haberle hecho daño creyendo que le hacía algún bien.
A partir de entonces, noto que todos mis actos son egoístas. Aunque no lo sean. Si pienso en mí, soy egoísta. Si me olvido de los intereses de los demás por anteponer los míos, soy egoísta. Si disfruto de un descanso a costas del trabajo de otra persona, soy egoísta. Y la vida, señoras y señores, no es así.
Descubrí que uno sólo puede dar lo que posee. Descubrí que si quieres hacer sentir a otras personas plenas, seguras, confiadas, el que debe estar pleno y seguro y confiado es uno mismo, para transmitírselo a los demás. Descubrí que mi estabilidad emocional es más importante que la de, por ejemplo, mi mamá o mi papá, porque ellos pueden ocuparse de la propia, si les molesta una actitud mía (siempre y cuando no sea destructiva, digamos, por ejemplo, que me guste reciclar los calcetines sucios), ellos son los que deben arreglar su problema, no yo. Descubrí que no puedo seguir llenando las expectativas de otras personas. No puedo ser toda la vida perfecto. No soy, ni seré jamás, el hermano perfecto, el hijo perfecto, el sobrino perfecto, el estudiante perfecto, ni el trabajador perfecto. Descubrí que debo ser auténtico, que nunca debo olvidar mis metas, aunque los caminos cambien, los objetivos deben ser los mismos, mientras sean los que de verdad me interesan. Y descubrí que mi papá y yo, a pesar de todo, no vemos el mundo de un modo tan distinto. Sus necesidades son monetarias porque sus objetivos requieren de dinero, pero eso le pasa por procrear tanto chamaco. Llámenme idealista, soñador, o lo que gusten, pero yo no vuelvo a sacrificar lo que pienso por dinero. Mi éxito, así lo he decidido, jamás estará basado en la cantidad de riqueza acumulada, sino en las satisfacciones obtenidas. Sí... tal vez cuando tenga hijos, pareja, recibos acumulándose debajo del teléfono, la alacena vacía, los zapatos rotos, el coche descompuesto, y los embargadores tocándome a la puerta, piense de modo distinto... O tal vez no. Tal vez la suerte me sonría, tal vez, al final, actuar conforme a lo que de verdad deseamos es gratificante. Tal vez la vida recompensa a los que son sinceros. Porque, eso ni dudarlo, cuando alguien desea con todas sus fuerzas una cosa, todo el Universo conspira para que lo logre.

"I'm taking the make up off my face... before I forget my own features"

9/10/05

letargo

letargo

no conozco con certeza el significado de esa palabra, pero creo que es la que mejor define el estado en el que me encuentro. domingo por la tarde, la soledad como mi única compañera, no porque así sea mi destino sino porque yo así lo elegí. o tal vez no. tal vez sí es así mi destino. el caso es que miro el cielo limpio y azul, la calle desierta y en paz, la poca gente que transita el barrio, el señor en bicicleta, la madre y la hija juntas, la farmacia abierta, y todo en marcha, en orden, siguiendo su rumbo predefinido. yo también sigo mi rumbo predefinido, porque creer en eso es la única forma que he encontrado para no agobiarme con la incertidumbre de por qué estoy aquí, y a dónde voy, a dónde me dirijo, a dónde terminaré. pienso que soy parte de un plan trazado desde el principio de los tiempos, y que nada de lo que haga o deje de hacer cambiará las cosas. claro que puedo llegar al final de mi camino cansado y temeroso, o por el contrario, repleto de sabiduría y realizado, todo dependerá de mis acciones. llegaré a donde tengo que llegar, de eso no hay duda, pero la forma en que lo haga será por completo mi responsabilidad.

ahora me encuentro, como ya dije ayer (¿en verdad fue ayer? a mi me parece que pasaron siglos...), me encuentro estancado en el eterno presente. una fuerza extraña me ha envuelto entre sus finas garras, destruyéndome como nunca nadie me había intentado destruir jamás, con una elegancia admirable, con una paciencia notable, podría decir que esta fuerza misteriosa me destruye casi con cariño, con ternura, y por eso me atrapa aún más. no es la soledad, con esa ya me he familiarizado lo suficiente y sé que no es tan sutil ni tan inteligente. no es el amor, porque el amor es salvaje y sin límites. no es la rutina, porque la rutina sólo te llena de una eterna expectativa, esperando a que pase algo. es algo distinto, algo que nunca antes había sentido. y que se levantó esta mañana de la cama conmigo.

