richard: hey, tengo una queja para ti.
virginio: ¿otra? a ver...
richard: he revisado tu blog, y me doy cuenta de que últimamente has escrito demasiadas "cosas" personales, como si a la gente realmente le interesara tu aburrida vida.
virginio: bueno, qué manía la tuya de usar los adverbios terminados en "mente" que me cagan de tan sólo oírlos... ¿pero qué más te da lo que escribo yo? no me alcanza la inspiración para más.
richard: sí, bueno, te escuchas patético. ¿dónde quedó el cuento diario que escribías antes?
virginio: no lo sé... creo que estaba muy deprimido para escribir más. además, los post personales tuvieron mucho éxito.
richard: no puedes pensar en nada más que en tu mugre egocentrismo barato... ¿no me digas que piensas ser escritor de autobiografías? al primer libro expirarías.
virginio: de un tiempo para acá te has vuelto más amargado... apenas te conozco.
richard: dímelo tú, que aprendiste a basar tu felicidad en un frágil recuerdo... pa-té-ti-co. ahora resultaste poeta.
virginio: o dejas de insultarme o aquí se acaba tu película, antes de comenzar.
richard: como si me interesara ser una estrella más de tu videoteca personal...
virginio: si seguimos así acabaremos mal... ya dime, ¿qué te pasó?
richard: no, dime tú: ¿qué te pasó?
virginio: ...
richard: lo sabía. siempre tengo razón.
31/3/05
diálogo con richard
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personal
30/3/05
esta noche
esta noche me has devuelto la vida.
abrázame.
no hables. no me sueltes. sólo abrázame.
permanece así, para siempre.
esta noche me has dicho lo que tanto esperaba oír.
volveré a ver el mundo a través de tus ojos.
volveré a sentir nada más lo que tú me haces sentir.
cierro los ojos, y estás a mi lado.
como si nunda te hubieras ido.
como si no nos separara ni el tiempo, ni la distancia,
ni mis errores, ni tus tristezas.
desgárrame esta noche con tu aliento.
quema mi piel con tus manos, quema mis labios.
no te vayas. no hables. no me sueltes.
atrápame en tus brazos, y asfíxiame con tu calor.
al abrir los ojos no estarás. pero yo te veré.
saldremos de una vez de la duda.
frente a frente, descubriremos si el amor, como el fénix,
renace de sus cenizas, más grande y más brillante,
anunciándose con una luz roja entre nuestras manos,
o si decide quedarse inerte en su tumba profunda,
donde se convertirá en un recuerdo indeleble,
de donde nacerán flores, claveles, tulipanes, girasoles,
y rosas azules.
azules como tú. y como yo.
29/3/05
lady blue
tenía algunos planes para esta noche. vería tv un rato, le escribiría algo a mi papá como regalo de cumpleaños, cenaría choco krispis, vería una película que renté desde el domingo, leería un poco sobre dalí, fumaría el cigarro de media noche y tomaría mi dosis onírica. llegué y me senté frente al monitor. ella no estaba en mis planes. desde mexicali, sólo esta noche, lady blue en el msn.
no podía creer lo que veían mis ojos. el corazón acelerado, en su prisión de costillas, agitaba la casa entera a cada latido. me ordenó que quitara la foto de un gato muerto que tenía en mi imagen para mostrar, y de inmediato la cambié por cualquier otra. me pidió que fuera a verla. necesita verme. yo necesito verla. le sorprendió mi blog. hasta puso un tag, diciéndome lo que jamás esperé escuchar allí. me mandó fotos de ella. la imagen de mi memoria pronto se actualizó, aunque fueron pocos los cambios. nos alegramos la noche uno al otro. mi niña... mi lady blue... me quiere mucho y me extraña. otra vez me decía dany, como sólo ella sabe. "desde hoy, no temas nada, no hace falta ya, todo se fue con el huracán... nada queda de las vueltas que el tiempo nos dio, todo se fue con el huracán..."
pero qué cosas me hace decir el amor. en un mes voy, mi niña. espérame, ¿sí?
pero qué cosas me hace decir el amor. en un mes voy, mi niña. espérame, ¿sí?
teléfono
Carolina mira el reloj de la sala. Son las diez con veintitrés. Se retuerce un poco en el sillón. Busca el control remoto y la TV, como por arte de magia, enmudece al presionar un botón. Se divierte poniendo palabras en los labios silenciosos que se mueven, formando conversaciones incongruentes. Siente los párpados pesados. El timbre del teléfono la sobresalta. Piensa que sería bueno no contestar, para variar, fingirse la dormida y no tener que soportar al tipo inoportuno que tuvo la brillante idea de llamarla tan tarde. De un salto se levanta y descuelga.
-¿Bueno?
Sólo un ruido sordo del otro lado, pero ninguna voz responde. Carolina cuelga, y antesde que consiga volver a acomodarse en el sillón, el teléfono suena otra vez.
-¿Sí? ¿Bueno?
-...Em, hola, ¿con Carolina Fierro, por favor?
-Sí, soy yo. ¿Quién es?
-Tal vez no te acuerdes de mí. Soy un amigo de la infancia... Nos conocimos en un curso de computación de verano, estábamos en la secundaria, me decían el Chino...
-Lo siento, tengo mala memoria...
-Me lo imaginaba. Es obvio que yo a ti sí te recuerdo bien, me parecías una muchacha muy linda.
-Gracias, qué halago. Disculpa, pero estoy esperando una llamada importante, así que tengo que colgar.
-Claro, bueno, sólo quería saludarte.
-Sï, hasta luego...
-Me preguntaba si no me darías la oportunidad de encontrarnos un día de estos y tomar un café, ¿te parece?
-Me encantaría, pero mi novio es muy celoso, no soportaría que saliera con un extraño...
-¿Qué dices? Yo no soy ningún extraño, ya nos conocíamos, sólo que no te acuerdas de mí.
-Sí, de todas formas, a él no le agradaría... Gracias de todos modos...
-Yo insisto, será sólo un café, él no tiene por qué enterarse...
-Prefiero no arriesgarme, se pondría como loco si se enterara...
-Está bien, como gustes...
-Bueno, ya voy a colgar, un gusto hablar contigo, chao...
-¿Conoces a Marta?
-¿Marta...? Sí, trabaja conmigo, ¿por?
-Bueno, es que ella es prima mía, y me dio tu teléfono...
-¿Ah, sí?
-Sí, creyó que te agradaría conocerme. Es curioso que no haya mencionado a ningún novio, ¿no crees?
-La verdad es que recién andamos, no tenemos más de una semana.
-Vamos, Caro, deja de fingir... yo sé bien que estás soltera.
-¿De qué hablas? No sabes nada... Escucha, mi novio tiene un caracter muy fuerte, y... es experto en karate...
-¡Ya estuvo! ¿no? ¡Al carajo con tu novio imaginario! ¿Qué pierdes con vernos nada más?
-Óyeme, ¿qué te pasa? No tienes derecho a hablarme así.
-Y tú no tienes derecho a tratarme como a un retrasado. Dime que sí y no tendrás problemas.
-¡Cállate, imbécil! ¡No me amenaces, patán de mierda!
-Excelente, aprovechemos que estás sola. Voy para tu casa.
-¡No, espera! ¿Qué crees que...? ¿Bueno? ¡¿Bueno?!
El tipo ya había colgado. Carolina cerró las ventanas y echó llave a las puertas. "Quizá fue sólo un bromista idiota", pensó. Volvió a prender la TV. Ya no pudo acomodarse en el sillón. "¿Cómo sabía que estoy sola?"... Apagó la TV y se encerró en el cuarto. Escuchó ruidos en la calle. Pasos en el techo de su casa. Había una llave en la puerta del patio en una maceta con una flor seca, por eso no le sorprendió escuchar cuando se abría la puerta. Las luces se encendieron. La misma voz que escuchó en el teléfono anuncia su llegada.
-¡Ya llegué...!
El teléfono sonó, y ella pegó un salto del sillón. La TV prendida. Las once de la noche. Ningún intruso en casa. El teléfono siguió sonando. Carolina dudó, pero luego se rió de ella misma. "Estoy paranoica... fue sólo un sueño".
-¿Bueno?
-Hola, ¿con Carolina Fierro?
-...Soy yo. ¿Quién habla?
-Tal vez no te acuerdes de mí... Soy un amigo de la infancia...
(FIN)
28/3/05
reconciliación
andábamos enojados por aquellos días. apenas llegó él, me levanté del escritorio de mi computadora, dejando la ventana donde escribía uno de mis cuentos abierta. cuando mi padre se sentó y se enfrascó en la lectura, no le di importancia. terminaría diciéndome "escribes muy bien", o algo por el estilo. luego lo vi que se levantaba por pañuelos para limpiarse las lágrimas que se le salían. mis cuentos no eran nunca dramáticos. él no estaba leyendo ningún cuento. había encontrado, al fin, la carta, fechada el sábado 28 de frebrero de 2004.
"durante tu ausencia, desarrollé por tu persona una antipatía extrema, que raya en el odio, por tu mutismo, tu desinterés y tu indiferencia. Incluso estar cerca de ti me acelera el corazón de rabia, no aguanto tu presencia, y el hecho de que no me dirijas ni una sola palabra que denote curiosidad por mí..."
"me gustaría pedirte que te decidieras de una vez, porque tus vaivenes me están hartando y dentro de poco terminaré por aborrecerte como a nadie. si te quieres ir de nuestras vidas, lárgate y no vuelvas jamás, porque jamás te volvería a recibir en la mía. para de ser una sombra ausente, un ser mitológico, una fuente de ilusiones falsas para mis hermanos, un hombre encadenado a un error. si crees que te quitamos tu libertad, tu tiempo o tu esfuerzo, largo, que no te hemos necesitado mucho y sé que podríamos salir adelante sin ti..."
en resumen, lo anterior fue lo más hiriente que alcanzó a leer en la pantalla del ordenador. me llamó, temeroso, y me preguntó si no tenía nada qué decirle. un seco y cortante no fue toda mi respuesta. él se sentó frente a mí, alcanzó mi guitarra y comenzó a tocar una sola nota, como para distraer el remolino de sus pensamientos, mi, mi, siempre mi, tensando y soltando la primera cuerda, a ver si así lograba borrar de su memoria lo que acababa de leer. yo mantuve todo el tiempo mi expresión dura, qué quieres que te diga, qué, no ves que está muy claro. no nos veíamos a los ojos. yo, por temor que, al ver de frente sus lágrimas me las fuera a contagiar, arruinando mi máscara imperturbable de hijo herido. él, quizá porque sentía miedo de ver en mi rostro el odio que leyó en mis palabras, y ganarse una imagen que jamás conseguiría borrarse de la memoria. mi tío nos interrumpió el denso silencio en el que habíamos quedado atrapados, mi papá se limpió las lágrimas, yo me levanté y me fui.
cuando volví, su respuesta estaba lista. un resumen de la vida que había tenido que soportar fue el primer paso en nuestra reconciliación. fuimos paso a paso, sin acelerarnos. parece que hemos vuelto a tropezar, hace cuatro días que no lo veo... sólo espero que se la esté pasando bien.
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