está en mis ojos, en mi rostro, habita dentro de mí. y tengo la vaga sospecha de que ya lleva mucho tiempo actuando, carcomiéndome, esperando el momento justo para revelarse y atacarme por el frente. pero mientras no sepa con certeza qué es, no podré controlarlo, o defenderme aunque sea. descubrí que no me conozco tanto como pensé. que hasta para mí soy casi un desconocido. que todo lo que creía saber de mí, y por tanto, de los demás (porque veo a los demás a través de mi propia imagen reflejada en ellos), podría resultar falso, que mi concepción del mundo y de la vida no es como lo había percibido hasta el día de ayer. y necesito hacer algo para no quedarme atrapado en el presente, que es algo muy diferente a disfrutar el presente. mucho, muy diferente.

18/9/05

reset

SuperNES

no, no lo estoy manejando como debiera. más bien, lo estoy arruinando. más bien, estoy arruinándolo todo. no siento que pueda acomodarme al ritmo de la escuela. no creo tener ganas de ir a nueva york, ni tener el dinero. no siento la inspiración necesaria, o digamos, la debida, para continuar escribiendo. quisiera dar saltos en el tiempo, moverme con libertad a través del calendario, unos días, unos meses, unos años, que pasen sin que yo me de cuenta, perderlos por ahí, ignorarlos, dejarlos escapar.

diré que haré cosas, pero sé que al final no las haré. entonces, ¿para qué digo qué haré algo? ¿para engañarme? ¿para engañar a los demás? no tiene caso. mejor no digo nada y trato de hacerlo, intento una y otra vez, quizá al principio no puedo, no tenga éxito, quizá yo solo no sea capaz de hacer nada, entonces buscaré ayuda. pero no es algo que le pueda pedir a cualquiera. no es algo que cualquiera pueda entender. es algo más, digámoslo así, existencial, o filosófico, o trascendental. no es algo que se pueda cambiar de la noche a la mañana. pero ya lo he identificado, o si no, estoy en camino. será suficiente con agarrar una de las tantas ramas y desde ahí guiarme hacia la raíz, encontrar el fondo último y ya que lo tenga en las manos, lo liquidaré. la rama más gruesa, y por ende, la más sencilla de seguir, la tengo al alcance de la mano.

mientras tenga este dilema existencial-filosófico-trascendental, todo será una mierda. la escuela, por ejemplo. qué cara está. un trabajo, también, no será difícil conseguir, o tal vez sí, dependerá de mí. las relaciones sentimentales. no sé manejarlas, trato y trato, no por compromiso, nada de eso, en realidad quiero hacerlo, en realidad quiero tener éxito, en realidad quiero hacer méritos, robarle una sonrisa, atrapar su mirada, despertarle la felicidad, la tranquilidad, el sosiego, el descanso, la paz. pero no siempre lo consigo. de repente un impulso llega, opaca los pensamientos y lo arruina todo. lo que es y lo que viene. y yo, sé que a veces las palabras lo solucionan todo, aunque esas palabras no sean las que uno necesita decir, no porque sean mentiras, sino porque le despejan a uno la mente y el pecho, limpian los pulmones, las fosas nasales, la garganta, a veces hasta los ojos. pero si las palabras no son dichas, nada se soluciona. es peor cuando sabes que fue culpa tuya. es peor arruinarlo cuando estás consciente de ello, y de que no puedes hacer nada.

si continúo así, me voy a arruinar. no puedo arruinarme. y no siento que esté siendo fatalista. tampoco quiero preocupar a nadie, hablo de mi hermana, de mi familia, de los que lees estas líneas y piensan "válgame, qué le estará pasando a este jovencito para escribir tantas barbaridades". pero no es nada. es, la verdad, algo más allá de lo físico, y hasta más allá de lo espiritual. es algo que en realidad no es. no... no todo puede explicarse con palabras. eso está claro. es una de esas veces en las que estás tranquilo, pero sientes que si no solucionas lo que te está pasando, llegarás a un punto en el que ya no podrás volver atrás, ni adelante, ni a ningún lado y te quedarás estancado. no sé si me explico. cuando sientes que el mundo se oye en una frecuencia distinta, y se ve en un canal diferente, y son otros sus colores, y otros sus aromas... y necesitas volver, a lo que conocías, a lo que te hacía sentir bien... es algo así como cuando el nintendo se traba y debes presionar reset. algo así.

11/9/05

es un domingo más (doctor jeckill sucks!)

una vez escuché esta canción al grupo donde mi compañero de escuela, el señor pez, toca desde por allá por abril. y me gustó el título. un domingo más.

bien, lo que se dice bien, no he comido. he leído hasta el cansancio, y cuando me di una vuelta por el barrio para ver a quién veía, no vi a nadie. y es que pasar el largo y tormentoso domingo con alguien no es igual que pasarla solo. con alguien aunque sea puedes decir estupideces. si te las dices a ti mismo, ni gracia te dan.

de repente recuerdos. una conversación que no me inmiscuía pero que aún así decidí revivir, un correo que me invita a una reunión de la secundaria a la cual no podré asistir por vivir en una ciudad diferente, un característico brillo del sol en la tarde que me transporta a mi puerto natal con la mente, sólo con la mente. malas amistades, así las llamarían las abuelitas conservadoras, esas que me han llamado el lic, será porque soy el único que estudia, será por alguna otra idiotez, el caso es que me han bautizado, me han unido a su club, algo que no había sido común en mí desde tiempos inmemoriales, que alguien me haga parte de su grupo es insólito, inaudito. pero malas amistades, lo que se dicen malas amistades, no lo son. no me obligan a hacer nada que no quiera hacer, me cuidan, me dicen cuídate de ese, al menos ya sé lo que me espera. no debo darle tanta importancia. de su amistad, por usar una palabra cualquiera, no dependo yo ni ningún aspecto de mi vida. es todo como que me pusieron el lic, y me reconocen en la calle, y me dicen ahí la vemos lic. patético. entusiasmado por un apodo.

no puedo quejarme de la primera semana de clases. estuvo hasta cierto punto bien, y ahora vamos a ver qué nos depara la segunda. na'h... los fantasmas no resucitan del todo. son como zombies asquerosos que se pasean desorientados, tratando de ser lo que una vez fueron pero ya jamás serán... lo que cuenta es lo que existe, lo que está vivo, lo que es tangible y presente. lo demás no hay que tomarlo en cuenta. lo demás está de más.

14/8/05

un poeta loco quiere su fin

nada tiene sentido. o parece no tenerlo. el tiempo se ha estancado entre los días idénticos y las noches silenciosas. nada que pasa me sorprende, ni me llama la atención, ya no consigo ver el mundo, y apenas van un par de días así, pero parece que ha sido igual toda la vida. el viaje a mexicali parece un recuerdo distante, casi un sueño, y un sueño desagradable, difuso, poco definido. todos los pensamientos que agobiaban mi mente se fueron huyendo, espantados, ante sus ruegos débiles al otro lado de la bocina. ¿qué pasó? y este vacío en la cabeza no parece solucionar nada, al contrario, todo está peor, tener la cabeza vacía, no saber qué pensar, qué sentir, qué hacer, qué suponer, dónde poner las manos, los pies, la cabeza, ese deseo de echarse al suelo aquí mismo, de abandonarse en medio de la calle a ver si alguien se apiada de mi alma hecha pedazos por esta súbita depresión, depresión repentina y terrible. siento que jamás volveré a escribir algo digno de leerse. siento que jamás haré nada con mi vida, que todos mis pasos son pasos inútiles, que no llevarán a ningún lado y sólo me harán hundirme cada vez más en el fango maloliente de la incertidumbre. ¿qué ha pasado? ¿quién me ha hecho esto? ¿quién me ha arrebatado de pronto toda esperanza, toda ilusión, todos los restos de humanidad que todavía dormían en el fondo de mi ser? me he sentido como un fantasma, un ente tratando de aferrarse a lo que aún le queda en el mundo material; hoy ni eso soy, ya no tengo nada, y lo que tengo, no lo quiero, y lo que quiero, no puedo tenerlo. el sol no brilla, el viento no sopla, mi oído izquierdo no escucha nada, mi mano derecha se niega a sostener la pluma, mis pies apenas pueden con el peso del cuerpo, la espalda se niega a enderezarse, la nariz ya no respira por sí misma, yo tengo que ordenarle, cada vez que recuerdo, que debo respirar, necesito respirar, necesito comer algo, necesito echarme a la cama y llorar, necesito echarme a los brazos de alguien y llorar desconsolado, necesito que llegue el fin, que algo pare este vertiginoso descenso que no acabará nunca y me lleve volando a otros lugares, a otros paisajes, a otras emociones que me falta experimentar, porque lo que conozco ya no me llena... el final de todo, de toda esta insoportable vida que se volvió la vida de un desconocido, me veo desde lejos y no me reconozco, veo a las personas y me parecen extraños, ajenas a mi realidad, todo esto, este teclado que se mueve, esta pantalla diminuta, esta silla que me soporta, mi ropa, mi pelo, mis lentes, mi piel... todo es irreconocible. ¿dónde te fuiste? ¿dónde estás? ¿por qué no regresas? me llamo a gritos, tratando de romper el sólido silencio que me tiene atrapado en un agujero, pero nadie responde. mis oídos son sordos, mis ojos son ciegos, apenas veo mi silueta allá, en el horizonte distante, y me llamo a gritos, intento alcanzarla, pero todo es inútil. yo ya no soy yo. después de esto... jamás volveré a serlo. el fin de aproxima... pero con una lentitud que incomoda. así que yo iré a su encuentro. no puedo aguantarlo más. sería tan fácil... tan fácil... enmudecer los dilemas, basta un golpe certero, un salto en el lugar correcto, un semáforo rojo, una soga, una caja de pastillas, un vidrio en la garganta, el filo de una navaja en la muñeca... es tan fácil, porque la vida es tan frágil, tan efímera, tan irreal. sería sencillo... me extrañarían, tal vez, un par de personas, algunas que jamás me han visto, sólo han oído de mí, supiste, supiste del tipo que se mató, no, quién, uno que estaba deprimido, se mató, cómo ves, pues muy mal, que estúpido, si la vida es hermosa, eso no lo niego, la vida es una maravilla, pero tiene sus altibajos, sus rampas, sus caídas. y cuando uno siente que de esta no puede salir, cuando lo han abandonado las fuerzas y de ahora en adelante todo será hacia abajo, hacia abajo, no hay fondo, jamás dejaré de caer, jamás lograré salir, una lucha perdida de antemano, ya luché lo suficiente, lo que tenía que haber luchado, lo que tenía que hacer lo hice, no queda más que esperar el fin, entonces vamos a buscarlo, para qué esperar si de todos modos llegará, tarde o temprano, mejor que llegue temprano, así no nos torturará la incertidumbre.
ya no quiero esto. ya... siento que ya no quiero nada. ¿qué pasó? es sencillo... muy sencillo. ella implorando, no con mucha convicción, que le pasaran el teléfono. él, no sé quién sea, algún pendejo de mierda, diciéndome "no está, quién habla", pero yo la escuchaba, "sí estoy", decía, "pásame el teléfono, por favor, no seas así". otra voz desconocida, quién habla, dije mi nombre, no te la puedo pasar ahorita porque está ocupada, ella diciendo no seas así, pasámelo por favor, yo sin saber qué decir, esperando que todo fuera una broma, luego la línea se corta, el silencio regresa, más fuerte y más devastador que nunca. ¿pero es que acaso puede este acontecimiento tan sencillo provocarme un impacto tan fatal? ¿puede ella seguir siendo una fuente inagotable de dolor, de furia, de desconsuelo, de tristeza, de desesperación? ¿por qué no puedo librarme de su sombra, por qué me sigue todavía, oscureciéndome los ojos, endureciéndome el alma, arrancándome las fuerzas de un solo golpe mortífero? ¿por qué, si ya me di cuenta que siempre fue una ilusión, una promesa falsa, un deseo imposible, una esperanza vana? ¿por qué, si mi intención era decirle 'adiós', adiós para siempre, hasta nunca, tú no estás, no estarás, jamás volverás, para qué alimentar una posibilidad imposible...?
maldigo la hora en que entraste por esa puerta, con el sudor en tu frente, corriendo, con una sonrisa infantil dibujada en la cara, el sol detrás de ti, iluminando tu silueta, parecías un sueño, una diosa, y te sentaste en la silla que yo había guardado, sin saberlo, para ti, y después todo fue pasando como si estuviera obligado a pasar, y después todo fue derrumbándose sobre nuestras cabezas como un castillo de naipes, destinado a no sostenerse para siempre... maldigo ese momento, y los que lo siguieron, porque me has arruinado la vida. has sido lo mejor y lo peor, el cielo y el infierno, el placer y la agonía, el amor y el odio, la felicidad y la tristeza, la realidad y la fantasía, la luz y la oscuridad... pero hasta aquí llegaste. este será tu fin, aunque para acabar con tu recuerdo tenga que acabar primero conmigo, no permitiré que me sigas lastimando, que me sigas clavando estaca tras estaca, dolor tras dolor, vas a parar ahora, esta misma noche, será tu fin, aunque eso signifique también el mío... hasta aquí llegaste. no darás un paso más, no dirás una palabra más, ni me echarás otra mirada, ni acercarás a mi tus dedos, ni me provocarás otra herida... es tu fin. y el mío también.

8/8/05

de lo innombrable y las lecturas de media noche

es eso que las ciencias humanas llaman instinto lo que me hace recorrer una vez más la avenida de los ingenieros para ir en busca de algo que llene el hueco de mi estómago, es lo que hace al sol buscar un agujero entre las nubes que, indiferentes, se pasean con entera libertad por el cielo azul. hasta el sol tiene instintos, tiene un fin, iluminar la tierra, hacer nacer la vida, vean si no las ramitas que se asoman entre el asfalto de la calle, quieren encontrar al sol, el sol las guía hacia él, es cuestión de reciprocidad. mi mente se ha estado torturando con una frase que leí la otra noche, en realidad son dos, diferentes, pero con el mismo sentido, como bien sabe el mundo, todo es una sola cosa, todo habla sobre todo: "es una vieja costumbre de la humanidad ésa de pasar al lado de los muertos y no verlos", así dice saramago, también dice "dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos". será que yo no tengo nada adentro, que quien mira dentro de mis ojos sólo ve neblina, cansancio, melancolía, por eso la gente tiene la impresión de que ando como muerto, un fantasma hambriento, dije, y no se fijan en mí. excepto, claro, el doctor simi, que apenas me ha visto en la calle, hace un par de horas, y me ha hecho señas con las manos, levantando sus dedos índice y meñique, el habitual saludo de los rockeros, según la creencia popular, me ven a mí huyéndole al peluquero, la chamarra descolorida de mezclilla, la mochila llena de 'pins', los tennis sucios, los pantalones rotos, dan por hecho que me gusta el rock, que toco la guitarra, que me inyecto alguna droga, con esa greña, me dijo el tipo la otra noche, no creo que no te metas nada.
recuerdo, recuerdo el buen augurio del doctor simi, no soy tan invisible después de todo, mientras camino con una torta en la mano para llevar, de la taquería de aquí al lado, no son como las de don ernesto pero qué se le va a hacer, ya es tarde y no tengo humor de caminar, apenas levanto los pies, y pienso que todo lo que he venido pensando antes no tiene sentido. qué caso tiene esta lucha a largo plazo, este esfuerzo desmedido por acomodar en mi cama la soledad inminente, por acostumbrar a los oídos al silencio de las paredes blancas, por vivir de recuerdos alimentados por esperanzas vanas, etéreas, que no tardan en desvanecerse en el aire. qué poco duró el encanto de un programa de tv al aire, de proyectos no realizados, de personas no conocidas, de libertades mal tratadas, todo comienza a diluirse en el tiempo, a perderse entre la bruma. no tiene caso llegar al final de este camino andando con estos pasos, pensar en que mi única motivación es terminar la carrera, conseguirme un buen empleo, quizá termine dando clases de literatura o de expresión escrita en alguna universidad, en alguna preparatoria, de mis peores miedos, terminar de maestro, y no es que tenga nada contra ellos, pero mi vida siempre ha sido la escuela, no quiero que sea así hasta la hora de mi muerte, quiero algo más, algo que no sé qué es, pero jamás dar clases en una secundaria, en una secundaria no, no lo toleraría, prefiero una preparatoria o una universidad. prefiero no ser maestro. mi única motivación es un futuro incierto, una familia imaginaria, un hijo que me abrace al llegar a casa, una esposa que me reciba con un beso, cómo te fue, mal, los chiquillos son insoportables, y reiremos, me servirá la cena, conoce mi platillo favorito, me contará su día, yo escucharé atento, haré preguntas inútiles, pero ese es el caso, compartir una vida, aunque sea una vida inútil.
no tiene sentido pensar así. no tienen sentido mis motivaciones. el pasado es inquebrantable, permanente, no se puede cambiar, y vivir de recuerdos es una tortura. el futuro es insondable, frágil, una sola acción, por más insignificante que sea, cambia el rumbo de todas las cosas, no se puede confiar en él. de hoy en adelante, mi única motivación será el presente, dejarme llevar por el instinto, levantarme de la cama cuando el despertador suene, vestirme, desayunar algo, el cuerpo es débil, buscar qué comer, dormir bien, mirar a la gente sabiendo que ellos no me miran, pero de qué vale que me miren, a fin de cuentas. el reto será levantarme, y cuando vuelva a la cama, dispuesto a dormir una noche más, y soñar con cosas que no recordaré, sabré que cumplí mi objetivo: un día más, otra lucha ganada.
al menos en la guerra de hoy llevo una ventaja. poco falta para que el día termine, y yo ya he comido. sé que alguien en esta ciudad, en este país, en este mundo, en este universo, piensa en mí, me recuerda con una sonrisa, anhela mi presencia como yo no tengo idea, se preocupa por mi bienestar y por mi felicidad... lo sé, confío en ellos, si mañana me olvidan, si mañana los olvido, si antes no estuvieron para consolarme, qué más da: yo sólo tengo el presente, los tengo aquí, lejos o cerca, me acompañan hoy, mañana será otra cosa, dios dirá, como dicen, por lo pronto, hoy miró el atardecer, las nubes tornándose rosas, la luz menguante del sol escurriéndose por las ventanas del local, los coches fluyendo sin descanso por la calzada... y yo respiro, satisfecho, sabiendo que tú (sí, tú), en algún lugar allá afuera, cerca o lejos, piensas en mí. y te doy las gracias por eso. yo también pienso en ti.

"La alegría y la tristeza pueden andar unidas, no son como el agua y el aceite"

6/8/05

del hambre y el desconsuelo

leo. leo sin descanso, hasta que me harto, entonces escribo, hasta que se me acaba la inspiración, y luego me quedo acostado, mirando el techo, pensando que debo comer algo, sin saber qué. no tengo ganas de salir de casa, algo ha pasado que me ha tumbado en la cama como un pobre ciego convaleciente, escucho a los vecinos que entran y salen, discuten deudas, comentan planes, yo no participo, si llego a salir de mi cuarto para buscar algún bocadillo en el refrigerador, no los miro, ni les hablo, apenas los saludo, les digo qué hubo, qué cuentas, pero en realidad no me interesa lo que esos tipos cuentan. vuelvo a mi jaula, leo un poco más, escribo un poco más, escucho las canciones mil veces repetidas en la radio, no tengo humor de ninguno de mis discos, me los sé ya de memoria, igual los libros, sólo espero, que suene el teléfono, que pase algo, que pase cualquier cosa y me saque de debajo de la tierra. pero no pasa nada.
salgo y miro la calle. el sol no calienta, lo que calienta son las calles, los edificios, el aire. ando como un perro callejero, oliendo aquí y allá las vapores que salen de las casas donde viven familias, se reúnen ya al comedor para ingerir los sagrados alimentos, la madre sirve los platos, la hija pone la mesa, el hijo y el papá se sientan sin remordimientos, y comen, como familia. yo los imagino con envidia, desde hace meses que como solo, que sólo escucho mi quijada masticando y nadie me pregunta Me quedó rico, te gustó, no está muy caliente, nada de eso, si está malo no puedo reclamar, si me gustó o no, es cosa que no interesa, basta con que calme el hambre, si está caliente no hay remedio más que esperar a que se enfríe, es ahí cuando sale el problema, cuando ya está frío y es imposible calentarlo.
nadie me reconoce. camino por la calle y soy como un fantasma, con un ente errante que vaga desconsolado, que no sabe de dónde viene ni a dónde irá a parar. la gente me ve, algunos piensan Qué le pasa a este jovenzuelo, lleno de aretes y todo greñudo, Queremos rock, dicen los albañiles cuando les paso por enfrente, burlándose de mí. que se burlen, que piensen lo que quieran, me importa poco, en parte porque tienen razón, a mí qué. no sé qué comer, no hay nadie que me oriente, que me diga Qué se te antoja, yo te lo preparo, Unas enchiladas, diría yo, unas suculentas enchiladas de pollo, no habrá gloria más grande este día que llenar mi estómago vacío con un platillo casero, ya basta de hamburguesas y de tortas, basta de tacos y de pizzas, estoy harto de comida chatarra, quiero algo que sepa a hogar, a familia, a recuerdo.
no es culpa de nadie. yo decidí esto, ahora no sé si lo quiero, pero no hay otra forma de saberlo más que llegar al final, entonces sabré si tanto sacrificio valió la pena. cualquiera podría pensar, Eso no es ningún sacrificio, tendrás oportunidades, tienes una libertad que muchos desearían, tienes un futuro prominente, una vida ideal, no sé de qué tanto te quejas, pero yo no me quejo, no estoy diciendo que ya no quiero esto, si no que no lo aguanto, y es bien sabido que el ser humano tiene esa capacidad masoquista de acostumbrarse a lo que no aguanta, si no cómo se explican todas esas parejas que evaden el divorcio por el miedo, no hay otra respuesta, es el miedo. si no estoy aquí, si no hago esto, dónde estaré, qué haré, no tengo otro camino, este es el único que me atrae, a pesar de que no lo soporte. entro en el local, saludó a don enrique, creo que ese es su nombre, buenas tardes, está disponible la nueve, me dice, ya ni me saluda, se ha acostumbrado a mi presencia, a que venga por aquí, a veces más tarde, a veces más temprano, ya soy su cliente habitual. avanzó hasta el fondo del local, me siento en la silla negra y, tras esperar los inevitables retrasos del explorador, comienzo a escribir. el hambre disminuyó, la compañía de todos estos desconocidos a mi alrededor la ahuyenta. nadie me habla, nadie me conoce. soy como un fantasma. un fantasma hambriento.

Gira y da vueltas y rueda girando... Gira y da vueltas, y rueda, y rueda...

31/7/05

mala memoria

ya no es lo mismo recordar qué se siente el viento en la cara durante un atardecer mazatleco en la playa escondida. no es igual caminar por las calles de tijuana, porque ya no ando como desorientado, admirándome de tanta gente que hay, y el asombro que sentía al ver los aviones tan bajos en el cielo ya no es el mismo. ya cruzo las calles como si nada por las líneas amarillas, acostumbrado a que los coches se detengan por obligación, sin andar esquivándolos como en otros lugares. tampoco es lo mismo pasar el día entero en casa, sin nadie que venga a buscarme para hacer algo, si nadie necesita de mí, yo tampoco necesito de nadie, y he llegado a disfrutar el aislamiento, el encierro, mediante sabores con los que ya me familiaricé.
a veces olvido que me sigue mi sombra, y que la tierra es la que se mueve, y no el sol. a veces olvido que mis intestinos gruñen de hambre, y que por mis venas corre sin descanso la sangre, y que mis neuronas se resisten a morir. a veces olvido que mis ojos captan la luz y la transforman en formas y colores, a veces olvido que traigo perforada la lengua y que mi pelo crece a diario. a veces olvido que traigo las llaves en el bolsillo, y que en todas las cabezas hay pensamientos, no sólo en la mía. a veces, sólo a veces, olvido que ella tal vez esté pensando en mí en este instante, como yo, y a veces olvido que tengo familia lejos, esperándome en dos semanas más. a veces olvido que para el 19 de agosto es probable que me esté montando en un autobús con rumbo a mi lugar de nacimiento, y que volveré a ver a mi familia, a mis amigos, a las calles en las que crecí. a veces olvido que todavía me falta un largo trecho por recorrer, y que nadie vendrá a ayudarme cuando vuelva a caerme al agujero... y a veces me pregunto si, una vez adentro, seré capaz de salir por mis propios medios...
a veces olvido que fácil me olvidan. a veces, que estoy solo entre tanta oscuridad. a veces olvido que mis oídos oyen, y que las narices de los demás también huelen. a veces olvido que no hay nadie para escucharme, y dejo escapar algunas palabras que se pierden en el aire. a veces olvido que nadie me recuerda, y me siento bien, porque el engaño siempre trae una satisfacción primaria. a veces olvido tantas cosas... excepto a ti. tú siempre estás aquí, y siempre estarás.

(dedicado a mis amigos, en especial a G.G. y a Paloma)

7/7/05

dulce potencia

si pudiera tener un par de alas, y volar,
volaría sin descanso hasta tu puerta,
y te encerraría, para siempre, en un beso infinito.

si pudieran mis ojos contemplarte de nuevo,
perderían las sombras que los cubren,
y volverían a brillar ante el reflejo de tu sonrisa.

si pudiera mi mano volver a tomar la tuya,
te llevaría por un camino de colores y aromas,
que jamás has contemplado, hasta el horizonte distante.

si mis labios pudieran alcanzar tu boca otra vez,
si mi piel y tu piel se envolvieran en un trémulo abrazo,
si tus palabras cayeran sin temor en mis oídos,
si tus dedos llegaran, húmedos, a mi cuello,
y tus piernas se enlazaran en mi cintura,
y tu espalda cayera en la trampa de mi cama...

si tu silencio se apagara. si tu ausencia se extinguiera.
si tu corazón latiera en mi pecho,
y tus pulmones se llenaran con el aire que respiro.

si pudieras matar esta soledad que me mata,
si pudieras cantarme una canción en la nuca...
si pudiera tenerte de nuevo...

19/6/05

quién soy yo

quién soy yo para huirle al amor. quién soy para juzgar qué debo hacer y qué no. quién soy yo para someter a alguien a lo que yo quiero que me hagan sentir. quién soy yo para obligar a alguien a que piense qué va a hacer para romper mis grietas. no soy nadie, no tengo ningún derecho. que yo sea un maldito cobarde no me da la habilidad mágica de disponer de los sentimientos de la gente y someterlos a mis deseos. que pase lo que tenga que pasar. que venga quien tiene que venir, y que yo vaya a donde tenga que ir. que vea los ojos que tanto deseo ver, para descubrir si todavía, en el fondo, muy en el fondo, queda esa luz que me indicará que todos estos años no han sido en vano, que a pesar de todo y de todos, aún queda una esperanza, una última oportunidad, de rehacer lo deshecho, de revivir lo muerto, de construir lo destruido.
no, no hablo de luchar, ni de buscar, ni de entender. hablo de dejarme caer, porque el cielo está a mis pies y no pienso volver, quiero dejarme caer, dejarme llevar, y ver hasta dónde llego, hasta dónde voy a parar. quiero ser el mar, el viento, la tierra, quiero comulgar con el mundo y con las estrellas, quiero ver explosiones, destellos rojos saliendo de entre nuestras manos, luces azules rodeándonos el cuerpo y devorándonos en la oscuridad de la noche. quiero verla a ella, y saber de una buena vez por cuál lado del barranco tirarme, sin usar las alas, ya he volado demasiado, sólo quiero caer, caer, caer, hasta que el suelo me detenga, hasta que recorra el universo hasta el fondo y le dé la vuelta, hasta que un meteoro me intercepte y me haga volar en mil pedazos. y así, en mil pedazos, seré feliz, porque ya no puedo más siendo uno solo, de una sola pieza, quiero ser más, quiero expandirme, quiero abarcarlo todo, con la luz azul que brota cuando dos amantes comulgan... ¿serás tú la indicada, la que no quiere pensar, la que no quiere insistir si no insisto yo primero? ¿o serás tú, la ausencia siempre presente, el recuerdo constante, la ilusión efímera y duradera a la vez, la que estuvo dispuesta a recibirlo todo, desde mis palabras hirientes hasta mis más dulces declaraciones, desde mis gritos helados hasta mis más cálidos besos...?
¿seré yo el mismo? ¿el de los poemas cursis? ¿el de las citas puntuales? ¿el del tiempo siempre disponible? ¿el de las risas sinceras, el de las miradas fijas, el de los dedos delgados...? ahora ya ni eso sé. quién soy yo... quién soy.